Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP Código APPDesde que se recuperó en 1977, siempre ha estado ahí, con papeleta propia en elecciones generales. Quizás usted no le haya prestado atención, incluso puede que haya ejercido el derecho al voto sin saber muy bien qué y a quién se estaba eligiendo. Es posible que también se haya cuestionado para qué sirve o qué hacen quienes trabajan en él. Nos referimos al Senado, una de las dos cámaras, junto al Congreso, que componen las Cortes Generales y cuya renovación se decide en parte el próximo 29 de noviembre. Ignorada tradicionalmente desde la misma noche electoral y durante casi toda la legislatura, la Cámara Alta ha despertado en esta ocasión un interés sin precedentes.A punto de que concluya el plazo para registrar candidaturas, la lucha por el control del Senado ha generado movimientos inéditos, como una lista única del PSOE con otras fuerzas a su izquierda o nacionalistas en la gran mayoría de territorios. En el lado derecho del espectro ideológico, PP y Vox apuran el tiempo para intentar algún tipo de acuerdo que les permita optimizar sus votos. ¿El objetivo? Garantizarse una mayoría amplia que, en el escenario más favorable, les permitiera prescindir de otras fuerzas en una próxima renovación de magistrados del Tribunal Constitucional o, en un futuro, elegir a la mitad de vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).Comprender cómo se forma la cámara, su funcionamiento, el comportamiento de los electores o las proyecciones para el 29N ayuda a entender los incentivos de los partidos y sus estrategias de cara a las próximas generales.¿Cómo se forma el Senado?A diferencia del Congreso, el Senado no tiene un número fijo de miembros. En estos momentos lo componen 266 escaños, que serán 267 tras la reforma de la Constitución aprobada este año y que otorga un parlamentario propio a la isla de Formentera. Otra peculiaridad es que hay dos tipos de senadores, según su vía de acceso: los electos, que se votan en las generales, y los designados por los parlamentos autonómicos.Hay 209 senadores electos (casi el 80 % de la cámara) que se reparten a lo largo de 60 circunscripciones. A cada provincia le corresponden cuatro escaños y dos a Ceuta y Melilla. Canarias y Baleares se dividen por islas, de manera que las denominadas islas mayores (Gran Canaria, Tenerife y Mallorca) cuentan con tres actas y el resto con una.A la hora de votar, rige un sistema de listas abiertas. En cada circunscripción, cada partido o coalición puede registrar tantos candidatos como escaños se repartan. Todos los nombres registrados se presentan en una misma papeleta, de color salmón, y los electores disponen de hasta tres votos en la mayoría de circunscripciones; dos, en las ciudades autónomas y las islas mayores, y de un sufragio en el resto de islas. Al ser listas desbloqueadas, se pueden otorgar todos los votos a los candidatos de un mismo partido o repartirlos entre varios.En el caso de los senadores por designación, a cada comunidad le corresponde un escaño más otro adicional por cada millón de habitantes. En estos momentos hay 58 senadores designados y por lo general su mandato va ligado a la legislatura autonómica (se renuevan cada vez que una comunidad autónoma celebra elecciones). Al PP le correspondían 27, aunque ha cedido cuatro a Vox; el PSOE cuenta con 19 y el resto se reparten entre otras 13 fuerzas. El número de senadores que corresponde a cada partido se reparte en proporción al resultado de los comicios autonómicos. Una vez hecho el cálculo de cuántos corresponden a cada partido en cada parlamento regional, las formaciones deciden el nombre de cada acta y los plenos de las cámaras se limitan a ratificarlos. Esta vía, la de designación autonómica, es la que se suele usar para dar entrada en las Cortes a alquien que no se ha presentado a las elecciones o cuando no se ha logrado el escaño en las urnas. En la práctica, se ha convertido en una forma de lograr retiros en segunda línea, consolar derrotas, foguear a jóvenes o dar perfil institucional a cargos orgánicos, una forma de proceder que le ha granjeado a la Cámara su fama de cementerio de elefantes.Las cuatro ocasiones en las que Javier Arenas intentó alcanzar la presidencia de Andalucía terminaron con un escaño autonómico en el Senado. La misma suerte han corrido Susana Díaz, Juan Espadas y Maria Jesús Montero, los tres rivales de Juanma Moreno en la comunidad andaluza. El actual ministro para la Transformación Digital, Óscar López, entró y salió del Senado en dos ocasiones en la X legislatura, cuando era el líder del PSOE en Castilla y León. En la última legislatura, hasta ocho expresidentes autonómicos han tenido escaño en la cámara.Una vez tomada posesión del acta, no hay diferencia entre senadores. Pese a su origen territorial, los designados se comportan igual que los electos y todos siguen una misma disciplina, la de su partido. Pese a su capacidad legislativa, el Senado estuvo fuera de foco hasta octubre de 2017, cuando se suspendió la autonomía de Cataluña en respuesta al desafío secesionista de la Generalitat. La aplicación del artículo 155 de la Constitución es una potestad exclusiva de la Cámara Alta, que en aquel momento contaba con mayoría absoluta del PP.Antes, lo habitual era que las mayorías del Congreso y el Senado estuvieran acompasadas, de manera el partido en el Gobierno no tenía contrapesos y la iniciativa legislativa siempre correspondía a la Cámara Baja. Incluso los dos mandatos de Zapatero, sin mayoría en la Cámara Alta, transcurrieron sin grandes sobresaltos, a excepción de los vetos a cuatro de sus Presupuestos Generales y a la Ley de matrimonio homosexual (todos ellos fueron levantados luego en el Congreso).En la última legislatura, el dominio del PP en el Senado junto a la mayoría de escaños de partidos conservadores en el Congreso ha hecho de la Cámara Alta un ariete para la oposición. A ello han contribuido las cuatro reformas del Reglamento que los populares han aprobado casi en solitario (una de ellas tumbada por el Constitucional). ¿Cómo actúan los votantes?Las singularidades del sistema electoral del Senado explican cómo en las elecciones del 29N, en las que la diferencia entre PP y PSOE puede ser de unos pocos puntos, uno puede acabar con casi el doble de senadores que el otro. Más allá de que el sistema no es proporcional y prima a la primera fuerza, hay otro aspecto determinante a la hora entender los resultados de la Cámara Alta: cómo ejercen el voto los electores.Pese a la existencia de listas abiertas, la realidad es que apenas se hace uso de ellas. Así, los votantes optan en su inmensa mayoría por la misma fuerza tanto en el Congreso como en el Senado. Además, suelen dar todos sus votos a los candidatos de una misma formación. En la práctica, esto se traduce en que el reparto habitual de escaños sea de todos los senadores menos uno para la opción más votada en el Congreso (y el que queda, para la segunda fuerza o coalición). El carácter mayoritario del sistema hace que casi todo se lo lleve el ganador y, en consecuencia, de ahí la importancia de quedar primero.Otro aspecto a tener en cuenta es que hay ciudadanos que no utilizan todos sus votos en el Senado. En las generales de 2023, esa proporción rondó el 25 % en el caso de Vox y fue del 27 % en Sumar, según el análisis de ABC del comportamiento en todos los comicios al Senado desde 1979.Dicho de otra forma, de media,uno de cada cuatro apoyos a Vox o a Sumar en el Congreso luego se perdió en el Senado. Esto, se traduce en que se dejaron entre 1,5 y 3 puntos sobre el resultado de la Cámara Baja.El fenómeno anterior se da en mayor o menor medida en todos los partidos, pero se acentúa en aquellos candidatos que van en tercer lugar en las listas del Senado y en aquellas fuerzas con representación en el Congreso que de normal no consiguen representación en la otra cámara. Sin embargo, el análisis de los votantes también revela la existencia de cierto voto dual, aunque muy acotado a determinadas circunscripciones o electorados. Volviendo a 2023, ERC llegó a conseguir en el Senado hasta casi un 50% más de apoyos que en el Congreso, como ocurrió en Barcelona. Ahí el independentista Joan Queralt se hizo con un escaño con casi medio millón de votos (la candidatura de Rufián en la Cámara Baja se quedó cerca de 330.000). ¿Y de dónde vinieron esos sufragios? Probablemente del PSC y Sumar-En Comú, que se dejaban entre el 20 % y el 30 % de sus papeletas respecto al resultado del Congreso. Este patrón, que se ha reproducido en otras citas electorales, apuntaría a cierto voto útil en el Congreso en las provincias catalanas, vascas y en Galicia, un fenómeno que luego no se repite en el Senado.Escenarios para el 29NTeniendo en cuenta todo lo anterior, se entiende la apuesta del PSOE y otras fuerzas para crear la coalición Senado de Progreso, donde se han integrado socialistas, las formaciones del Frente Amplio y nacionalistas como Compromís o la Chunta Aragonesista. Todos ellos concurrirán en listas conjuntas en toda España salvo en Cataluña, Canarias y la provincia de Sevilla, donde los socialistas consideran que la coalición no les beneficiaría respecto a ir en solitario.Un ejemplo de los efectos de ser primera fuerza sería el de la unión de izquierdas y nacionalistas aplicado a los resultados de 2023. De haberse dado este escenario y con PP y Vox presentando listas separadas, los populares habrían perdido la mayoría absoluta al obtener 40 escaños menos.Con la vista en las próximas generales, otro escenario a evaluar es el de PP y Vox concurriendo sin ningún tipo de acuerdo frente a la coalición de Senado de Progreso. En este caso, para hacer la proyección se toman como base los resultados de 2023 en el Congreso en cada circunscripción y se calculan las papeletas de cada partido a partir de la última estimación de voto de GAD3 para ABC. Aunque el PP mantendría la mayoría absoluta, lo haría por un margen muy estrecho: alrededor de 136 escaños (la absoluta es de 134).El anterior sería el escenario teórico. Uno algo más realista consiste en rehacer los cálculos para ajustarlos al comportamiento histórico del Senado y aplicando la estimación de GAD3 a los resultados de la Cámara de Alta en 2023. El PP tendría más probabilidades de consolidar la mayoría absoluta (en torno a una decena de escaños más), pero la suma con Vox quedaría lejos de la mayoría reforzada de tres quintos (161 asientos) necesaria para renovar en solitario parte del Constitucional o el CGPJ. Si el PP quiere garantizarse la mayoría absoluta y un eventual Gobierno de populares y Vox sueña con poder darle la vuelta a la composición del Constitucional nombrando a los cuatro magistrados que el Senado tiene pendiente, todas las opciones pasarían por un entendimiento entre ambos partidos. Sin oportunidad ya para presentar una lista única, una posibilidad sería la de que el PP registrara listas completas y Vox solo un nombre por circunscripción.Esto ya se llevó a cabo en la repetición de las generales de noviembre de 2019. Salió regular. Aunque los candidatos del PP en el primer y segundo puesto de cada lista consiguieron entre 2,5 y 3,5 puntos más (y algo menos los de Ciudadanos), muchos votos de Vox se perdieron. Hay otro precedente, el de PSOE e IU en el 2000, con peor resultado aún: cero actas para los de Paco Frutos y el PSOE perdiendo 28 escaños.Si esta fuera la vía acordada por PP y Vox, la proyección de ABC corrigiendo por comportamiento histórico da un escenario central en el que ambos partidos más UPN se moverían en torno a 153 escaños.Solo un pacto que incluya una lista única da algunas probabilidades de alcanzar los tres quintos. Eso, a estas alturas, pasa por hacer candidaturas donde se entremezclen nombres o con una de las dos formaciones no presentándose en el Senado. En ese supuesto, asumiendo que Vox no registra lista propia y que hasta un cuarto de sus votos no se ejercen (como en convocatorias anteriores), el escenario central arroja 163 senadores para la suma de las candidaturas de derechas. El éxito de la operación requeriría de una concertación del voto muy alta.Un análisis más minucioso a partir del histórico de voto, la última estimación de GAD3, los resultados de 2023 en el Senado y bajo el supuesto de una candidatura unitaria de la izquierda con algunos nacionalistas permite afinar las circunscripciones en las que un acuerdo PP-Vox para una única lista ayudaría a consolidar escaños, ganar nuevos a costa de otros partidos o se evitaría su pérdida en detrimento de la coalición Senado de Progreso (como es el caso de Murcia y Almería, donde los de Santiago Abascal están disputándose el segundo lugar con el PSOE).Una entente entre populares y Vox en Extremadura, Asturias, Valencia y Castellón o algunas circunscripciones insulares permitiría arañar hasta 14 senadores. En Tarragona o Álava podrían acercarse a un acta.¿Por qué importa el Senado?Pese a que tradicionalmente ha quedado relegado a cámara de segunda lectura (tiene capacidad de enmienda o veto sobre las iniciativas legislativas que llegan del Congreso, pero este puede levantar el veto o rechazar los cambios), la absoluta del PP en esta legislatura y la precariedad del Gobierno en la Cámara Baja han servido para llevar al límite las capacidades del Senado para ejercer la oposición.Más allá de su capacidad para iniciar leyes (sin mucho éxito si en el Congreso no hay una mayoría favorable) o de aplicar el artículo 155, la Cámara Alta tiene potestad para:Vetar los objetivos de estabilidad presupuestaria. El Congreso puede levantar este veto por una modificación que el Gobierno introdujo esta legislatura con una enmienda intrusa en la ley de Paridad. Crear comisiones de investigación. Comparecer en ellas es obligatorio, aunque luego se elija no declarar.I Elección de cuatro magistrados del Constitucional y de diez vocales del CGPJ. Participa en la elección del Defensor del Pueblo. Designación de la mitad de consejeros del Tribunal de Cuentas. Elección de cuatro de los 15 miembros del Consejo de RTVE. Esto se ha modificado en varias ocasiones, con cambios en la ley, cuando se ha producido un relevo en el Gobierno.Para los partidos políticos, una representación amplia en la Cámara Alta tiene incentivos políticos y económicos. En el caso de lograr una mayoría suficiente, conseguir la presidencia del Senado implica nombrar a la cuarta autoridad del Estado, solo por detrás del Rey, la presidencia del Gobierno y la del Congreso de los Diputados. El cargo tiene una remuneración de 215.245 euros si la persona elegida es parlamentaria por la Comunidad de Madrid, cantidad que asciende a 231.334 euros si proviene de otra circunscripción.Además, cuantos más escaños se tengan, más puestos hay para repartir dentro del partido, con retribuciones anuales que oscilan entre un mínimo de 62.500-78.570 euros anuales. En contraprestación, es práctica habitual que los partidos reclamen a los legisladores una fracción de esos ingresos, como forma de financiación de las organizaciones. No es el único ingreso para los partidos.Como en el Congreso, el Senado otorga una subvención mensual a los grupos parlamentarios consistente en una cantidad fija que supone 188.784 euros al año, más otros 23.600 anuales por cada escaño que tenga el grupo. Buena parte de esas cuantías también acaban transferidas a las cajas de las formaciones, como reveló hace unos meses ABC a partir de la contabilidad entregada al Senado.Metodología Los escenarios reparten 209 senadores (excepto el primero basado en 2023, que eran 208) elegidos en las urnas a partir del voto real obtenido por los candidatos al Senado en 2023 y lo recalculamos con la intención de voto al Congreso de la última encuesta de GAD3. Cada candidatura sube o baja en la misma proporción que le atribuye GAD3 respecto a su resultado en 2023. Igual en todas las circunscripciones. También sumamos los 58 senadores designados por los parlamentos autonómicos. Tras ello utilizamos un factor de corrección sobre los candidatos al Senado porque los votantes al Congreso no votan en la misma proporción a los candidatos de su partido al Senado. Por ejemplo, en 2023, el candidato medio de Vox al Senado sacó el 81% de los votos sobre el censo que sacó Vox en el Congreso. Igualmente, no todos los candidatos de una misma lista sacan lo mismo. El primero suele sacar más votos que el tercero. En el segundo escenario utilizamos el voto en plancha como comparativa, una aproximación en la que los electores votan igual en Congreso y Senado y marcan a todos los candidatos de un solo partido. En este cálculo, en todas las provincias más Ceuta y Melilla, cada candidato recibe el voto de su partido al Congreso en 2023 y se recalcula con la encuesta de GAD3. Para las islas utilizamos el resultado de cada isla al Senado en 2023. Para las coaliciones sumamos, puesto a puesto, los votos de los candidatos de sus socios. El primero del PSOE con el primero del Frente Amplio. Aquí también aplicamos el factor de corrección. Desde 2026 Formentera elige su propio senador. Fuentes utilizadas: Senado, Ministerio del Interior e intención de voto de GAD3.Créditos Diseño: Rodrigo Parrado Desarrollo: Jorge García Gómez Vídeo: Julia Jiménez Torres
Powered by WPeMatico