«¡Vamos, Rafa!», se escucha en el estadio Qi Zhong. Lo acompaña un «bravo» y un tímido «olé». En Shanghái se habla español y será la lengua cooficial hasta el próximo domingo, cuando Davidovich y Jódar pugnen por el Masters 1.000 chino. El segundo ha sido el último en sellar su billete. Acepta la cita del primero tras fundir (6-3, 6-4) a Medvedev y redondear así uno de los mejores torneos de siempre para el tenis español. Jamás habían conseguido dos raquetas nacionales alcanzar la final en Shanghái. Nunca un tenista español ha levantado el trofeo en Shanghái. Este domingo (10:30 horas) la maldición quedará enterrada y habrá emperador español.
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