El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , comparecerá a petición propia en el Congreso de los Diputados el próximo 3 de septiembre, según han confirmado fuentes parlamentarias a ABC. La cita busca dar explicaciones sobre la gestión del líder del Ejecutivo durante la grave crisis migratoria de Ceuta , donde los días 30 y 31 de julio se registró la entrada masiva de al menos 72.000 personas.La gestión del presidente ha recibido duras críticas por parte de la oposición debido a su estancia durante 25 días en residencia oficial de La Mareta ubicado en Lanzarote. Mientras Ceuta permanecía desbordada por la llegada masiva y solo contaba con la presencia puntual y desescalada de varios ministros, Sánchez únicamente realizó una breve visita relámpago a la ciudad en la que declaró que España había sufrido un «ataque a la integridad» , sin llegar a especificar la autoría o procedencia de dicho ataque.Tras finalizar sus días de descanso en Canarias, este martes el jefe del Ejecutivo viajó a Madrid para encabezar las reuniones extraordinarias del Consejo de Seguridad Nacional y del Consejo de Ministros . Con este movimiento, Moncloa da un giro a su estrategia, deslizando que no existía la «normalidad» que varios de sus ministros trasladaron durante sus visitas al enclave español en África. Según ha adelantado este miércoles ABC, tras estos compromisos en la capital, el presidente ha vuelto a desplazarse de vacaciones, en esta ocasión con destino a Andorra.En paralelo, la crisis ha destapado una notable contradicción interna dentro del Gabinete. La ministra de Defensa, Margarita Robles, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, han protagonizado un cruce de declaraciones contrapuestas sobre la existencia de informes de inteligencia previos. Por su parte, Robles confirmó este martes durante su intervención en el Congreso que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) emitió avisos previos. ABC ha constatado que dicha alerta formal se produjo el 29 de julio, el día anterior a la entrada masiva. Sin embargo, Marlaska niega categóricamente la existencia de tales advertencias de la inteligencia española.La petición de comparecencia registrada este miércoles llegada después de que el Partido Popular barajara la posibilidad de activar la solicitud de comparecencia de Sánchez en el Senado —donde los populares cuentan con mayoría absoluta—. Sin embargo, la dirección del PP optó por posponer la iniciativa a la espera de que concluyan las comparecencias del resto de los ministros citados en las Cortes, con el fin de recopilar todas las explicaciones operativas antes de someter al presidente al control de la Cámara Alta.La Diputación Permanente del Congreso se reúne además este martes para debatir numerosas peticiones de comparecencia reclamadas por el Partido Popular, entre las que se encuentra la llamada a Sánchez para que acudiera a la Cámara Baja de forma urgente. El Grupo Popular ha avanzado que su petición iba a recibir un respaldo mayoritario de los grupos y por eso Sánchez ha intentado adelantarse pidiendo la comparecencia voluntaria. Esto ha motivo además, según los populares, que lo haga el día 3 de septiembre en un pleno extraordinario —aunque dentro del periodo ordinario de sesiones— y no la siguiente semana.»Guerra civil» en el GobiernoLa portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, ha recordado que su formación pidió que Sánchez acudiera al Congreso ya el día 31 de julio, en plena entrada masiva de personas a través de la frontera de Ceuta. «Pedro Sánchez ha estado de vacaciones, ha vuelto un día, ha provocado una guerra civil en el Gobierno y parece que se quiere volver a ir de vacaciones», ha lamentado perpleja Muñoz.También desde Podemos, Ione Belarra ha reconocido que era «urgente» que Sánchez interrumpiera sus vacaciones para asumir la gestión de la crisis ceutí, algo que ha lamentado que no hiciera. Y mientras, se ha producido un choque en el seno del Gobierno en el que Belarra da más veracidad a la postura de la ministra de Defensa, con quien tuvo profundas discrepancias cuando compartían Consejo de Ministros. «Robles tiene una virtud, y es que tiende a decir la verdad aunque sea incómoda», ha reconocido.Vox por su parte ha desplegado su duro discurso en el Congreso y ha reivindicado que ya no bastan las explicaciones del Gobierno en el Parlamento, sino que debe ser un juez el que dirima responsabilidades, para lo que ha puesto sus diputados a disposición de otro grupo parlamentario que esté dispuesto a activar el artículo 102 de la Constitución para que Sánchez sea juzgado por traición.
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