La crisis de Ceuta -que mantiene a la ciudad autónoma en una situación límite- ha puesto en evidencia la descomposición interna que vive el Gobierno central. Al enfrentamiento insólito, con acusaciones públicas entre Interior y Defensa, se suma la desclasificación de informes del CNI y otras fuerzas policiales que Moncloa anunció como una gran baza y que se ha convertido en un nuevo problema para el Ejecutivo. La sensación generalizada en el Congreso, entre los socios habituales y la oposición de la derecha, es que Pedro Sánchez es incapaz de tomar las riendas . La batalla de la opinión pública la tiene perdida. Todos los dirigentes del PP consultados reconocen que esta es una crisis de una naturaleza distinta que no se puede comparar con ninguna otra -tampoco la corrupción- y consideran que es el punto más débil del Ejecutivo por todas las implicaciones que tiene.El PP, sin embargo, se ha implicado al máximo en la crisis con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, que se ha convertido en un referente interno para la formación. El objetivo de la dirección nacional es que todo el foco político y mediático siga puesto en Ceuta. Sin distracciones y sin abrir nuevos frentes, que quedarán pendientes para más adelante. Es el mandato de Alberto Núñez Feijóo en vista de la debilidad del Ejecutivo y de la convicción en Génova, de que el PP está saliendo reforzado de esta crisis. Por su capacidad de gestión, por su posición frente a Marruecos y por el fuerte desgaste que está suponiendo para Sánchez.La descongestión de la ciudad autónoma -con la devolución de todos los inmigrantes, incluidos menores- sigue siendo el principal reclamo del PP, que también respondió contundentemente a Rabat en un cruce de comunicados . Entre los populares existe un verdadero temor a que el estallido social que aún no se ha producido termine llegando si no se alivia a la población ceutí con retornos decisivos. Pero el principal partido de la oposición también es consciente de que esta crisis es ya el principal elemento de erosión para el Ejecutivo. Ni la campaña iniciada contra Vivas ha funcionado, ni la publicación de los 40 informes ha servido para mitigar la presión sobre los avisos. Los hubo y ha quedado en evidencia.Por todo esto, los populares han decidido posponer todas las decisiones pendientes , los frentes políticos e incluso la hoja de ruta interna en un curso que no es uno más: año electoral con las autonómicas y municipales en mayo, y las generales sin fecha, pero a la vista. Muchos dirigentes reconocen que «lo normal» habría sido tener distintos encuentros a la vuelta del verano y poner encima de la mesa una hoja de ruta clara , con planes y propuestas. Feijóo reúne todos los lunes a su comité de dirección, pero no ha hecho un cónclave con barones territoriales como en otras ocasiones; y la primera junta directiva nacional -máximo órgano entre congresos- está prevista para la última semana de septiembre.El ‘melón’ valenciano, aplazadoEl PP no quiere abrir ningún melón. Otro que muchos en el partido esperaban era la confirmación de las candidaturas autonómicas -casi en su totalidad están claras, pero cuando llegue la escenificación interna se habrá entendido como el inicio de la precampaña- con una única patata caliente: la Comunidad Valenciana. La cúpula tiene que decidir si el ‘president’ Juanfran Pérez Llorca repetirá tras coger las riendas de la Generalitat en noviembre del año pasado. Aquel relevo, tras la dimisión de Carlos Mazón, estaba pensado como una solución transitoria. No era algo definitivo y en la dirección nacional siempre pensaron en que habría otra candidatura en 2027. Tras el paso de los meses la situación es de estabilidad, con la crisis del profesorado y su huelga como gran nubarrón. Pérez Llorca también ha aprobado unos nuevos presupuestos. Pero, sobre todo, no se ha terminado de consolidar ninguna alternativa en frente aunque existen más nombres.Génova no tiene intención de abrir melones orgánicos que en tantas ocasiones generan ruido interno y que desviarían la atención del debate político nacional sobre Ceuta Es lo que lleva a pensar a muchos en el partido que el ‘president’ será de nuevo candidato. Pero, en todo caso, Génova no tiene intención de precipitar esa decisión. Mucho menos abrir melones orgánicos que en tantas ocasiones generan ruido interno y que desviarían la atención del debate político nacional sobre Ceuta. De ahí que tampoco haya una fecha confirmada para el acto de presentación de candidaturas autonómicas, como la hubo con las municipales en el verano.Feijóo mantiene una intensa agenda relacionada con Ceuta . La próxima semana se reunirá en Madrid con el comisario europeo de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, después de que éste se viera con Vivas hace días en Bruselas. El PP quiere liderar la respuesta europea en la crisis, convencido de que Sánchez ha aumentado «su soledad» en la Unión y que no está sabiendo implicar al resto de socios comunitarios.El balance de la gestión que ha hecho el PP de toda la crisis –con Feijóo muy implicado directamente– es positivo. Frente al vacío del Gobierno, con Sánchez desaparecido el mes de agosto y un desfile tardío de ministros que no sirvió de mucho, el primer partido de la oposición decidió volcarse al máximo. Desde el primer momento lo hizo con movimientos en Europa que continuarán en los próximos días. La sensación dentro del PP es que el escenario para el Gobierno solo puede empeorar. De hecho, fuentes de la dirección insisten en estar convencidos de que el procedimiento judicial abierto en la Audiencia Nacional terminará perjudicando a los responsables gubernamentales.En ese marco consideran que se deberían entender los dardos entre Interior y Defensa, las declaraciones de la ministra Margarita Robles defendiendo en todo momento el papel que jugó el CNI, y las propias palabras de Sánchez en sede parlamentaria. Hasta el punto de que muchos dirigentes populares hablan de «voladura controlada» al referirse a la desclasificación de documentos sobre la crisis. Consideran que Moncloa prefirió anticiparse ante la posibilidad de que se sigan conociendo documentos sobre lo que ocurrió y a la lectura que habría implicado el goteo de todos ellos uno por uno. Sea como sea, los populares aseguran que los siguientes pasos en la Audiencia Nacional «podrían ser cruciales», convencidos de que el Gobierno tenía información suficiente para actuar «y no lo hizo». Ni siquiera los casos de corrupción que afectan al PSOE y al Ejecutivo -que se han reiniciado esta semana- están sirviendo para que el PP quite atención a la crisis de Ceuta. Lo reconocen en Génova: «Ni su corrupción va a servir para que dejemos de presionar».
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