Actualmente, más de 140 países han eliminado el cambio de hora estacional o nunca han llegado a aplicarlo. De hecho, menos del 40% de las naciones, lo que representa aproximadamente 68 países y territorios autónomos. Europa destaca como el continente donde esta medida sigue estando más extendida. Por el contrario, buena parte de los países de Asia, África y Latinoamérica han optado por suprimir esta medida. Entre los ejemplos más recientes se encuentran México, que lo eliminó en 2022; Paraguay, que tomó esta decisión en 2024; y Brasil, que dejó de aplicarlo en 2019. Chile y Cuba se encuentran entre los pocos países de Latinoamérica que todavía mantienen cambios de hora. En Asia, potencias como China y Japón abandonaron esta práctica durante la segunda mitad del siglo XX.
Uno de los casos más recientes es el de la provincia canadiense de Columbia Británica realizó su último cambio horario en marzo de 2026 para adoptar un horario permanente. Esta decisión se suma a la de otros territorios, como Hawái y buena parte de Arizona, en Estados Unidos, donde tampoco se aplica el cambio estacional. En África destaca el caso de Egipto, que ha eliminado y recuperado esta medida en diferentes ocasiones. Su última reintroducción tuvo lugar en 2023, cuando el Gobierno justificó la decisión por motivos de ahorro energético.
El país que no cambia la hora desde 1968
En Europa, Islandia mantiene el horario GMT (UTC+0) durante todo el año, una situación que se mantiene desde 1968. No fue de una medida arbitraria, sin una decisión relacionada con las características geográficas de la isla; debido a su elevada latitud, cambiar la hora dos veces al año apenas aportaba ventajas prácticas.
El horario de verano se creó para tener más horas de luz durante la tarde. Sin embargo, en Islandia las condiciones son muy diferentes, razón por la cual el país decidió prescindir de los cambios estacionales de hora.
- En verano, alrededor del solsticio de junio, algunas regiones de Islandia disfrutan de días tan largos que apenas llega a oscurecer. Por lo tanto, adelantar los relojes no supondría una mejora significativa, ya que prácticamente no existe oscuridad que compensar.
- En invierno, especialmente durante diciembre y enero, las horas de luz se reducen considerablemente y se concentran en torno al mediodía. En este contexto, cambiar la hora no cambia la duración del día ni hace que los días sean más largos.
En Reikiavik, las horas de luz varían considerablemente a lo largo del año. En enero, el sol sale a las 11:19 horas y se pone a las 15:44 horas, lo que supone unas 4 horas y 25 minutos de luz; en febrero, amanece a las 10:08 y anochece a las 17:15 horas, con 7 horas y 7 minutos de claridad; en marzo, el día dura 10 horas y 10 minutos, entre las 08:36 y las 18:46 horas; en abril, hay 13 horas y 33 minutos de luz, desde las 06:46 hasta las 20:19 horas; en mayo, se alcanzan las 16 horas y 52 minutos, entre las 05:00 y las 21:52 horas; en junio, el sol sale a las 03:23 y se oculta a las 23:30 horas, con 20 horas y 7 minutos de luz; y en julio, el día se prolonga durante 20 horas y 52 minutos, desde las 03:05 hasta las 23:57 horas.
En agosto, la capital islandesa disfruta de 18 horas y 26 minutos de luz, entre las 04:33 y las 22:59 horas; en septiembre, el día dura 14 horas y 35 minutos, desde las 06:09 hasta las 20:44 horas; en octubre, hay 11 horas y 22 minutos de claridad, entre las 07:36 y las 18:58 horas; en noviembre, el sol sale a las 09:10 y se pone a las 17:12 horas, con 8 horas y 2 minutos de luz; y en diciembre, apenas hay 5 horas y 3 minutos de claridad, desde las 10:45 hasta las 15:48 horas.
¿Y España?
España, al igual que el resto países miembros de la Unión Europea, adelanta y retrasa oficialmente sus relojes dos veces al año, tal y como establece la Directiva 2000/84/CE. Sin embargo, esta práctica ha generado numerosas críticas, y varios países han cuestionado su verdadera utilidad. En España, Pedro Sánchez ha expresado en distintas ocasiones su apoyo a eliminar el cambio de hora. «Cambiar la hora dos veces al año ya no tiene sentido. Apenas ayuda a ahorrar energía y tiene un impacto negativo en la salud y en la vida de la gente», señaló en octubre de 2025.
«No creo que el argumento del ahorro energético sea el principal. En 1812, las Cortes de Cádiz ya empezaban sus sesiones a una hora distinta en verano y en invierno, porque el verano en Cádiz es diferente del invierno en Cádiz. Conviene, desde un punto de vista natural, adaptar la actividad humana a esa circunstancia. Ahora tenemos la molestia de cambiar la hora dos veces al año, pero si no la cambiamos también habrá incomodidades. O bien la gente iría a trabajar en verano cuando ya hace mucho calor, o bien en invierno iría a trabajar muy de noche, antes de que amanezca. Resolver esas incomodidades es complicado, y por eso el cambio de hora sigue existiendo», comentó el físico José María Martín-Olalla, profesor en la Universidad de Sevilla y experto en el cambio de hora, a El Debate.
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