Puede que muchos no se lo crean, pero las torres centrales de la Sagrada Familia tienen Loctite y la cantidad es bastante impresionante. Para construirlas se han utilizado más de 24 toneladas de este adhesivo, aunque no hablamos del pegamento que cualquiera puede comprar para tener en casa. El que se ha usado en la basílica de Barcelona diseñada por Gaudí, es un producto industrial que ha servido para algo bastante más complicado: unir piedra y acero.
La solución se empezó a trabajar hace ya más de diez años, cuando durante las obras apareció la necesidad de conseguir que estos dos materiales pudieran quedar unidos. No valía cualquier producto y tampoco bastaba con comprobar que pegaba bien ya que había que tener en cuenta la humedad, las vibraciones y las condiciones que tendría que soportar una construcción de estas características, por lo que antes de utilizarlo se hicieron numerosas pruebas. Una de las personas que conoce bien todo este proceso es Begoña Cantera, ingeniera de Henkel, que ha explicado cómo fue el trabajo hasta dar con el adhesivo adecuado. Finalmente se utilizó Loctite EA 9497 y las cifras permiten hacerse una idea de hasta qué punto ha sido importante en las obras: 826 paneles, más de 2.100 elementos de piedra y unas 24 toneladas de producto para las seis torres centrales.
Las torres de la Sagrada Familia están unidas con Loctite
El que la Sagrada Familia tenga Loctite en sus torres centrales sorprenderá a más de uno pero la propia ingeniera ha explicado en declaraciones en Herrera en COPE que «no es el típico Loctite que todos conocemos». En este caso, el producto utilizado es Loctite EA 9497, un adhesivo epoxi de dos componentes que permite unir los elementos de piedra y acero utilizados en las torres.
El proyecto comenzó en 2015, cuando los responsables de la basílica necesitaban encontrar una fórmula capaz de unir dos materiales con características muy diferentes. Henkel propuso varias alternativas hasta dar con la que podía responder a lo que necesitaban. «Se hicieron muchísimos ensayos y muchísimas validaciones para conseguir las exigencias del proyecto», explica la ingeniera. Y es que no bastaba con conseguir que la piedra y el acero quedaran pegados. La unión tenía que resistir las condiciones a las que iba a estar expuesta durante años, entre ellas la humedad, los cambios de temperatura o las vibraciones. El proceso de pruebas y validaciones se prolongó durante más de ocho meses y en el proyecto han participado más de 20 especialistas de Henkel.
Más de 24 toneladas de Loctite para construir las torres
La cantidad utilizada es posiblemente uno de los datos que más sorprenden. Las seis torres centrales se han levantado mediante 826 paneles y más de 2.100 elementos de piedra, y cada uno de esos paneles ha requerido alrededor de 30 kilos de adhesivo. Si hacemos la suma, el resultado supera las 24 toneladas de Loctite EA 9497, que permite además que la piedra y los elementos de acero trabajen conjuntamente dentro del sistema constructivo elegido para las torres. Algo especialmente importante si tenemos en cuenta que hablamos de una estructura sometida no sólo a su propio peso, sino también a las condiciones exteriores de Barcelona y a las vibraciones propias de una gran ciudad.
La solución ha tenido además otra ventaja: acelerar considerablemente las obras. Según Henkel, el sistema modular utilizado ha permitido trabajar hasta diez veces más rápido que con métodos tradicionales. Los paneles pueden prepararse antes de ser trasladados a la basílica y después se incorporan a la estructura, reduciendo así el tiempo necesario para levantar las torres.
Una tecnología que Gaudí no tenía cuando diseñó la Sagrada Familia
Lo más curioso es que esta solución habría sido imposible en la época de Antoni Gaudí. Cuando el arquitecto diseñó las torres no existían ni los materiales ni muchas de las técnicas que se están utilizando actualmente para hacer realidad su proyecto. La propia Begoña Cantera recuerda que Gaudí «no tenía muy claro cómo llegarían a poderse construir», pero confiaba en que las generaciones futuras fueran capaces de desarrollar las soluciones necesarias. Más de cien años después, esa previsión se ha cumplido y la ingeniería moderna está permitiendo materializar algunas de las partes más complejas del templo.
Las torres centrales utilizan un sistema en el que piedra y acero forman parte de una misma estructura, y precisamente ahí entra en juego el adhesivo. No significa que las torres se sostengan simplemente gracias a un pegamento, sino que Loctite forma parte de una solución constructiva mucho más compleja. No podemos olvidar que la Sagrada Familia todavía no está completamente terminada y queda pendiente, entre otras actuaciones, su fachada principal. Sin embargo, la construcción de las torres centrales permite comprobar hasta qué punto una obra concebida hace más de un siglo depende también de la tecnología actual. Y sí, aunque siga sonando extraño, más de 24 toneladas de Loctite forman parte de las torres de la Sagrada Familia.
Powered by WPeMatico