Irene Alonso, es una madrileña de 45 años y madre de doce hijos que rechaza la idea de que las familias numerosas vivan de subvenciones, tal y como mucha gente piensa. «La gente tiene la creencia errónea de que por ser familia numerosa recibimos montones de ayudas y subvenciones, o que tenemos mucho dinero, pero nada más lejos de la realidad».
Según su relato, tanto ella como su marido, Israel, sacan adelante el hogar sin ayuda externa gracias al reparto eficaz de tareas y al trabajo en equipo, una de las cuestiones más importantes. Irene Alonso cuenta su experiencia diaria en el blog ‘Soy una madre normal’, donde escribe sobre el día a día de una familia muy numerosa.
Una rutina marcada por los horarios
La mayor de sus hijos tiene 23 años y la menor, tres, y además Irene e Israel esperan otro hijo. Para algunos esto puede ser una locura pero a pesar del tamaño de la familia, Alonso asegura que funcionan con orden: «Somos conocidos por nuestra puntualidad».
La jornada de esta familia empieza con los desayunos y con la ayuda a los pequeños para vestirse antes del colegio. Por la tarde, dice, se dedican a «lo que surja». Después de las tareas del colegio, en torno a las 19:00 horas «comenzamos los baños», luego llegan las cenas y sobre las 20:30 «están todos en la cama». Ella y su marido se acuestan algo más tarde. «Sé que es excepcionalmente normal», resume en una entrevista en el portal Bebés y más.
Irene Alonso explica que siempre quiso ser madre y que creció rodeada de familias numerosas, por lo que para ella es algo habitual. Aun así, reconoce que una familia tan grande no entraba en sus planes. La pérdida reciente de una hija, según contó, cambió el rumbo de la familia.
Los comentarios que recibe a diario
La madrileña lamenta los comentarios que escucha «a diario» y que califica de «nada agradables». «Ya pararás, ¿no?», «no sé cómo te las apañas, yo no puedo con uno», «me encantaría veros por un agujerito» o «seguro que sois del Opus Dei» son algunas de las frases que por desgracia más escucha esta familia.
Precisamente el segundo y el tercero de esos comentarios la animaron a abrir su blog. A quienes le preguntan si «ya parará», responde que no tiene respuesta. Y sobre su religión aclara: «somos católicos, pero no del Opus». «Hay gente muy poco prudente y me molesta la actitud de algunas personas que piensan que tienen derecho a darme su opinión sobre la opción que hemos tomado», añade.
Un solo sueldo y muchas renuncias
Muchos pensarán que para mantener a una familia tan grande los esfuerzos laborales deben ser gigantes, sin embargo, Alonso dejó su trabajo para dedicarse a tiempo completo a sus hijos, una tarea que ella misma considera un trabajo.
Los mayores gastos a los que se enfrenta la familia son la vivienda y la alimentación, aunque -como ocurre en todos los hogares-, «lo más desestabilizante son los imprevistos», confiesa. Aun así, la familia no lo duda y confirma que todo «se puede».
«La mayoría de las cosas que pensamos que necesitamos son totalmente accesorias, y ajustando gastos se puede vivir bien con un sueldo siendo quince en casa, es cuestión de organizarse y plantear prioridades», defiende.
En su casa compran productos de marca blanca, la ropa pasa de unos hermanos a otros, hacen manualidades y no desperdician comida. Admite que «también toca hacer renuncias»: «Mis hijos no van mucho al cine, pero en casa bajamos las persianas, hacemos palomitas y lo disfrutamos igual; tampoco van mucho a McDonald’s, pero mis hamburguesas son mejores».
Según cuenta, la familia puede permitirse vacaciones y lleva una vida tranquila. «La maternidad a veces es dura, pero los momentos buenos son tan absoluta y arrolladoramente maravillosos que compensan cualquier cosa», concluye.
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