El acta de inspección técnico ocular de la Guardia Civil sobre el siniestro de Adamuz documenta, junto a la fractura del carril derecho de la vía I como la «principal anomalía detectada» , otros daños en los convoyes y la infraestructura ferroviaria, que pueden arrojar luz a las causas del siniestro mortal del pasado 18 de enero. Entre ellos, el escrito, adelantado por ABC, detalla con precisión el grado de afectación del bogie perteneciente al vagón 8 del Iryo que salió disparado tras el descarrilamiento.Los peritos destacan dos tipos de daños tanto en un eje desprendido como en el propio bogie. La inspección permite reconstruir, al menos desde el punto de vista físico, el escenario en el que aparecieron los dos elementos. Mientras el eje quedó en una zona del talud, el bogie siguió una trayectoria diferente hasta terminar parcialmente sumergido en un arroyo.En el relación al eje, se documenta la deformación de una de las manguetas , que aparece desviada. Pero, además, en la rueda situada en ese mismo extremo los especialistas identificaron «varias muescas y mellas».No se trata, por tanto, únicamente de marcas superficiales. El acta deja constancia expresa de que en esas zonas se ha producido una «pérdida de material» , aunque el acta de inspección ocular no determina en este punto cuándo ni cómo se originaron esas afectaciones.El eje fue localizado fuera de la plataforma ferroviaria, en el talud situado junto a la vía I (a casi 60 metros de distancia de esta), después de atravesar una zona en la que los investigadores documentaron distintas marcas.Trayectoria de la piezaEn el recorrido hacia su posición final, los especialistas encontraron dos cavidades irregulares en el terreno, presumiblemente provocadas por el desplazamiento del bogie, así como daños en la valla y varias piezas que podrían haberse desprendido durante los impactos.El propio bogie presentaba graves desperfectos. Los peritos documentaron fracturas, la ausencia de uno de sus ejes (el encontrado metros atrás) y daños severos en el bastidor en la zona correspondiente al elemento desaparecido.En esa estructura, el acta describe una erosión generalizada por abrasión y una profunda marca de impacto, definida como un gran «mordisco» , además de una perforación en otro punto del bastidor.La relevancia de las muescas y las mellas descritas en la rueda del eje deberá ser analizada junto al resto de evidencias técnicas recogidas durante la investigación. El acta de inspección ocular se limita a documentar su existencia , su localización y el estado de las piezas encontradas en el talud, sin establecer todavía el origen de los daños ni su relación causal con la secuencia que desembocó en el accidente.Será el análisis conjunto de los informes periciales, los estudios del material rodante y el resto de diligencias incorporadas a la causa judicial el que deberá determinar si estas marcas pueden aportar información relevante para esclarecer qué ocurrió en los instantes previos y durante el siniestro ferroviario de Adamuz.Cabe reseñar que, a priori, el eje y el bogie del vagón 8 no forman parte del lote de indicios/muestras recogidos por los especialistas y puestos a disposición de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Córdoba. La secuencia fatídica que llevó a la brutal colisión que lanzó esta pieza del Iryo a decenas de metros de las vías se produjo en un lapso de 9 segundos . Momentos en los que ambos trenes se cruzan con el descarrilamiento de los vagones 6, 7 y 8 del Iryo hacia la derecha invadiendo el otro sentido de la plataforma por donde pasaba el convoy de Renfe; en ambos casos a velocidades de entre 200 y 205 kilómetros por hora.
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