Hay que empezar a preguntarse si algunas organizaciones culturales españolas se han puesto a favor de los linchamientos. El Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur Alh de Granada acaba de borrar de su programa a Ariana Harwicz , autora de ‘Matate, amor’, una de las más originales voces de la literatura latinoamericana. Es argentina, su obra tiene alto voltaje literario y nunca habla de política, pero ha sido borrada del programa del encuentro a solo tres días de comenzar. ¿Por qué? Las responsables del festival aseguran que por una ‘petición’ de grupos de apoyo a la causa palestina. Da la casualidad de que Harwicz es judía. Y el festival granadino no ha tenido la dignidad de defender el espacio de encuentro y libertad que es la literatura en contra de los militantes de la intolerancia. No quieren explicar su decisión. Gaza ya era un tema de debate cuando la invitaron y sólo el señalamiento de unos militantes les ha hecho traicionar todo lo que la ciudad representa. ¿Cómo puede Granada optar a ser Capital Cultural Europea en 2031 mientras estos actos de intolerancia se comenten en sus claustros?Es llamativo el silencio que rodea estos actos de censura. Ni hay autores entre los invitados que tengan algo que decir, ni otras organizaciones estudiantiles, profesores y gestores señalan discrepancia a este acto hostil contra la libertad y la cultura. Me quedé ojiplático al ver entre los patrocinadores del festival granadino a instituciones públicas como AC/E, el Cervantes y, para más inri, la célebre Fundación de las Tres Culturas. Tres menos una, dos, porque la judía ya no se tolera.Estos días hablamos mucho del odio que mató a García Lorca en esta misma ciudad. Pero seguimos cultivándolo en plantaciones clandestinas, como una marihuana académica, si a los estudiantes no se les dice que hay que escuchar voces incómodas y se les expone a pensamientos que les ayuden a argumentar. La cuestión es la irresponsabilidad de profesores y gestores, cuyas decisiones ‘organizativas’ –les quedó lindo el eufemismo– se traducen en la adhesión a esta ideología antisemita que ha solicitado la censura. Por eso mismo me retiré el viernes del Festival de las Ideas en Madrid . Que sepan en Europa que ya no quieren judíos en Granada, o en España, como hace 500 años.
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