El último de los muchos hitos de la corta carrera del grupo Ultraligera es encabezar el cartel del festival Cosquín Rock Valladolid. Nacidos en Madrid, Gisme (voz), Coque (guitarra), Santi (bajo) y Martín (batería) ya tenían «muchas ganas de volver a ver al público vallisoletano y de toda esa zona que tanto cariño nos ha dado». Desean emocionar con sus impactantes directos a la tierra que definen como «un paraíso», para lo que tocarán las canciones de predominantemente rock alternativo más siempre sello independiente que les han granjeado el éxito. Tal crecimiento han experimentado estos jóvenes artistas que, a dos años de la presentación de su álbum debut, ‘Pelo de Foca’, han actuado en el Congreso de los Diputados, pisado escenarios como el Teatro Slava y el Sonorama y tienen más de 800.000 oyentes mensuales en Spotify. Un ascenso rápido y que, con un segundo disco, ‘Lapsus’, y conciertos en Latinoamérica en el horizonte, parece estar lejos de tocar techo. -Ya han tocado en Burgos, Salamanca y Valladolid, ¿qué tal es el público en Castilla y León?-Es muy importante porque de alguna manera fue el primero. Más allá de las salas en las que fuimos escalando en Madrid, donde hicimos nuestras primeras incursiones fue precisamente en Valladolid, León y Burgos. Ahí empezamos a tener un grupo de gente que asiste a nuestros conciertos. Entonces no podemos ser objetivos a la hora de juzgarlo. Siempre nos han dado muy buenos conciertos, enérgicos y nos hemos sentido abrazados por ellos desde el principio.-Su éxito está vinculado al triunfo del arte independiente, ¿les parece que a todo se le llama indie ahora o no ven nada negativo en la presencia de esta etiqueta en el panorama musical?-Tiene connotaciones que pueden empobrecer el futuro de la música en los próximos años. El indie ha dado mucho, pero la etiqueta ya se ha quedado caduca. El indie nunca fue un sonido, sino una gestión independiente por parte de los grupos. Luego lo que ha venido a denominarse indie en España era una música de evasión, con una intensidad relativamente baja y temas muy coloridos y agradables. Pero ya ha vivido sus 15 años buenos. Ahora están saliendo proyectos interesantes que no tienen nada que ver con el indie de hace diez años, entonces hoy llamarlo así puede confundir. Pero si sirve para que la gente se congregue y defienda sus intereses de escuchar música y seguir apostando por el rock en directo, pues guay. Tampoco me parece que nada sea bueno o malo.-Cosquín Rock nació en Argentina , ¿formar parte de su cartel en Valladolid puede ser una preparación para su llegada a Latinoamérica en noviembre?-Con cada concierto acumulas experiencia, pero cuando aterrizas en un nuevo lugar lo único que sirve es empatizar con la gente, ver cuáles son sus necesidades y lo que le hace vibrar fuerte. Hay conciertos más íntimos y otros que son salvajes. Lo que esperamos es un cambio grande a la hora de recibir la música cuando actuemos en Argentina. De igual forma que muchas veces ya se notan diferencias entre regiones de nuestro país. -El cartel fusiona rock con tecno, ¿cómo se vive tocar en un festival tan ecléctico?-Dentro de que ciertamente es ecléctico, me parece muy apropiado. Justo es lo que yo escucho y son dos tipos de música que buscan generar una intensidad, ir al corazón. A pesar de que parezcan tan distintos, creo que bastante personas escuchan ambos géneros en su Spotify «playlist».-Pronto lanzarán ‘Lapsus’, ¿cómo ha crecido el grupo en este segundo álbum?-Iba a ser un EP de transición de cara a un segundo disco, pero de pronto empezó a requerirnos más espacio porque las canciones venían. Habíamos pasado un tiempo extremadamente difícil por una traición. Al principio dolió muchísimo, porque era alguien que considerabamos un hermano y nos vendió por lo más bajo que puede hacerlo alguien: el dinero. Pero ahora se puede ver como un regalo, al haber hecho surgir un disco quizá con unos términos mucho más crudos, veraces, auténticos y afilados. También creemos que nunca habríamos conseguido el sonido y dado con las temáticas si no se hubieran dado circunstancias tan al límite para unos chavales de 25, situaciones con una parte preciosa y otra que hay que saber gestionar cuando la edad no ayudaba, como vernos expuestos de repente a un público creciente, llenar siete Rivieras (en referencia a la sala de conciertos madrileña La Riviera) y recibir discos de oro. ‘Lapsus’ recopila las ideas que hemos ido aprendiendo a lo largo de los últimos años.«Esperamos un cambio grande a la hora de recibir la música en Argentina. De igual forma que muchas veces ya se notan diferencias en España»-¿Cómo transformaron esta inspiración durante el proceso creativo?-El disco es una selección del tipo de canciones que nos hacen vibrar y pasárnoslo bien en directo. Porque hay un estilo de canciones que en directo hace que estemos muy atentos: son rápidas, con intensidades fuertes. Aunque también hay baladas. Nunca se puede olvidar que, a pesar de la rabia, del resentimiento o la pena, tiene que haber lugar para la sensibilidad y la esperanza. Eso también es un viaje de extremos.-A lo largo de este álbum o su discografía en general, ¿han decidido quitar partes «demasiado fuertes» según componían?-Absolutamente nada y como somos una banda independiente no hay nadie que desde arriba nos recomiende poner o quitar. Al escribir las letras vemos cómo lo sentimos y lo sacamos. Para mí lo que sale es sagrado
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