España apenas ha terminado de salir de la sombra del eclipse de este miércoles y ya tiene por delante el siguiente desafío. El 2 de agosto de 2027 , la Luna volverá a cubrir por completo el Sol sobre territorio español, pero esta vez la totalidad no recorrerá la Península de punta a punta. La franja se concentrará en el extremo sur: atravesará gran parte de Cádiz y Málaga y el sur de Granada y Almería, además de Ceuta y Melilla. El resto del país podrá contemplar el eclipse de forma parcial.El cambio de escenario plantea un problema de primer orden para un país que acaba de comprobar hasta qué punto un eclipse puede movilizar a la población. Según el Gobierno, el volumen de desplazamientos se duplicó, con grandes retenciones en carreteras como la A-1, la A-2 y la A-6, que vertebraron los trayectos dentro de la franja de totalidad que atravesaba España desde Galicia hasta el Mediterráneo.La situación será muy distinta para la siguiente cita astronómica. La banda del eclipse total se estrechará considerablemente en una fecha, además, que ya soporta una enorme presión turística durante el verano. Desplazamientos, alojamiento, carreteras, servicios sanitarios y de emergencias y la propia capacidad de los municipios para acoger visitantes tendrán que prepararse para una demanda extraordinaria en un territorio mucho más reducido. El reto será mayúsculo, aunque habrá una diferencia fundamental respecto a 2026: la sombra lunar cruzará el estrecho de Gibraltar y continuará por el norte de África, de modo que los observadores podrán repartirse también por Marruecos, Argelia, Libia y Egipto, entre otros países.El examen pendiente de las gafasEspaña tendrá que volver a poner a prueba además su capacidad para garantizar gafas solares homologadas suficientes para todos. El eclipse de 2026 dejó como lección la retirada, apenas 48 horas antes, de siete modelos con problemas en sus filtros, justo cuando la demanda se disparaba, mientras muchos rezagados se encontraron con farmacias, ópticas y otros puntos de venta sin existencias. La próxima vez habrá que evitar que la protección ocular se convierta de nuevo en el cuello de botella de un acontecimiento que puede congregar a miles de personas.Aun con todo, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades hizo ayer un balance «muy positivo» de la jornada y felicitó a la ciudadanía por su «responsabilidad», al tiempo que recordó que «este éxito es solo el comienzo» del llamado Trío Ibérico de eclipses.La totalidad durará hasta 4 minutos y 48 segundos y llegará a media mañana, mientras Doñana se prepara para convertirse en un laboratorio natural para estudiar la respuesta de los animalesEl aliciente del tiempoEl siguiente aliciente tendrá, además, un aliciente añadido: será mucho más largo que el que acaba de atravesar España. El eclipse de 2027 tendrá lugar durante la mañana, con el máximo alrededor de las 11.00 horas, y la totalidad alcanzará su duración máxima en Ceuta: 4 minutos y 48 segundos. La franja cruzará el sur peninsular de oeste a este y atravesará el estrecho de Gibraltar, con el Sol a una altura mucho más favorable para su observación que en el eclipse de 2026.Una noche en plena mañana que también puede convertirse en un laboratorio natural para estudiar la respuesta de los animales. En Doñana, aunque el parque quedará fuera de la franja de totalidad, el oscurecimiento será extraordinariamente intenso, de alrededor del 99%. La llegada repentina de una oscuridad casi nocturna pocas horas después del amanecer y durante un periodo prolongado ofrece una oportunidad excepcional para estudiar cómo reaccionan aves, insectos y otros animales ante una alteración tan brusca de sus ciclos de luz y oscuridad.Eclipsados ahora en el surOtro de los centros de referencia que tendrá el eclipse ‘en casa’ seróa el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), que podrá aprovechar la totalidad para realizar observaciones de la corona solar. Olga Muñoz, directora del centro, destaca que el eclipse de 2026 ha servido precisamente como un ensayo general para lo que llegará dentro de un año. «Creemos que en general ha sido un tremendo éxito», asegura. Pero, añade, «esto no ha sido casualidad»: durante un año se ha trabajado en la coordinación de ministerios, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, comunidades autónomas, CSIC y el propio IAA.El reto será todavía mayor en 2027. «Se nos avecina el eclipse andaluz», advierte Muñoz, que explica que el instituto lleva meses trabajando junto a la Junta de Andalucía, el Observatorio de Calar Alto y el Real Observatorio de la Armada. «Ya está saturada de población normalmente en agosto, pero que el año que viene será aún mucho más demandante», señala sobre la costa andaluza.Por su parte, Rubén Fedriani, también investigador del IAA-CSIC, comparte esa visión y cree que la ‘eclipsemanía’ puede ser precisamente una de las mejores consecuencias del fenómeno. «Creo que hemos aprendido muchísimo de este eclipse y que es una oportunidad única para que la gente se interese mucho más por la astronomía, el universo y cómo nos conecta a todos como personas. Todo lo que sea curiosidad y aportar, en este caso hacia la ciencia, solo puede ser positivo».
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