Pedro Almodóvar ha cumplido 77 años rodeado de algunas de las personas que llevan décadas formando parte de su vida dentro y fuera del cine. Y para celebrarlo no eligió un restaurante exclusivo ni organizó una gran fiesta en Madrid. El director manchego prefirió reunir a familiares y amigos en su casa de campo, situada a unos 30 kilómetros de la capital y convertida desde hace años en uno de sus refugios favoritos.
Entre los invitados estuvieron Penélope Cruz, Rossy de Palma, Bibiana Fernández, Aitana Sánchez-Gijón y Milena Smit, además de familiares y otros amigos del cineasta. Las imágenes compartidas por Rossy de Palma en Instagram han permitido ver algunos rincones de una propiedad que tiene mucho del universo Almodóvar con colores intensos, mezclas poco convencionales, estampados y un exterior en el que cuesta encontrar un espacio completamente neutro. También hubo paella, vino, una tarta de fresas y hasta algún baño en la piscina aprovechando las temperaturas de finales de septiembre.
La casa de campo que Pedro Almodóvar a 30 kilómetros de Madrid
El director adquirió esta propiedad durante la década de los 90. Está situada al norte de Madrid, a unos 30 kilómetros de la ciudad, una distancia suficiente para escapar del ritmo de la capital sin alejarse demasiado. Y con los años se ha convertido en un lugar habitual para sus reuniones con amigos, familiares y colaboradores de El Deseo, la productora que comparte con su hermano Agustín.
La casa ya había aparecido públicamente antes. En 2019, coincidiendo con la promoción de Dolor y gloria, la revista Vogue realizó allí un reportaje en el que Almodóvar reunió a varias personas muy cercanas a él. Penélope Cruz y Antonio Banderas estuvieron entre los invitados, junto a Rosalía, Julieta Serrano y otros amigos y familiares. Y en aquella reunión hubo una de las costumbres más conocidas de la casa: las largas comidas alrededor de una paella que no parece que haya cambiado demasiado ya que para celebrar los 77 años del director, la paella volvió a ocupar un lugar importante en la mesa.
Una casa donde el color está por todas partes
Si hay algo que llama la atención al observar la vivienda es el color. La fachada está pintada en un tono ocre y las contraventanas azules destacan inmediatamente sobre ella. En el porche aparecen columnas amarillas y un toldo a rayas en tonos amarillos y anaranjados. No son precisamente elecciones discretas, pero tampoco sorprenden demasiado tratándose del director de Mujeres al borde de un ataque de nervios.
Uno de los elementos más reconocibles está en el suelo exterior. Las baldosas rosas y crema forman un gran damero que ocupa buena parte de la zona del porche. A su alrededor aparecen sillas rojas, mesas vestidas con manteles estampados y objetos de diferentes estilos. No parece un espacio diseñado para que todo combine de manera milimétrica. Más bien ocurre lo contrario: las piezas se mezclan y el resultado termina teniendo una personalidad muy marcada. Y también está la piscina, otro de los puntos centrales de la finca que hemos podido ver en las imágenes compartidas por su Rossy de Palma.
Los objetos que Almodóvar guarda en el interior
El reportaje que Vogue realizó en 2019 permitió ver bastante más que el jardín y el porche. El interior mostraba una casa llena de libros, recuerdos y objetos acumulados durante años. Entre ellos podían verse antiguas cintas de VHS, una antología dedicada a Cesária Évora y un póster de Tintín en el Congo. Son detalles que hacen que la vivienda se aleje de esas casas de famosos donde todo parece recién colocado para una sesión de fotografías. En este caso hay objetos personales, referencias culturales y muebles de procedencias distintas. Además, los estampados y los colores fuertes vuelven a aparecer dentro y conectan inevitablemente con una estética que Almodóvar ha utilizado muchas veces en sus películas.
La casa también apareció en una película de Almodóvar
Quienes hayan visto Hable con ella pueden haber estado dentro de esta propiedad sin saberlo. Almodóvar utilizó la casa para rodar una de las escenas más recordadas de la película, estrenada en 2002. Es la secuencia en la que Caetano Veloso interpreta Cucurrucucú paloma. Rosario Flores y Darío Grandinetti escuchan al cantante durante una reunión en la que también aparecen amigos reales del director como figurantes. La escena tiene precisamente ese ambiente de encuentro entre conocidos que tantos años después continúa existiendo en la casa.
Esta vez no había cámaras de cine ni un rodaje detrás. Almodóvar reunió allí a algunas de sus actrices más cercanas para celebrar sus 77 años. Penélope Cruz, Rossy de Palma, Aitana Sánchez-Gijón o Milena Smit forman parte de distintas etapas de su carrera, pero todas terminaron compartiendo mesa en el mismo lugar. La finca se ha convertido así en algo más que una segunda residencia. Es uno de los espacios privados que mejor reflejan el mundo del cineasta y también un punto de reunión para quienes forman parte de él.
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