El pasado 1 de octubre Antonio Garamendi fue relegido por la Asamblea Electoral de CEOE presidente de la gran patronal española para un nuevo periodo de cuatro años. El empresario vasco no encontró oposición, por lo que fue designado por aclamación para un un nuevo mandato con la organización más cohesionada que nunca tras las convulsas elecciones de hace año y medio en Cepyme, que partieron la organización empresarial en dos. Ahora toca conformar el equipo para el nuevo ciclo, que se presenta muy complicado en lo político y en lo económico, y el dirigente empresarial volverá a rodearse de su núcleo duro y mantendrá en sus cargos a sus 11 vicepresidentes. Habrá también reconocimientos por la gestión en algunos casos, como el de Miguel Garrido, vicepresidente primero y presidente de CEIM, Josep Sánchez Llibre, vicepresidente y presidente de Fomento del Trabajo y Lorenzo Amor, también vicepresidente y presidente de ATA. Y Miguel El empresario catalán volverá a recuperar relaciones con las Cortes de forma oficial, porque la realidad es que nunca dejó de ejercer ese puesto. Ahora, Garamendi, reconocerá el trabajo realizado en el Parlamento en los últimos cuatro años, en lo que ha sido nexo entre la patronal y Junts , lo que ha permitido frenar en varios casos leyes del Gobierno que atentaban contra los intereses de patronal, como la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas, una de las principales batallas frustradas de Yolanda Díaz a la que la CEOE se opuso radicalmente.Las relaciones entre Garamendi y Sánchez Llibre llegaron a un punto de no retorno en 2022, cuando el presidente de Fomento impulsó a la candidata Virginia Ginda para disputar las elecciones al empresario vasco. La derrota fue total, lo que provocó que el presidente de la patronal estuviera dispuesto a dejarle sin la vicepresidencia de la CEOE, algo que finalmente no ocurrió, si bien perdió relaciones con las Cortes. Desde entonces las relaciones entre ambos dirigentes se han ido recomponiendo, hasta revertir el escenario de enfrentamiento y recuperar las relaciones de confianza.La junta directiva de la organización reunida ese miércoles ha decidido dividir en dos la comisión de Seguridad Social y de Empleo. La primera la asumirá Lorenzo Amor, presidente de ATA, la mayor asociación de autónomos, que mantiene su vicepresidencia. Bajo su radio estarán las pensiones o la incapacidad temporal, en un escenario en el que si gana el PP las elecciones del próximo 29 de noviembre se pondrán en marcha nuevas reformas para apuntalar el sistema de pensiones y frenar la escalada de gasto en bajas laborales, además de abordarse cambios en el sistema de cotización para los autónomos. Es un puesto, por tanto, clave. Para Empleo, el líder empresarial recupera a Juan Pablo Lázaro , ex vicepresidente presidente de la patronal madrileña, que dimitió de sus cargos en 2019 para dedicarse a su empresa de transporte, Sending.Hombres de confianzaLorenzo Amor sube así un escalón con más responsabilidad de materias de gran calado. Desde que en enero de 2019 la organización de autónomos se integrara en la CEOE, Amor ha ido ganando enteros hasta convertirse en una pieza interna clave. Ha llevado las riendas de la comisión de Fomento del Espíritu Empresarial y la vicepresidencia de la Comisión de Régimen Interno, cargos que ahora no repite por la imposibilidad de compatibilizar más de una comisión. En el núcleo duro del presidente se mantiene Miguel Garrido , como hombre de máxima confianza de Garamendi. En 2022 le nombró vicepresidente primero, un cargo que el presidente de la organización empresarial recuperó de la etapa de su antecesor, Juan Rosell, cuando fue ocupada por Arturo Fernández, entonces también presidente de CEIM. El nombramiento de Garrido se produjo tras las discrepancias mantenidas sobre la reforma laboral aprobada en 2021. En aquel momento el presidente de CEIM discrepó del alcance de los cambios pactados entre el Gobierno y los agentes sociales tras considerar que se había perdido una oportunidad para reformar más en profundidad el mercado de trabajo.A partir de ahora asumirá también una nueva tarea al frente de la comisión de reducción de cargas administrativas. La maraña legislativa y la burocracia son dos de las críticas recurrentes de la patronal, por entender que dificulta el día a día de empresarios y ciudadanos y que se ha convertido en un mal endémico que lastra no sólo la unidad de mercado, también la seguridad jurídica.
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