¡Qué bonito es el ‘match-play’ por equipos! Los aficionados al golf tienen la fortuna de vivir cada año competiciones como la Ryder Cup y la Solheim, que durante tres días mantienen en vilo a los espectadores de todo el planeta con unos resultados siempre inciertos. Este año la alegría, no exenta de sufrimiento, se la llevaron los europeos, que vieron como la Solheim se quedaba a este lado del Atlántico merced a la aportación fundamental de dos españolas: Julia López y Carlota Ciganda.Después del jarro de agua fría de la tarde del sábado (1-3 para Estados Unidos), Europa arrancó los individuales dominicales a tope, con cuatro ventajas y cuatro empates en los ocho primeros partidos. Poco a poco se fueron poniendo todos los duelos en acción y se produjeron los lógicos vaivenes, aunque para tranquilidad de la capitana local, su avanzadilla de la primera mitad de la tabla seguía firme en sus postulados. Así, las tres primeras (Hull, Henselet y Grant) dominaban con autoridad a Kang, Alison y Yin, mientras que sólo Korda mantenía a raya a Rhodes en el cuarto choque. Y cuando ya estuvieron todas las jugadoras en acción, un esperanzador color azul mantenía las ilusiones locales por todo lo alto con siete de los doce partidos en su tono. En ese momento la suerte de las españolas era desigual, con Julia López uno abajo contra Kim en el hoyo 5 y Carlota dos arriba sobre Kupcho en el 3.La disposición de las ibéricas fue la que se le exige a cualquier deportista de alto nivel en una competición de este calibre. Salieron motivadas y concentradas en su misión, darle sus puntos a Europa y, cada una a su nivel, fueron cumplimentando su tarea tirando de calidad y amor propio. La malagueña, como es lógico, acusó más la inexperiencia y le costó entrar en su mano a mano con Noh (uno abajo en el segundo agujero), pero en el tercero ya remontó y, a partir de ahí vio que no tenía nada que envidiar al juego de su rival; al contrario, es más pegadora y tenía al público a su favor. De manera que empezó a soltarse y vivió la lógica alternancia en el marcador con naturalidad. En el hoyo 9 ganó su primer hoyo y, en el 10, tomó dos de renta. ¡Vaya carácter el de la andaluza!La navarra, por su lado, no quiso dejar resquicio para la duda y al paso por el hoyo 5 ya iba cuatro por delante. Sabía que la capitana la había colocado la penúltima por si las cosas se ponían feas al final y, en ese caso, cuanto antes hiciera caja, mucho mejor. Y eso es precisamente lo que hicieron Hull y Grant, que quisieron empezar a sumar desde el principio y con un (3 y 2) y un (4 y 3) respectivamente dejaron a las suyas a cuatro puntos y medio del objetivo. Desgraciadamente para sus intereses, en el segundo partido se produjo una de esas situaciones que, por conocidas, hacen que nunca se pueda dar por sentado un triunfo en el ‘match-play’: la de las remontadas impensables. Al ser la competición por hoyos y no por golpes, los momentos de alzas y bajas morales son mucho más acusados que en los torneos habituales ‘medal-play’ y la alemana Henselet vio cómo entre el 12 y el 17 perdía sus cuatro agujeros de ventaja y se ponía uno por detrás. De manera que tenía que ganar el último si quería arañar por lo menos medio punto. Lo malo es que enfrente tenía una roca mental como Alison Lee y no se lo permitió, al firmar la mayor remontada en el torneo desde hace trece años (1 arriba). La pantalla se tiñó de rojo y, por duplicado, pues Korda también se impuso a Rhodes (4 y 2).De nuevo, igualesCon (10-10) la tarea para las anfitrionas pasaba por asegurar los cuatro siguientes enfrentamientos y confiar en que Carlota, en el penúltimo, aguantase al menos medio tanto hasta el final. La pamplonesa no iba a dejar de intentarlo, pero enfrente tenía a una Kupcho que ya le había metido dos ‘puros’ el día anterior y no podía relajarse en ningún momento. De hecho, le recortó la ventaja de cuatro a dos en tres hoyos al paso por el 10 y el final de vuelta prometía ser de infarto.La francesa Nadaud se encargó de rebajar la tensión al cerrar su partido contra An Lee en el 16 (3 y 2), al igual que hizo la danesa Madsen en el siguiente ante Corpuz (2 y 1). A estas alturas todavía faltaban por puntos y medio para hacerse con el trofeo y las balas continentales se iban reduciendo, ya que McGuire y Stark iban perdiendo con claridad (3 y 4 abajo, respectivamente) y ya no se contaba con ellas. Así que Julia (2 arriba en el 15) y Carlota (otro tanto en el 12) se mostraban cada vez más importantes para las azules, ya que los choques de Woad (1 arriba sobre Kim en el 14) y Boutier (empate con Zhang en el 11) estaban muy abiertos.Y una vez más, las hispanas no defraudaron. La andaluza demostró por qué fue número uno amateur y sentenció en el 16 (3 y 2), mientras que la de Ulzama hizo ‘birdie’ en el 13 para encaminar su victoria a falta de cinco. El total en ese momento era de (13-10) para las de Anna Nordqvist, pero la copa todavía estaba lejos de sus vitrinas.Un final emocionanteDado que ni Maguire ni Stark iban encaminadas al triunfo, eran Woad, Ciganda y Boutier las que debían sumar el punto y medio restante. Y fue la inglesa la que puso el marcador en (14-10) al cerrar contra Kim (2 y 1) y el otro medio ya lo tenía matemáticamente ganado Carlota al colocarse ‘dormie’ en el 15 (3 arriba). Como ya no podía perder, era cuestión de tiempo que cerrase su partido y lo hizo en el siguiente por (4 y 2). Una vez más, demostró por qué este torneo es su preferido y cómo sus compañeras la respetan como su líder natural.
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