A pesar de la cordialidad institucional en las formas, el saludo a pie de pista entre León XIV y Javier Milei es una metáfora de la Argentina que recibe al Papa , profundamente dividida desde el punto de vista ideológico. Ambos representan dos visiones de la sociedad bastante alejadas en el tono, en las formas y en la sustancia. Milei no estaba escuchando Radio Vaticana cuando el Papa propuso «desarmar el lenguaje» y, por eso, insulta sin reparos a opositores y a periodistas . Hace tres años, en campaña electoral, el actual presidente argentino arremetió también varias veces contra Francisco. Pero más adelante, cuando viajó al Vaticano en 2024, le pidió públicamente perdón . «Argentina tiene raíces muy católicas y en consecuencia, tuve que reconsiderar algunas posiciones y, a partir de ese momento, empezamos a construir un vínculo positivo», explicó entonces en una entrevista televisiva.Al Papa León no le ha insultado, pero salta a la vista que tienen visiones opuestas. Una de las más profundas es la justicia social . Para Milei, significa «robarle a una persona el fruto de su trabajo y dárselo a otra». Para León XIV, es uno de los elementos centrales de la «doctrina social de la Iglesia», que pone en primer plano la dignidad absoluta de cada persona, por encima de sus méritos o condiciones personales.El Papa no visitará barriadas pobres o villas de miseria en Buenos Aires, pero sí el Cottolengo Don Orione, un centro para personas con discapacidad atendido por la Iglesia. Lo hace en un momento en el que Milei ha abierto el debate sobre el papel del Estado y la privatización de algunos servicios, incluida la atención a personas con discapacidad . Los obispos se lo reprochan, además de otros recortes de ayudas a las clases populares y a jubilados y niños. Tecnología, choque de visionesTambién es terreno de desencuentro la petición del Papa en su encíclica ‘Magnifica Humanitas’ de tener bajo control el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), para que no se vaya de las manos y no sea utilizada contra las personas. Por su parte, Milei afronta la cuestión con una visión libertaria de la tecnología, basada en el libre mercado radical, la desregulación total y la atracción de inversiones tecnológicas a través de ventajas fiscales.Los obispos están intentando que tantas diferencias no encierren al Pontífice dentro de la «grieta» ideológica que divide al país entre la izquierda kirchnerista popular y la derecha liberal, los libertarios y los conservadores. En ella quedó atrapado su predecesor Jorge Mario Bergoglio, y ese es el principal motivo por el que no viajó al país. El reto de no caer en la grietaTanto los políticos como los prelados intentan no echar leña al fuego para que no se «partidice» la visita. «El Papa no viene a retar a nadie», avisó el cardenal jesuita Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba y discípulo de Francisco. No será fácil que sus gestos y discursos no sean vistos como mensajes a Milei. María Belén Bonello, del ‘think tank’ Fundar, que elabora investigaciones y propuestas para Argentina e Iberoamérica, recuerda a ABC que «el Gobierno de Milei construyó su identidad política en las antípodas de las banderas de la doctrina social de la Iglesia». «León llega con un mensaje humanista, apoyado en la doctrina social de la Iglesia y la justicia social. Tendrá muchos intérpretes, y varios leerán sus gestos y palabras como gestos anti-Milei. Por eso la visita es políticamente relevante y será interpretada como tal», dice.«El país necesita recuperar espacios de encuentro y reconciliación. Este viaje puede convertirse en una oportunidad para sanar las heridas de la sociedad argentina», explica uno de los organizadores. «La visita del Papa es para todos», destaca.«León llega con un mensaje humanista, apoyado en la justicia social. Tendrá muchos intérpretes, y varios leerán sus gestos y palabras como anti-Milei. La visita es políticamente relevante» María Belén Bonello ‘Think tank’ FundarEl miércoles, horas antes de que el Papa despegara de Roma, Javier Milei le envió un último saludo en redes sociales. «Su Santidad, la Argentina lo espera con enorme alegría», escribió. Le aseguró además que «será un gran honor recibirlo», y dijo que esperaba «que su visita fortalezca la fe, renueve la esperanza y lleve un mensaje de paz a todos los argentinos». En el lado opuesto del espectro político, el gobernador de Buenos Aires, el peronista Axel Kicillof , aseguró que «Buenos Aires está abierta para todos los argentinos y argentinas. Bienvenidos todos». «Ojalá el viaje sea una oportunidad para reflexionar sobre el país que tenemos y el que queremos construir», añadió.Ha conmovido un artículo firmado en el diario ‘La Nación’ por Esteban Bullrich, exministro de Educación y actualmente enfermo de ELA. « No espero que el Papa venga a resolver nuestros problemas políticos. La pobreza, la educación y la debilidad de nuestras instituciones son responsabilidades que debemos asumir los argentinos», escribe. «Tampoco deberíamos intentar apropiarnos políticamente de su visita. Un Papa no viene a darle la razón a un gobierno ni a una oposición», añade. «Lo que sí espero es que nos ayude a recuperar una mirada diferente sobre quienes piensan distinto. Reconciliarnos no significa abandonar nuestras convicciones, sino reconocer que seguimos compartiendo una misma Nación», concluye.«Que nos ayude a recuperar una mirada diferente sobre quienes piensan distinto. Un Papa no viene a darle la razón a un gobierno ni a una oposición» Esteban Bullrich Exministro de Educación, enfermo de ELALeón XIV, un Papa despolarizador, tiene de tiempo hasta el miércoles para desplegar su estrategia conciliadora también en Argentina. Necesitará mucha paciencia y un milagro para llevar a término la misión imposible que no pudo cumplir su predecesor Francisco. Algo que aquí sólo consigue la selección nacional de fútbol: poner de acuerdo a todo este país.
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