El suceso del pasado domingo en Isla Cristina (Huelva), en el que tres personas fueron asesinadas en plena calle -una mujer de 39 años embarazada de ocho meses, cuyo bebé también murió, otra fémina de 62 años y un menor de 16- y hubo dos heridos, tras los disparos de los ocupantes de una motocicleta, evidencian la necesidad de mayores refuerzos y medios para hacer frente a « una violencia más extrema, más armada y con menos frenos », tal y como señalan a ABC desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles ( AUGC ).Los homicidios dolosos y asesinatos consumados se han elevado un 10,6% en el primer trimestre del 2026 con respecto al mismo periodo en 2025, según datos del Índice de Criminalidad del Ministerio de Interior. Pero no son los únicos que se han incrementado: los secuestros han subido un 16,7% mientras que los delitos graves y menos graves de lesiones y riña tumultuaria lo ha hecho en un 11,7%. Para JUPOL , el Sindicato de la Policía Nacional, estas cifras son «preocupantes».La AUGC, que aboga por esperar a los próximos datos para ver si se trata de una tendencia consolidada, recuerda que España es uno de los países más seguros de Europa. «No nos preocupa tanto el porcentaje como el cambio cualitativo que hay detrás», dicen. Ambas asociaciones coinciden en que no existe una única causa que explique dicho incremento y la realidad es que ven cómo la situación es cada vez más delicada.« Vemos una violencia más extrema, más armada y con menos frenos . Ha subido el umbral de lo que determinados grupos están dispuestos a hacer para resolver un conflicto o cobrar una deuda, y ha bajado su percepción del riesgo de que les pase algo por hacerlo. Esa combinación es la que convierte un delito de lesiones en un homicidio, y es la que explica que episodios como el de Isla Cristina dejen de ser excepcionales para empezar a parecer previsibles», apuntan desde la AUGC.El crimen organizado, especialmente el vinculado al narcotráfico, es el que principalmente está detrás de los homicidios dolosos y asesinatos que se producen. «Hay ajustes de cuentas, disputas por rutas y por mercado, hay atomización de clanes (cuando se desarticula una estructura grande, los huecos se reparten entre grupos más pequeños y más inestables, y esos grupos resuelven sus diferencias a tiros), y una circulación de armas de fuego que ha crecido de forma preocupante -explican desde la AUGC-. A eso se suma un segmento que no tiene nada que ver con lo anterior y que conviene no mezclar, que es la violencia en el ámbito familiar y de pareja, con dinámicas propias».El sur de España, punto claveEs precisamente en Andalucía donde más homicidios dolosos y asesinatos consumados se cometen: 22 muertes sólo en el primer trimestre del año , una más que en 2025. Cádiz y Málaga, con 5 delitos de este tipo, encabezan la lista elaborada por Interior, seguida de Córdoba (4). En Huelva, sólo se había registrado uno. «Andalucía concentra una combinación de factores que no se da en ningún otro punto del país», explican desde la asociación de guardias civiles. Se trata de «la puerta de entrada de la droga a Europa . Donde hay grandes volúmenes de droga y de dinero». ¿Cómo se protegen ambos factores? Con violencia.La AUGC recuerda que «Cádiz y Málaga son las dos caras de ese mismo fenómeno. Cádiz, y muy especialmente el Campo de Gibraltar y la costa de La Janda, es territorio de entrada, de logística y de arraigo social del narcotráfico, con estructuras familiares consolidadas, con generaciones enteras que han normalizado esa economía y con una capacidad de enfrentamiento a las fuerzas de seguridad que ya nadie discute. Málaga es la retaguardia financiera y residencial del crimen organizado internacional. En la Costa del Sol conviven organizaciones de media Europa, blanqueo y una violencia más profesionalizada, con ejecuciones por encargo que responden a conflictos generados a veces a miles de kilómetros y que se saldan aquí».El hecho de que en Málaga se produzcan más delitos de este tipo que en Huelva tiene una explicación: ambos son enclaves fundamentales pero con papeles muy diferentes. Tal y como señalan desde la entidad, «Málaga es donde se dirimen los conflictos, donde residen los responsables de las organizaciones y donde se ejecutan las represalias, y por eso genera homicidios. Huelva es fundamentalmente territorio logístico y de avituallamiento, con la desembocadura del Guadiana, la marisma y el entramado de esteros y caños como escenario ideal para el suministro de combustible, el guardado de embarcaciones y el apoyo a las salidas hacia Marruecos. Ahí la violencia no se dirige tanto contra otras organizaciones como contra quien intenta impedirlo, es decir, contra los agentes. A eso hay que añadir la diferencia de población y de densidad entre ambas provincias».Por eso, estos profesionales advierten que «un solo homicidio doloso en Huelva no significa que sea una provincia tranquila, sino que su problema se expresa de otra forma y que las estadísticas de homicidio no lo capturan. Lo ocurrido en Isla Cristina es exactamente eso: la demostración de que un territorio con cifras bajas en ese indicador puede ser al mismo tiempo uno de los más peligrosos para trabajar en él. Ese riesgo no aparece en el balance de criminalidad, aparece en los compañeros que lo sufren».El segundo puesto del ranking lo ocupa la Comunidad Valenciana , con un 33% más de asesinatos consumados (de 9 en 2025 ha pasado a ser el escenario de 12 en este primer trimestre), seguida de Cataluña , con 10. En este último caso, aunque la cifra sea elevada, la realidad es que es un 37,5% menor con respecto al primer trimestre de 2025.«Son comunidades con una elevada población, grandes áreas metropolitanas, importante actividad económica y turística y una gran movilidad de personas», explican desde JUPOL. «También cuentan con zonas donde operan organizaciones criminales nacionales e internacionales -continúan-. Cataluña, además, ha sufrido durante años problemas relacionados con determinadas formas de delincuencia organizada y violencia asociada a estos grupos. Por tanto, no resulta extraño que aparezcan en posiciones elevadas en términos absolutos».Cómo reducir las cifrasPara hacer frente a toda esta realidad, ambas entidades lo tienen claro: no pueden seguir existiendo plantillas insuficientes , medios envejecidos y refuerzos que llegan cuando ya ha pasado algo y se retiran poco después.El sur de España es el destino que peor se cubre. «Tenemos un catálogo de puestos de trabajo desfasado, plazas vacantes prolongadas en el tiempo, y unas condiciones (coste de la vivienda en la Costa del Sol, desgaste, ausencia de compensación específica por el riesgo real que se asume) que hacen que muchos compañeros pidan el traslado en cuanto pueden. Se produce una rotación permanente que impide consolidar experiencia justo donde más falta hace», señalan desde AUGC.También «hay que actuar sobre el dinero de las organizaciones criminales », añaden desde JUPOL. «Si queremos acabar con el narcotráfico y el crimen organizado hay que atacar sus estructuras económicas -insisten-, además de detener a quienes ejecutan los delitos. Por último, necesitamos recuperar el principio de autoridad . Un delincuente debe saber que enfrentarse a un policía tiene consecuencias y un agente debe saber que cuenta con el respaldo de la Administración cuando tiene que intervenir».
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