Apple anunció en agosto el Mac mini con los nuevos chips M6 y M5 Pro, pero el cambio más interesante está en la importancia que la compañía concede ahora a la inteligencia artificial. Una tendencia que ya vemos en equipos de otros entornos y que gana un importante peso específico en el ámbito doméstico.
Preparado para un futuro muy presente
El Mac mini con M6 incorpora una CPU de 12 núcleos y una GPU de 12 núcleos, además de aceleradores neuronales integrados en cada núcleo gráfico. Apple asegura que esta combinación permite alcanzar hasta cuatro veces más rendimiento en IA que el modelo anterior. También duplica la velocidad del almacenamiento y de los gráficos, mientras que la CPU gana hasta un 40 % de potencia.
La idea no consiste únicamente en que el ordenador pueda utilizar herramientas de inteligencia artificial más rápidamente. Apple quiere que determinadas tareas puedan realizarse localmente, sin enviar continuamente los datos a servidores externos.
Esto es algo que toma relevancia con la llegada de sistemas de IA capaces de ejecutar tareas de forma autónoma. Apple presenta el nuevo Mac mini como una máquina preparada para procesos de IA agéntica que pueden permanecer activos durante largos periodos de tiempo.

Apple quiere reducir la dependencia de la nube
Hay que tener presente que cuando una compañía utiliza determinados modelos de IA alojados en la nube, el coste puede depender de la cantidad de procesamiento realizado y del número de tokens utilizados. Con una máquina local, una parte de ese gasto desaparece una vez adquirido el ordenador.
Johny Srouji, responsable de hardware de Apple, ha planteado precisamente esa idea al presentar la nueva generación de Mac: el ordenador se compra una vez y después puede utilizarse repetidamente para ejecutar modelos sin pagar por cada uso.
Apple ha llevado esta propuesta todavía más lejos con el Mac Studio. Durante su presentación mostró cuatro Mac Studio conectados entre sí ejecutando un modelo de un billón de parámetros para localizar y corregir un problema de código gráfico, todo funcionando desde un único enchufe.
El Mac mini se sitúa por debajo de esa configuración, pero utiliza los mismos principios de Apple Silicon y memoria unificada. La compañía considera precisamente esa arquitectura una ventaja para ejecutar IA localmente.
El gran límite está en la memoria
Que un ordenador pueda ejecutar IA localmente no significa que pueda ejecutar cualquier modelo con la misma facilidad. La cantidad de memoria disponible es tan importante como la potencia del procesador. Es una cuestión importante para quien esté pensando en comprar el Mac mini precisamente por sus capacidades de IA. Tener aceleradores neuronales no sustituye a disponer de suficiente memoria cuando se trabaja con modelos grandes.
El nuevo Mac mini cuesta más, pero también apunta más alto
La renovación también cambia la posición del producto dentro del catálogo de Apple. El nuevo Mac mini con M6 parte de 1.069 euros, mientras que el M5 Pro comienza en 2.019 euros. Las primeras unidades llegaron a las tiendas el pasado martes.
Ese precio coloca al Mac mini en un terreno diferente al que tradicionalmente ocupaba. El pequeño ordenador de Apple ha sido una de las formas más asequibles de entrar en macOS, pero ahora la compañía está poniendo buena parte de sus argumentos sobre la mesa alrededor de la IA.
Es, por tanto, una pieza más dentro de una estrategia mucho más amplia. Apple ya no quiere que la IA sea algo que simplemente utilizamos a través de Internet. Quiere que parte de esa inteligencia se ejecute en el ordenador que tenemos encima de la mesa, con los datos dentro del propio dispositivo y sin convertir cada consulta en una operación que dependa de la nube.
La incógnita está en saber hasta dónde puede llegar esta estrategia con un modelo básico de 16 GB. Para las tareas de IA más exigentes, el usuario tendrá que subir de configuración, y ahí el precio deja de ser el único argumento que diferencia al Mac mini de otras alternativas.
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