El mundo del fútbol llora la muerte de Jesús de Miguel , futbolista del Tenerife que sufrió una parada cardiorrespiratoria tras una dura entrada del portero del Andorra Jesús Owono . Un trágico suceso que tuvo al país en vilo durante horas mientras los servicios médicos intentaban salvarle la vida aunque, finalmente, en las primeras horas de este martes el club canario comunicó su fallecimiento debido a los daños neurológicos sufridos. La noticia que nadie quería escuchar y que al mismo tiempo desata muchas dudas legales por lo poco habitual que es ver morir a un deportista a raíz de un lance del terreno de juego. Ya confirmada la tragedia , y según fuentes federativas y legislativas consultadas por este periódico, el caso encierra tanto una responsabilidad deportiva como una penal, ambas compatibles. La primera entrará en juego este miércoles, cuando el Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) se reúna para tratar la sanción que se le impondrá a Owono. El organismo presidido por Pepa García Cirac deberá calificar la acción del guardameta como juego peligroso, jugada violenta o agresión. Sin saber por qué grado se decantará, las fuentes abogan por una sanción amplia, de 11 o 12 partidos. La Policía Nacional ya ha abierto diligencias judiciales, o lo que es lo mismo, ha comenzado el proceso que determinará si hay responsabilidad penal. Aquí se abre un nuevo abanico, en el que se determinará si la entrada que causó la muerte de Jesús de Miguel fue un homicidio al uso o uno por imprudencia. El primer caso, como aseguran los juristas consultados, es muy remoto, pues los tribunales estiman que, en líneas generales, las lesiones en el juego no se consideran delito normalmente. El elemento que puede cambiar la percepción es si se excede del ámbito deportivo, como cuando hay una pelea a puñetazos sobre el césped por ejemplo, y no es el caso. La otra opción es que se juzgue un homicidio por imprudencia, que podría ser grave o menos grave. En el primero actuaría el Ministerio Fiscal, mientras que para dar luz verde al segundo, sería la propia familia del deportista la que tendría que denunciar. Dos situaciones que tampoco parecen muy factibles, porque la acción se produce dentro de lo que se entiende como el juego. La patada de Goikoetxea a Maradona en el 83, que le partió la pierna al argentino, o el codazo de Javi Navarro a Arango en el 2005, que mandó el segundo a la UCI tras sufrir una parada cardiorrespiratoria, son acciones, aunque violentas, que son aceptadas dentro del deporte, como parece que será el caso de la entrada de Owono . En cambio, el puñetazo que le propinó la pasada campaña el portero del Zaragoza Esteban Andrada a Jorge Pulido, con el partido parado, sí es una acción que podría haber tenido un recorrido penal.Así, todo sugiere que el caso se dirigiría hacia la responsabilidad civil del propio Owono. Esta se puede evitar mediante un acuerdo entre las partes y, en el supuesto de que no ocurra, los afectados, en este contexto la familia del futbolista, podrían poner una demanda civil. Además, en la ecuación entrarían los seguros, pues la acción se produce en el ámbito laboral, es un accidente de trabajo. También serán importantes los resultados que arroje la autopsia, pues una afección previa de Jesús de Miguel podría cambiar la perspectiva del caso (relación de causalidad), y la sucesión de los hechos que se produjeron entre el desvanecimiento del futbolista hasta su llegada al hospital (cómo se le intentó reanimar, si estaba listo el desfibrilador o no…). Casos similaresEn otros deportes, hay precedentes recientes. Por ejemplo, en 2023, el jugador inglés de hockey sobre hielo Adam Johnson murió después de que un rival le cortara en el cuello con la hoja de su patín. Al jugador se le investigó por homicidio involuntario, aunque finalmente no se presentaron cargos. La Fiscalía entendió que el suceso se había producido dentro de un lance del juego y que no había sido una agresión deliberada. Sin embargo, en el 2000, Todd Bertuzzi, de los Vancouver Canucks, sí fue condenado por agredir con el palo a Steve Moore, lo que produjo al segundo tres vértebras cervicales fracturadas, una conmoción cerebral severa y cortes faciales.
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