Alcaraz levantaba el puño junto a Jódar en el banquillo mientras Zverev se bajaba al barro para derrocar (7-6, 6-3) a Tien. El murciano debía estar en la zona de jugadores preparando su partido, pues estaba fijado inmediatamente después del de Zverev, pero la inercia del alemán inclinó la Laver para Europa e invalidó los partidos de Alcaraz y Jódar, que no tuvieron que empuñar la raqueta porque el torneo ya estaba decidido. Europa recupera la supremacía sobre el Resto del Mundo y domina (6-3) el palmarés histórico.
Luces, cámara y acción. Esta Laver Cup es eso, champán; luces de neón y alfombra roja en la grada y equipo, dinamismo y distensión en la pista. Por eso atrae tanto la competición diseñada por Roger Federer, por eso Alcaraz la disputa en lugar de cuidarse físicamente. Y el torneo le viene como anillo al dedo al murciano, amigo de la diversión y el trabajo en equipo. Disfruta aconsejando a sus compañeros y empuñando la raqueta.
Este domingo le tocó la primera versión, la de hacer de coach. «Cuando tengas la pista abierta, juega cruzado y luego ve hacia adelante, haciéndote grande y agresivo. Lo estás haciendo genial, ¡vamos!», le decía cuando en el descanso entre puntos.
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