El PSOE sigue su cruzada contra los cruceros: exige limitar su llegada a Ibiza ya, como sucede en Palma, pese a caer en 40.000 el número de pasajeros en 2025 (539.257 cruceristas frente a los 579.485 de 2024) y con el añadido de que es una fuente vital de ingresos para el pequeño comercio, los restaurantes, los transportes y las excursiones locales.
Una limitación vigente en la capital balear desde 2022, siendo Baleares la única comunidad española en hacerlo en sus puertos, con un máximo en Palma de tres buques en un mismo día, y solo uno de ellos de más de 5.000 pasajeros.
En Ibiza además se da la circunstancia de que Autoridad Portuaria aplica medidas para ordenar las escalas y escalonar los desembarcos, con un máximo de 3.000 pasajeros por hora y una programación que procura evitar la coincidencia de más de dos cruceros.
Pero existen algunas excepciones y estas medidas operativas no constituyen un acuerdo específico de limitación con las navieras como sí sucede en el de Palma, que fija compromisos sobre el número de barcos y su capacidad.
Por ello, los socialistas siguen su cruzada contra este turismo y ahora han presentado una iniciativa en la Cámara balear en la que exigen al Govern iniciar, en el plazo máximo de tres meses, un proceso de diálogo con Autoridad Portuaria de Baleares, el Consell de Ibiza, Ayuntamiento y empresas navieras y consignatarias para acordar un marco específico de limitación.
Sería un máximo de dos cruceros los que podrían coincidir simultáneamente en el puerto con un número de pasajeros desembarcados por día que vendría determinado mediante una evaluación de la capacidad de acogida de la ciudad, la movilidad, los servicios públicos y los impactos ambientales, con especial atención a los meses de máxima presión turística.
Una distribución de las escalas y de los desembarcos que evite la concentración de pasajeros en las mismas franjas horarias y que tenga en cuenta la actividad de las líneas marítimas regulares, apunta su aún portavoz parlamentario., Iago Negueruela.
Sin poner ni mencionar en ningún momento el beneficio económico que este tipo de turismo trae aparejado para los pequeños empresarios ibicencos, los socialistas aluden en su iniciativa al hecho de que las medidas de escalonamiento de horarios y de ordenación de los desembarcos pueden contribuir a reducir determinadas aglomeraciones, pero no sustituyen al establecimiento de límites efectivos.
“Un máximo de pasajeros desembarcados por hora no equivale a un techo diario de visitantes, al igual que una disminución de las llegadas en meses de menor actividad no resuelve la saturación que se produce en temporada alta”.
Por ello, el PSOE solo alude a la negatividad de este tipo de turismo y pone como ejemplo que el abastecimiento de agua a los cruceros también debe tenerse en cuenta a la hora de evaluar su impacto sobre la isla. En verano de 2025 se había documentado el suministro periódico de hasta 200.000 litros de agua de pozo en un solo crucero atracado en Botafoc, en plena situación de escasez hídrica.
«Estas prácticas», concluyen los socialistas, «añaden presión sobre unos acuíferos que sufren problemas de sobreexplotación y salinización. La planificación del turismo de cruceros debe incorporar el control del volumen y la procedencia del agua suministrada y garantizar que este abastecimiento no comprometa las necesidades de la población residente ni la recuperación de los acuíferos».
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