Una casa de verano en Rockport, un pueblo de la costa de Massachusetts (Estados Unidos), lleva más de un siglo en pie con paredes hechas de periódicos. Su autor, el ingeniero Elis F. Stenman, empezó a construirla en 1922 como un pasatiempo.
Stenman era un sueco que había emigrado a Estados Unidos, según la empresa papelera Voith, y vivía con su mujer, Esther, en Cambridge, cerca de Boston. Su trabajo consistía en diseñar las máquinas que fabrican los clips, como recuerda la web oficial de la casa.
Cómo construyó Elis Stenman su casa de papel en Rockport
La casa tiene una estructura de madera, como cualquier otra, con suelo y tejado también de madera. La diferencia está en las paredes, de papel prensado de una pulgada de grosor (2,54 centímetros). Stenman pensaba usar el papel como aislante y cubrirlo después con tablas por fuera, pero cambió de idea.
Su sobrina nieta, Edna Beaudoin, lo explicó en una entrevista a la web de la casa. Según contó, Stenman «quería ver qué pasaba con el papel», y lo dejó a la vista. Para pegar las hojas usó una cola casera de harina, agua y pieles de manzana, y las protegió con barniz.
Beaudoin no sabe con certeza por qué eligió ese material. Cree que pudo deberse a que era muy ahorrador, porque los periódicos eran baratos y «todo el mundo le daba los suyos». Según su ficha en Atlas Obscura, en la casa hay unos 100.000 periódicos repartidos en 215 capas.
¿Cómo es posible qué la casa de papel siga en pie 104 años después?
La web Roadside America cuenta que Stenman selló todo el papel bajo una capa de barniz marino impermeable, con cuidado de no estropear la tinta. La casa ha resistido décadas de temporales y nevadas en el cabo Ann, a unos 64 kilómetros de Boston.
Beaudoin, que se hizo cargo de la casa en 1995, se lo toma con calma. «Está aquí desde 1924, así que si una tormenta tuviera que llevársela, que así sea», aseguró en la entrevista.
Sillas, lámparas y un reloj de pie, los muebles de papel del museo de Rockport
Stenman hizo los muebles con pequeños rollos de periódico de media pulgada de grosor, cortados a cuchillo y pegados o clavados entre sí. Así fabricó sillas, lámparas, un escritorio y hasta un reloj de pie con periódicos de los 48 estados que tenía entonces el país.
El piano, en cambio, sólo está forrado de papel, y la chimenea es de ladrillo. La casa tenía luz y agua en verano, pero no baño, y la letrina estaba fuera. El escritorio conserva noticias del vuelo de Charles Lindbergh sobre el Atlántico, según la revista Fifty Plus Advocate.
El museo, en el número 52 de Pigeon Hill Street, sigue en manos de la familia. No es la única construcción con materiales reutilizados que ha llamado la atención, como la isla flotante con 100.000 botellas del Caribe o el invernadero escolar de 2.000 botellas.
Stenman y Esther pasaron allí los veranos hasta 1930, y desde finales de los años veinte la casa ya recibía visitas de curiosos. El ingeniero, cuyo nombre completo era Elis Fritiof Stenman, había nacido en 1873 y murió en 1942.
Si visitas la casa, puedes acercarte a las paredes y leer los titulares, porque Stenman eligió para la capa exterior las hojas con titulares en letra grande y con ilustraciones. Tras la muerte del ingeniero, la familia empezó a cobrar 10 centavos por visitarla.
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