España gana hasta sin querer. La selección de Luis de la Fuente pasaportó a la República Checa en poco más de media hora de buen fútbol con los dos goles de Lamine Yamal y Rodri. El partido era tan cómodo que nos dormimos y los checos se metieron en el partido con su gol mediada la segunda parte. Incluso el colegiado llegó a anular un tanto, no sin polémica, que habría sido el 2-2. De aquella jugada pasamos al definitivo 3-1 firmado por Mikel Merino con el tiempo casi cumplido. A España le falta un punto para estar en cuartos y habrá que esperar al siguiente parón para ver si somos primeros o segundos.
De la Fuente hizo su revolución. El rival y la profundidad de la selección lo permitían, así que el míster cambió a todos… menos a Lamine Yamal. Miento, también repetía Baena del último partido ante Croacia a la que, por cierto, Inglaterra había hecho un siete en los prolegómenos del España-República Checa. Jugaban, que me descentro, los siguientes muchachos por nuestra selección: Raya; Fresneda, Le Normand, Laporte, Fran García; Rodri, Pedri; Lamine, Olmo, Baena; y Roberto. Sonó el himno nacional interpretado por los gaiteros. Bullía el Tartiere y había aroma de goleada.
Lamine Yamal quiso repetir su (ya clásico) gol del primer minuto. Esta vez no apuntó bien con la zurda y le salió picuda al palo corto. Fuera. A la segunda, claro, ya no perdonó. Le cayó un balón en el piquito del área tras una jugada coral de todo el equipo, se la acomodó a la zurda y la puso con sutileza y suficiencia por encima de la estirada de Kinsky. Pues eso. Golazo y partido encarrilado antes del minuto cinco.
Siguió tocando España mientras la República Checa replegaba para que no le cayeran más golpes. Como el que pudo dar de nuevo Lamine Yamal a los once minutos en otro mano a mano en el que la picó por encima del portero y se le marchó fuera. No pasa nada, era fuera de juego. Se gustaban los nuestros mientras los checos no salían de su mitad del campo. Su defensa era como la acampada de Sol: mucha gente junta pero sin ninguna organización.
Se gusta España
No había partido de fútbol, era frontón. España dominaba la pelota pero los checos aguantaban en el sitio con su esquema 6-3-1. Los de Luis de la Fuente se fueron embelesando en su propio juego y dejamos de crear peligro. Hubimos de esperar hasta el 32 para que Dani Olmo voleara dentro del área un caramelito en forma de asistencia que le regaló Pedri. Le metió duro, pero centrado, así que Kinsky sólo tuvo que meter la mano firme para echarla a córner.
Dos minutos después no perdonaría Rodri en una transición que pilló mal parado a los checos. El capitán de España rompió líneas, se apoyó en Pedri en la frontal. Su dejada iba para Roberto, casi inédito en el primer tiempo, pero la punteó uno de los centrales checos y le quedó la pelota a Rodri, que sólo tuvo que marcar un penalti en movimiento. Caía el segundo antes del descanso y sin necesidad de meter tercera.
Una mano de Kinsky evitó el tercero de España tras otra buena jugada colectiva que abrochó Baena con una venenosa vaselina. Fue la penúltima antes de que la campana del descanso evitara que a la República Checa le cayera el tercero. La última la tuvo Lamine dentro del área pero la dio torcida con la derecha, que no es tan buena como la zurda.
Cambios en España
Regresamos del tiempo de bocata y cachopo con un par de cambios en las bandas de España: Víctor Muñoz por Lamine y Yeremi Pino por Baena. Calentaban desde el inicio Merino, Zubimendi y Fermín. La República Checa se acercó al área por primera vez y vimos que Raya vestía de azul como la muñeca que tenía camiseta y canesú.
El pelirrojo Víctor comenzó a agitar el partido por la derecha y se la puso a Roberto, cuyo remate a bocajarro se topó con Kinsky. El partido fue decayendo poco a poco porque España levantó el pie y la República Checa no daba para mucho más. De la Fuente movió el árbol con otros dos cambios: Mikel Merino y Fermín por Pedri y Dani Olmo. Tardaron cinco minutos en poder entrar porque sus compañeros no perdían la pelota.
En el 67 pudo caer el tercero después de que Fermín le pusiera un pase medido a Yeremi Pino en el segundo palo. Su volea se marchó desviado por poco. Y cuando el partido parecía totalmente resuelto llegó el inesperado gol de la República Checa. Lo marcó Slama con un tiro cruzado desde dentro del área. Fue su primer tiro a puerta en todo el partido y había acabado en gol. España necesitaba dejar de sestear y recuperar el hilo del duelo.
Agotó cambios Luis de la Fuente en el 76. Fuera Rodri, muy ovacionado, dentro Zubimendi. Un minuto después los checos nos hicieron el segundo. Se comió Raya un remate de cabeza desde la frontal del área grande, la dejó muerta sobre la línea y un rival remató a placer. Por suerte Cerv tenía sujeto de la cintura a Le Normand al inicio de la jugada, así que el VAR advirtió al colegiado y el tanto fue anulado. Si nos lo hubieran hecho a nosotros, juraríamos en arameo.
Por si no fuera bastante, el colegiado echó a un jugador checo por doble amarilla (merecida, eso sí) en. un decir amén. Aún le quedaban al partido cinco minutos más el alargue. A España todavía le quedaba una contra que comandaron Roberto –que se llevó una entrada criminal– y Víctor, que aceleró hasta meterse en el área y allí apareció el jugador que mejor ataca el área, Mikel Merino, para facturar el tercero y abrochar el definitivo 3-1.
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