En los prolegómenos del banquete, todo parecía transcurrir conforme a los cánones más o menos tradicionales de una boda que, en realidad, ya se había oficializado un par de meses antes. La novia, Brenda, de blanco, llegaba escoltada y entre los aplausos de la cincuentena de invitados a su enlace con Toñito, que ya la esperaba. Música de fondo y gritos de «guapa, guapa». Nada hacía presagiar el vendaval posterior, con sospechas de infidelidad en el mismo banquete, la exigencia de 40.000 euros por parte de la novia para formalizar la relación y una batalla campal entre varios de los asistentes.Pero eso fue después. Al principio, con un cielo despejado y entre los viñedos que rodeaban la casa rural del municipio de Gomesende, escenario elegido para la ceremonia y testigo mudo de la boda más famosa de los últimos tiempos, todo transcurría según lo previsto. «Buenas tardes a todos y a todas. Hoy nos reunimos para celebrar algo muy especial, el amor de Toñito y Brenda y la decisión de compartir la vida juntos», decía el oficiante en un vídeo grabado por uno de los asistentes y que después circuló por las redes sociales.«Os deseo una vida llena de felicidad, complicidad, respeto y mucho amor», continuaba el oficiante. Unas expectativas que, a la vista de lo que sucedió a continuación, no parecen fáciles de cumplir. Pero en esos instantes previos a que todo estallara, la ceremonia transcurría con razonable tranquilidad. Toñito, vecino del municipio orensano de Ramirás, y Brenda, de origen colombiano, intercambiaron alianzas. «Que estos anillos os recuerden siempre el día de hoy», proseguía el maestro de ceremonias. Y, desde luego, ese día -el sábado de la pasada semana- ninguno de los dos lo va a olvidar nunca, aunque no precisamente por las alianzas. Los recién casados se besaron y los invitados no se ahorraron el tradicional «¡vivan los novios!».Todo esto recoge el vídeo de los momentos previos a que se desatara el temporal. Por motivos no del todo esclarecidos, después empezó a volar la vajilla entre insultos y empujones en la carpa del banquete. Y testigos del enlace, presentes entre la cincuentena de invitados, aseguran a ABC que escucharon a Brenda decir más de una vez que ella estaba allí porque Toñito le había prometido 40.000 euros por casarse.ReaccionesLa propia novia, en un audio que corrió como la pólvora por WhatsApp, reconoció estos y otros percances. Incluso aseguró que ni siquiera esperó a que terminara la celebración para ser infiel a Toñito. Según explica ella misma, se fue al baño con un chico «joven y guapo» que trabajaba en el evento para un desahogo exprés. El propio novio, siempre según el relato de Brenda, los sorprendió allí.Pero Toñito lo niega casi todo. Primero en un comunicado y después en un programa de televisión, el novio rechazó que hubiera prometido a Brenda 40.000 euros por el enlace y también que ella le fuera infiel con un camarero. De todos los incidentes, solo reconoce las peleas entre algunos asistentes.
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