La enfermedad cardiovascular se manifiesta en la cuarta o la quinta década de la vida, pero empieza a gestarse mucho años antes, cuando se dan los primeros pasos en la vida adulta y no inquieta ni el colesterol ni la hipertensión. Progresa de forma silenciosa hasta que el primer síntoma es un ictus o un infarto. Ahora un estudio internacional , en el que han participado el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y el Rigshospitalet de Copenhague (Dinamarca), ha demostrado que unoo de cada trece jóvenes de entre 18 y 29 años ya alberga placas de aterosclerosis en sus arterias antes de llegar a la treintena. Cuando la muestra se ampliaba hasta los 70 años, las placas aparecían en el 57,1% de la población estudiada, a pesar de no haber tenido síntomas ni haber sido diagnosticados previamente con enfermedad cardiovascular.La investigación, con más de 16.000 participantes de España y Dinamarca, se ha presentado este sábado durante la celebración del Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología en Sevilla. Los hallazgos son importantes porque identificar precozmente la presencia de estas acumulaciones de colesterol en el interior de los vasos sanguíneos podría ser la mejor forma de reducir las abultadas cifras de infarto e ictus. «Planteamos un cambio de paradigma: virar hacia una prevención basada en técnicas de imagen más allá de hacer una estimación de riesgo con el colesterol o la hipertensión. Ahora sabemos que la aterosclerosis se puede detectar décadas antes», explica Borja Ibáñez, director científico de CNIC y coordinador de la investigación.Los participantes, daneses y españoles de entre 18 y 70 años, se sometieron a un TAC del corazón y a ecografías en 3-D en piernas y cuello para poder mirar en el interior de sus arterias coronarias, de las femorales y carótidas (los vasos sanguíneos situados a cada lado del cuello). Los resultados se sumaron a un análisis de otros factores de riesgo cardiovasculares. Además de ver la presencia de placa en alguna arteria del cuerpo, incluso a edades muy precoces, se confirmó que la proporción aumentaba progresivamente con la edad hasta aparecer en 9 de cada 10 personas entre los 60 y los 70 años. Las pruebas de imagen también revelaron diferencias entre hombres y mujeres. En varones se detectaba cinco o diez años antes que en ellas. Como era de esperar, el mayor riesgo en las mujeres se observó entre los 40 y los 60 años, coincidiendo con el descenso de estrógenos y la aparición de la menopausia.Una ecografía cada cinco años por 10 eurosUn dato importante es que la mayoría de las personas que tenían aterosclerosis o placas en las coronarias también las tenían en el cuello y en las piernas, lo que podría simplificar los programas de detección precoz. «No haría falta un TAC, bastaría con hacer una ecografía cada cinco años de las carótidas y las femorales para saber si una persona está en riesgo de tener un ictus o un infarto. Esta prueba es sencilla y económica y la podría hacer cualquier profesional sanitario sin estar especializado», aventura el director del CNIC. Durante la investigación se han utilizado dispositivos más sofisticados, pero el propio Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares trabaja en el desarrollo de un ecógrafo portátil asistido por Inteligencia Artificial que simplificaría el procedimiento. «En programas de cribado se podría utilizar en el centro de salud o en las oficinas de farmacia por menos de diez euros de coste», asegura.Imagen del interior de una arteria con placas de ateroma CNICUna posibilidad es establecer una primera prueba a los 18 años y repetir cada cinco años para ver la evolución. Reconoce Ibáñez que sería inviable hacerlo a toda la población, así que el CNIC también trabaja en el desarrollo de calculadores de riesgo. Con ellas se podrá identificar dentro de la población general a las personas con más posibilidades de desarrollar aterosclerosis de forma precoz. El cribado se indicaría para aquellos con más riesgo. Hacia una muestra mundialEl estudio forma parte de uno de los mayores esfuerzos realizados para identificar la presencia de aterosclerosis silenciosa a lo largo de la vida. Se ha elegido una muestra representativa de la población danesa y española. No solo por edad y sexo, sino por su origen, con voluntarios de entornos rurales y urbanos. El objetivo ahora es ampliar la muestra en otros estudios con población de otros países más allá de Europa, con India, Singapur, Tanzania y México para validar los resultados en otras poblaciones. «¿Se debería tratar a un chico de 18 años con estatinas si hay placa en sus arterias?. Nuestra hipótesis es que es mejor tratarles y prevenir» Borja Ibáñez Director científico del CNICSolo entonces se podrá hacer una prevención más precisa, no solo por edad y sexo, sino por origen. Curiosamente, en estos primeros resultados no se vieron diferencias de resultados entre españoles y daneses, salvo en las mujeres. Hasta los 30 años, ellas coinciden con resultados similares. «Pero entre los 50 y los 60, las españolas tienen menos placa de aterosclerosis que las danesas. ¿Podría ser la dieta?, ¿su estilo de vida?…, eso nos lo dirán estudios más exhaustivos», apunta Borja Ibáñez.Otra de las preguntas de millón, en opinión de este especialista, es si se debería tratar a una persona joven a la que se detecta una placa de ateroma. «¿Deberíamos dar estatinas a un chico de 18 años?. Nuestra hipótesis es que sí; mejor tratarles y evitar un evento cardiovascular décadas después. Aunque también se podría decidir eliminar la estatina a alguien de 50 con colesterol elevado y ausencia de placas de ateroma».
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