Felipe VI apostó por la necesidad de «renovar el orden mundial» en su intervención, una vez más, en el Foro La Toja-Vínculo Atlántico. El evento, que cada año reúne a distintas personalidades e intelectuales en un enclave privilegiado en la Isla de la Toja, aborda en esta octava edición «un mundo en desorden». Y precisamente en esa última palabra quiso insistir el Rey a lo largo de toda su intervención, comenzando por la definición que aparece en la propia RAE: «confusión y alteración del orden» en su primera acepción. «Perturbación del orden y disciplina de un grupo, de una reunión, de una comunidad de personas», en la segunda.El Rey, que reconoció «los frutos irrenunciables» de ese orden, especialmente la Declaración Universal de los DDHH o la Carta de las Naciones Unidas o la propia construcción de Europa, también quiso dejar claro que ha provocado «asimetrías», «desigualdades» y «procedimientos anquilosados que abocan a la parálisis». Y de ahí su diagnóstico: la necesidad de renovarlo. «Algunos de los problemas y conflictos a los que hoy asistimos son consecuencia de sus limitaciones y sus defectos de diseño».A los retos globales pendientes y las guerras abiertas –citó Ucrania y Oriente Próximo– continuó el Rey, «se suman motivos de inquietud», como las llamadas «amenazas híbridas». Las mismas, continuó, «que ponen en jaque principios básicos como la soberanía y la integridad territorial», y para las que el orden normativo tradicional «carece de buena respuesta». Esas palabras, indudablemente, remitieron a la situación que vive Ceuta después de la avalancha migratoria de los días 30 y 31 de julio, precisamente el día en el que el Gobierno ha confirmado que los Reyes estarán en Ceuta y Melilla los próximos días 13 y 14 de octubre. En apenas dos semanas. El jefe del Estado insistió en que también se deben tener muy presentes cuestiones como «la necesaria regulación de la IA que sujete al control humano y la oriente hacia el bien común».Y frente a estos retos, también muy presentes en España, el Rey pidió «prestar atención a las voces críticas». «No todas son destructivas o desmesuradas. Por debajo de la crispación de nuestros días puede haber razones sensatas que nos lleven a perfeccionar lo perfectible, y reformar lo reformable». La reflexión coincide también con el debate social que se produce en España como consecuencia de la vivienda. «En torno a la crítica medida, al inconformismo razonado y sereno, pueden confluir muchas de las sensibilidades —nacionales e individuales— que participan del vínculo atlántico», continuó, «y no solo en la esfera política, también en las universidades, los centros de investigación, los servicios públicos, las empresas o la sociedad civil.Reivindicación del vínculo atlánticoSi hubo otra idea en la que el Rey quiso insistir «con absoluta convicción» fue en la defensa del vínculo atlántico, «destinado a pervivir». Lo retieró, dijo, «en el año en que celebramos el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de ese gran país que son los EEUU de América». No dudó en recuperar «su experiencia vital», tras haber sido estudiante en Canadá y también en Estados Unidos, «algo que me ha permitido desarrollar y mantener unos vínculos afectivos indisolubles con Norteamérica».En un momento en el que las relaciones entre España y Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, atraviesan sus momentos más tensos –el propio Pedro Sánchez así lo evidenció de nuevo durante su intervención, justo antes de la de Marcelo Rabelo de Sousa y el Rey– el jefe del Estado pidió «buscar los necesarios espacios de confluencia», entendiendo «el orden mundial como proceso»; «la cooperación internacional como proceso»; «y la construcción europea también como proceso». «Visto así, el desorden no tiene por qué ser una fase terminal, sino un estadio que nos conduzca a un orden internacional mejor, más justo, más sólido, más inclusivo y más adaptado a las nuevas necesidades», zanjó.Premio Piqué a Rebelo de SousaEn esta edición el galardonado con el Premio Josep Piqué fue el expresidente de la República Portuguesa, Marcelo Rebelo de Sousa, al que el Rey le dedicó palabras de admiración, recordando que ambos han compartido «innumerables encuentros y conversaciones», «confidencias y sabios consejos». Como no podía ser de otra manera, el Rey también recordó la figura del exministro popular, que da nombre al premio que cada año se entrega en la inauguración del foro, «que tanto empeño puso en esta idea», dijo, que se da cita en «un lugar tan privilegiado por la naturaleza y el buen cuidado» y que permite «compartir reflexiones, preocupaciones y esperanzas».Poco antes, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, también puso a Rebelo de Sousa «como ejemplo de político cercano», y reiteró los lazos tan estrechos que unen a Galicia y Portugal.
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