Bajo los carballos de San Xusto, en el ya tradicional acto de final del verano en Cerdedo Cotobade, Alberto Núñez Feijóo y el PP han abierto «el curso político del cambio», convencidos de que «España ha pasado demasiado tiempo esperando» y, ahora sí, tras las próximas elecciones generales habrá un nuevo Gobierno. «Somos el cambio que España necesita», ha proclamado el líder popular, ansioso por querer llegar a la Moncloa «porque sé lo que hay que hacer después de Sánchez, y lo haré», con la promesa de que «no huiré de los problemas del país» y estar al frente de un Gobierno que «lo proteja, gestione, cumpla y responda».Ante un algo más de un millar de simpatizantes y cargos nacionales y regionales del PP, Núñez Feijóo ha conjurado a los suyos para dar respuesta a la «ilusión colectiva» de «cambiar España». «Yo estoy preparado para lo que viene» y, tras las elecciones, «darle a España el Gobierno que merece y que necesita». «Pero yo no me conformo solo con ganar», sino que «me comprometo a merecer ganar, a estar a la altura, a proponer, a explicar, a convencer», y con el retrovisor puesto en la victoria frustrada de 2023, el líder nacional del PP ambiciona «ganar con más contundencia, para que esta vez los perdedores no puedan gobernar». «El sanchismo agoniza, ya está acabado», ha asegurado, «pero tenemos que certificar su defunción en las urnas».Con todo, el grueso de su intervención ha puesto el foco en Ceuta, un mes después de la «invasión» de 80.000 inmigrantes irregulares, de los cuales alrededor de 5.000 -según las estimaciones del Gobierno- permanecen todavía en la Ciudad Autónoma. Para Feijóo, los ceutíes no viven una crisis migratoria, sino que padecen «el abandono del Estado», que está trayendo como consecuencia la «fractura» de la convivencia, el «miedo» en las familias a salir a la calle «o de que sus hijos vuelvan al colegio» -«no es una frase, me lo han dicho en la calle»- y el «colapso» de sus servicios públicos. «Nuestros compatriotas sintieron que estaban solos, y ningún español debería sentirse abandonado en una ciudad española», ha subrayado.Por todo esto, Núñez Feijóo ha reiterado que «Ceuta y Melilla son España, somos nosotros, son nuestra responsabilidad y nuestro orgullo». Y España, como nación, «no abandona a los suyos» sino que «se defiende» y «protege» no solo a sus ciudadanos, sino también «sus derechos, su vida, sus fronteras y su territorio». A su juicio, ha sido «indignante» ver «al Ejército de nuestro país huir por no tener capacidad para defenderse» de la entrada masiva de inmigrantes. Con el trasfondo de los incidentes violentos provocados por algunas minorías en los últimos días, el líder popular ha elogiado al presidente ceutí, Juan José Vivas, del que ha glosado figura como «ejemplo de presencia, de trabajo y de servicio a su gente». «Ha demostrado en esta crisis que el Estado fue él, y que el Gobierno abandonó a Ceuta».«Ceuta y Melilla no son territorios de segunda, no son periferia, no son una pieza a negociar», ha lanzado como advertencia, después de los mensajes proferidos por varios ministros marroquíes en los que reclaman la soberanía alauita sobre las dos ciudades autónomas. «Son tan españolas como Madrid, como Barcelona o como cualquier pueblo de la península», y ha avanzado que participará en los actos institucionales del próximo 2 de septiembre, Día de Ceuta. «Es más que nunca un día de toda España», y por la tarde acudirá a Madrid a la manifestación de apoyo a la Ciudad Autónoma. Además, ha animado «a todos los españoles» a que participen en las distintas manifestaciones «que no van en contra de nadie», y que se celebrarán por el territorio nacional «para decirle a nuestros compatriotas que no están solos y que estamos con ellos». «Necesitan nuestra solidaridad, sentirse arropados», ha aseverado.Sin derecho a mentirLo sucedido en Ceuta a finales de julio es, para el líder del PP, «una crisis de primera magnitud, sin precedentes, y que afecta a su propia existencia, a su soberanía y su integridad territorial», y que en lugar de encontrar «una respuesta inmediata, coordinada y contundente», el Gobierno optó por «ausentarse, cerrar por vacaciones, dejar la música del verano y abandonar a su suerte a Ceuta». Feijóo ha cargado con dureza por la tardanza de un mes para «hacer lo mínimo que se espera de un Ejecutivo ante una emergencia de esta envergadura» como es el nombramiento de un mando único, la declaración de situación de interés para la seguridad nacional o la petición de ayuda a Frontex. «Para Ceuta tardaron un mes, para robar tan solo unos días», ha lamentado.«Todo el mundo tiene derecho a descansar, faltaría más», ha reconocido en referencia a las vacaciones de Pedro Sánchez en mitad de la crisis de Ceuta, «pero lo que no tiene derecho un Gobierno es a desentenderse de su país», ni a «desproteger a la gente» y por supuesto «no tienen derecho a mentir». «Los españoles tienen derecho a saber lo que ocurrió», ha insistido ante el espectáculo de varios ministros del Gobierno sosteniendo versiones contradictorias. «La ministra de Defensa afirma que los servicios de inteligencia actuaron e informaron« según la cadena de mando, mientras que »el resto del Gobierno dice que no». «Es evidente que como mínimo alguien miente, y yo creo que mienten todos», ha apuntado, «pero vamos a saberlo».Para arrojar luz a qué ocurrió realmente en los días previos a la invasión masiva de Ceuta, el PP exige que comparezca en la comisión de Secretos Oficiales del Congreso la directora del CNI, y que sea ella «la que nos cuente quién del Gobierno ha mentido a los españoles». 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