Los incendios que arrasaron el oeste de Ávila, Madrid y Toledo a finales de julio dejaron sin cobertura móvil a decenas de pueblos y obligaron a declarar la primera emergencia nacional por incendios del país. En ese apagón de telecomunicaciones, Starlink Direct to Cell, la tecnología que conecta el móvil directamente con un satélite, pasó en cuestión de horas de ser una prueba piloto a convertirse en la única vía de comunicación para miles de personas.
MasOrange y Starlink llevaban cinco meses probando el sistema en la provincia de Valladolid. Cuando el fuego tumbó antenas, tendido eléctrico y fibra en pueblos de Ávila y Toledo, la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones concedió un permiso excepcional para ampliar el servicio más allá del piloto. En menos de 48 horas, MasOrange y Movistar lo abrieron de forma gratuita a sus clientes, incluidos los que hasta entonces no tenían ningún acuerdo con Starlink.
Así lo ha reconstruido Ookla cruzando los datos de señal recogidos de forma anónima en móviles Android con las órbitas reales de los satélites de Starlink. El resultado es un mapa minuto a minuto de cómo y dónde funcionó el servicio durante la emergencia.
Satélites en consonancia con el móvil
Starlink Direct to Cell no requiere ningún terminal distinto al que ya llevamos en el bolsillo. Los satélites de la constelación incorporan una antena que emite en las mismas frecuencias que usan las operadoras para el 4G, así que cualquier móvil normal puede engancharse a ellos como si fuera una antena de telefonía más, solo que situada a varios cientos de kilómetros de altura.
En España, el servicio usa parte del espectro de MasOrange en la banda de 2,6 GHz, una frecuencia que normalmente amplía la capacidad del 4G en tierra. Es, de hecho, la más alta que Starlink utiliza para este tipo de conexión en cualquiera de los países donde ya opera, lo que en teoría dificulta la señal.
El salvavidas de Ávila
El día en que Movistar y Orange lanzaron el servicio de emergencia, el 25 de julio, el número de móviles conectados a la red de satélites se multiplicó por 24 respecto a los días previos al incendio. La cifra siguió subiendo hasta multiplicarse por 30 el 1 de agosto, y se mantuvo veinte veces por encima de lo habitual incluso después de que el fuego quedara controlado.

El uso no se repartió de forma homogénea. Se concentró en localidades como Candeleda o Arenas de San Pedro, en el valle del Tiétar, donde la cobertura terrestre ya era débil antes del incendio. Según los datos de Ookla, la probabilidad de que un móvil se conectara a Starlink Direct to Cell era siete veces mayor en las zonas donde peor funcionaba la red convencional.
Uno de los datos más curiosos tiene que ver con Movistar. Pese a no tener ningún acuerdo comercial con Starlink hasta la semana del incendio, sus clientes representaron cerca de dos de cada cinco dispositivos conectados a la red de emergencia, el doble de su peso habitual en la zona. Durante varios días, esos móviles siguieron mostrando en pantalla el nombre «Orange SpaceX», la marca del piloto original, antes de que apareciera la etiqueta «Movistar SpaceX» el 31 de julio.
Once satélites distintos en 37 minutos
Cada conexión queda asociada a un satélite concreto, así que Ookla ha podido rastrear cuál atendió cada llamada o mensaje. En el peor momento de la emergencia llegaron a operar sobre España cerca de 300 satélites de la flota Direct to Cell, todos ellos compartidos con otros países en cuestión de horas por su órbita baja.
El caso más extremo lo protagonizó un móvil en un pueblo de Ávila que, en apenas 37 minutos de conexión, fue atendido por once satélites diferentes. Es la naturaleza de este tipo de constelación, cada satélite tarda solo unos minutos en cruzar el cielo antes de ceder el testigo al siguiente.
España, banco de pruebas de una carrera que acaba de empezar
El estreno de emergencia sitúa a España en el centro de una carrera que ya libran varias compañías. AST SpaceMobile ha sumado tres satélites más a su flota BlueBird y realiza pruebas con Vodafone y Telefónica, mientras Amazon ha solicitado autorización para una constelación propia de 5.105 satélites con el mismo objetivo.
La normativa europea todavía va por detrás. Reino Unido autorizó ya el uso de D2D en espectro móvil a finales de 2025, mientras la Comisión Europea ha pedido a los reguladores de telecomunicaciones que preparen unas condiciones técnicas comunes para todo el continente. En España, el episodio de los incendios, sumado al apagón eléctrico del año pasado, refuerza el argumento de que la conexión por satélite puede ser algo más que un servicio de nicho para zonas remotas.
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