La Premier League ha dado un ejemplo perfecto sobre la condena que debe haber cuando un club está acusado de cometer graves delitos contra la competición. El presidente Richard Masters fue uno de los que más contundentes fueron a la hora de denunciar las 115 irregularidades financieras del Manchester City. Un paralelismo radicalmente opuesto al que se vive en la Liga de Javier Tebas, que sigue defendiendo la presunción de inocencia del Barcelona con el caso Negreira.
Desde Inglaterra ha habido unanimidad de clubes y Premier por pedir consecuencias al equipo citizen. Consideran que el castigo debe ser severo y ejemplar y no existe ningún ápice de defensa. Todo lo contrario. Richard tiene claro que en el Etihad Stadium deben pagar todos los daños ocasionados: «El club infringió sistemáticamente las normas de la Premier League durante casi una década. La Liga se ha mantenido firme en su determinación de que los hechos se establezcan de forma independiente», declaró en un comunicado acerca de las irregularidades cometidas entre 2009 y 2018.
Un dopaje financiero que ayudó en fichajes que más tarde serían claves en la conquista de títulos: «Se determinó que el propósito de estos planes era inflar artificialmente los ingresos del club y reducir sus costos en más de 900 millones de libras esterlinas (cerca de 1.000 millones de euros) durante el período afectado, para aparentar cumplir con las normas financieras», añadió el presidente de la Premier League.
Ahora bien, Tebas ha seguido una línea muy distinta. En sus últimas declaraciones sobre el caso Negreira, fue clara su postura: «Estamos en un estado de derecho y las normas son las que son. Ya fuimos los primeros en ir a la fiscalía. Hay una Ley del Deporte que yo no la he escrito, que dice que hay una prescripción a los tres años de los hechos. Abogué por que sean de muchos más años. Pero lo que también está claro es que el Barcelona no pagó árbitro, como parece que construye el relato», señaló el pasado mes de febrero.
Incluso usó el caso del City para sacar pecho de su concepto de justicia: «Lo ocurrido vuelve a demostrar por qué el control económico, la transparencia y unas reglas iguales para todos son imprescindibles para proteger la integridad y la sostenibilidad del fútbol. Mi modelo se basa en que el éxito deportivo no depende de quién tenga detrás el respaldo financiero más poderoso, sino de quién gestiona mejor, genere más recursos, construya mejores equipos y respete las mismas reglas que los demás», sentenció.
Un paralelismo que muestra dos formas diferentes de aplicar las normas para dos clubes acusados de cometer infracciones que afectan a la competición. Mientras que el presidente de la Premier atiza al City y valora castigo económico-deportivo, Tebas opta por la sobreprotección al Barcelona por haber pagado al vicepresidente del CTA durante 17 años.
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