El Congreso de los Diputados, por tercera semana consecutiva, se ha convertido en un foro cuasi monográfico donde debatir sobre la situación excepcional que vive la ciudad autónoma de Ceuta. No en vano, 48 días después de que irrumpiesen en territorio español al menos 72.000 inmigrantes de manera irregular, continúan en el enclave entre 10.000 y 13.000 de ellos sin un horizonte claro para su devolución a Marruecos. Alberto Núñez Feijóo pregunta, Pedro Sánchez calla. Ese es el resumen de una sesión de control que ha seguido el mismo patrón, después, en las cuestiones que han dirigido el resto de diputados a los ministros.Feijóo, conocedor del carácter escurridizo del presidente del Gobierno, ha comenzado su diatriba con cuatro preguntas explícitas: «¿Cuándo fue la última vez que habló con autoridades marroquíes? ¿Cuántas veces lo ha hecho [desde el 30 de julio]? ¿Qué ha preguntado? ¿Qué le han respondido?». Marruecos, cuya inacción permitió la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta entre el 30 y el 31 de julio, ha repetido por activa y por pasiva que está dispuesto a recibir a todos en su territorio. La última vez, esta misma semana en el Parlamento Europeo. «O es un inútil o alguien miente», le ha espetado el líder de la oposición a Sánchez, a quien ha acusado de estar «degradando» la imagen del país en el exterior.En su primera réplica, como si no fuese con él la cosa, el socialista ha ignorado las preguntas que le ha dirigido Feijóo. El presidente ha pasado de puntillas por la crisis de Ceuta, en la que apenas ha criticado al PP por, según él, «poner palos en las ruedas» con peticiones en la Eurocámara como la suspensión del acuerdo de asociación con Marruecos. «¿Están intentando cronificar el problema o resolverlo?», ha lanzado Sánchez, con sorna, levantando los aplausos de la bancada socialista. Es todo cuanto ha dicho, antes de pasar a presumir de macroeconomía. Su clásico. Que si España es el principal destino de inversión en Europa, que si las agencias de calificación de deuda han mejorado el ‘rating’ nacional, que si es el país con mejor imagen entre los demás europeos según el Instituto Elcano…«Mis preguntas han sido clarísimas y su silencio es una vergüenza. Que se atreva a hablar de otros temas, insultando a los ceutíes y a la integridad territorial de nuestro país, es una vergüenza», ha clamado Feijóo, ovacionado por los suyos. Sánchez todavía tenía una última oportunidad de responder, pero, aprovechando que el líder del PP no tenía derecho a réplica, ha sacado a colación la ‘ley de nietos’. Tras el auto del Tribunal Supremo, que ha suspendido cautelarmente el derecho a voto de los nacionalizados con la Ley de Memoria Democrática para comprobar su vínculo con los exiliados durante el franquismo, el presidente del Gobierno ha calificado la beligerancia de la oposición contra esa disposición de «vergüenza» y ha sentenciado: «No hay que temer el voto, hay que temer a quienes lo quieren quitar, que son ustedes y la ultraderecha de Vox».El vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, ha recibido los envites de los populares Ester Muñoz y Juan Bravo, que se preguntaban a qué espera el Ejecutivo para devolver a Marruecos los inmigrantes que permanecen en Ceuta de forma irregular y por qué no se reaccionó ante los avisos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de lo que iba a suceder. Cuerpo, sereno pero firme, retaba a los diputados del PP a convalidar el real decreto ley con medidas económicas para socorrer a los ceutíes, que se discute este miércoles en la Cámara Baja. Terminadas las cuestiones a su número dos, Sánchez salía a la carrera del hemiciclo. Los periodistas le han preguntado qué pasará con los menores que continúan en las calles de la ciudad autónoma. Él, brevísimo, ha remitido al presidente local, el popular Juan Jesús Vivas, informa Carlos Mullor .Los siguientes en recibir los envites de la oposición, dos de los ministros que más involucrados están la crisis: los de Exteriores, José Manuel Albares, e Interior, Fernando Grande-Marlaska, que este miércoles, a no ser que reciba la salvación de la mano de los socios del Gobierno, se enfrenta a su sexta reprobación ante las Cortes desde que asumiera el cargo hace ya más de ocho años. La tercera sería la titular de Defensa, Margarita Robles, ausente este miércoles y en pugna con Marlaska tras su guerra de versiones por el asalto a Ceuta —la ministra desveló una alerta del CNI, dependiente de Interior, un día antes y éste la contradijo—. «No confunda diplomacia con claudicación», ha pedido la popular Cayetana Álvarez de Toledo, quien ha cambiado su habitual objetivo de disparo —Félix Bolaños— por el jefe de la diplomacia española, al que acusa de «rendir Ceuta para complacer a Rabat» y, «encima», colgarse medallas. «Sí, yo llamé inmediatamente a Marruecos y le dije ‘los que entran salen’, esto hay que frenarlo y no puede volver a ocurrir. Qué poco les gusta que el ministro de Exteriores de España diga la verdad… pero no me van a conseguir callar», se ha defendido Albares al quite.Nuestra redacción está trabajando para ampliar la información
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