Michelsen aprieta el pulo y sonríe, sabedor de que ha conseguido de manera más recta lo que se intuía un recorrido sinuoso. Cada partido con Dani Mérida es así, una cita con el dentista. Afortunadamente para Michelsen, el cansancio y algunos calambres hacen mella en el español, que, pese a todo, planta batalla hasta el final. El desenlace sonríe al estadounidense (7-6, 6-4, 6-3) y deja al español por el camino. A España ya solo le queda Alcaraz en el cuadro masculino del US Open.
Powered by WPeMatico