Durante años, el suelo laminado ha sido una de las opciones más extendidas en las casas y apartamentos de España. Su precio es relativamente asequible, fácil de instalar y con un sinfín de variedades de diseños. No obstante, en los últimos años, los suelos de revestimientos con núcleo compuesto rígido le están comiendo la tostada a las superficies tradicionales.
A simple vista, pueden parecer iguales al laminado. Se pueden poner en roble, nogal, piedra y otros muchos materiales. Con un simple «clic» quedan instalados. Pero la principal diferencia con su antecesor se encuentra en su interior.
Cómo es este tipo de suelo
El núcleo de este tipo de revestimiento para suelos consiste en una mezcla de material mineral, habitualmente piedra caliza, y polímero. Es este rígido centro el que le otorga mayor resistencia y estabilidad a las abolladuras que el vinilo flexible clásico.
Una de sus principales ventajas, en comparación con otros laminados convencionales, es su resistencia al agua. Los fabricantes de estos suelos modernos aseguran que las tablas no se hinchan ni se deforman cuando se filtra agua en su interior. Razón por la cual es idóneo para estancias húmedas, como el baño, la cocina, el lavadero o el sótano.
Este suelo tampoco frena los efectos del agua
A pesar de ser más resistente al agua que los suelos generalizados, no quiere decir que su estructura subyacente sea impermeable a las inundaciones. Si el agua se filtra entre las juntas y llega a otro subsuelo o solera, la humedad puede generar problemas bajo el suelo. Los expertos avisan sobre este problema, discerniendo entre la resistencia al agua de las tablas, la protección total del suelo y sustrato.
Esta es otra de sus ventajas
La instalación de este tipo de suelos es relativamente simple. Muchos suelos SPC constan de un sistema de clic similar al laminado y se instalan como suelos flotantes, sin necesidad de pegarlos a la superficie. Gracias a su duro núcleo, algunos firmes toleran mejor las diminutas irregularidades que puedan aparecer que los revestimientos de vinilo ligeros.
El sustrato debe ser estable, plano y estar limpio, y los requisitos varían según la marca. Algunos de los modelos más recientes traen integrada de fábrica una capa base adicional, por lo que debe evitarse colocar una base de esponja que se usa con determinados laminados.
Esto es lo que cuestan los suelos SPC
Los precios varían dependiendo de la cantidad instalada, su calidad, el grosor, la capa de desgaste, el fabricante y la mano de obra. En España, el metro cuadrado de suelo SPC oscila entre 14 y 45 euros (solo el material) y asciende entre 25 y 65 euros si se incluye la instalación completa.
Este aspecto supone que el laminado siga ganando la batalla del precio, ya que es más barato que el suelo SPC. Aun así, la diferencia se acaba ganando en una mayor resistencia y sigue siendo más económico que un parquet natural de mejor calidad.
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