El penúltimo día del Festival de San Sebastián amaneció nuboso, oscuro, triste; tanto como los personajes de ‘El castillo’, la serie creada por Isa Peña (coguionista habitual de Sorogoyen y cocreadora de ‘Antidisturbios’) en la que se sumerge en el oscuro, triste y desolador mundo de la explotación sexual. Fue el libro de Mabel Lozano ‘El proxeneta’ el que disparó la curiosidad de Peña y Eduardo Villanueva, también productor de la serie que estrenará Movistar Plus el 8 de octubre. Juntos comenzaron a levantar los andamios de una historia que narra con crudeza un mundo al que «todos evitan mirar». Porque en los seis episodios de ‘El castillo’ se destapan todos los engranajes de un sistema que solo busca la explotación de las mujeres para «satisfacer el deseo masculino» aunque para ello tengan que «deshumanizar» y «tratar como mercancía» a las víctimas de esta maquinaria millonaria. Lo cuenta la cineasta Elena Martín , que junto con Sandra Romero se encarga de la dirección. Y lo evidencia con una escena del primer capítulo. Es la primera vez que la protagonista, una joven colombiana a la que la situación fuerza a venir a España a ejercer, sube con un cliente a la habitación. El guion planteaba la escena con un tipo amable, educado, que incluso aconsejaba a la joven. La idea de ese primer guion era filmar solo la cara de ella mientras se disocia y abandona su cuerpo. Es lo que muchas víctimas de trata le habían contado a Isa Peña en los ocho años que ha estado investigando para este proyecto. Pero Elena Martín decidió darle la vuelta y filmar solo a él, su cara. De hecho, y lo cuenta como un pequeño «guiño friki» para quien se quiera fijar, en un momento se ve en un espejo al fondo de la habitación que el actor está solo. «Tampoco quisimos exponer a la actriz a esa escena en la que no se la iba a ver porque el cuerpo, aunque sea ficción, también se ve atravesado por esas experiencias», contaba la cineasta en la mañana del viernes durante la entrevista con ABC. La escoltaban Peña y Villanueva, que celebraron que la idea que todos tenían era «huir de la sexualización de las mujeres y de las representaciones habituales que la ficción ha hecho de las víctimas de explotación sexual». El foco transita entre el personaje de la colombiana Claudia, interpretado por Valentina Vidal, y el del salvaje ‘Suizo’, un proxeneta que teje una red de explotación junto a otros «compañeros» de negocio y que interpreta un Raúl Arévalo que se ha dejado parte de la salud por el camino. Porque el personaje que erige, grande como un castillo, le «obligó» a engordar a base de donuts y hamburguesas para crear a un tipo sin escrúpulos pero con un código. Un mafioso sin glamur ni salvación moral posible. Porque su intención, una vez que se leyó el libro de Mabel Lozano, era «no hacer el típico chungo con cadenas de oro». Su idea, ha reconocido, era la de hacer un tipo que pudiera estar a las once de la mañana comiéndose un bocadillo en una gasolinera. Como dice una de las policías durante la serie, el personaje de Arévalo y su tropa no son grandes mentes criminales , pero sí se aprovechan de la dejadez del sistema para llenar de «chicas de deuda» un nuevo club. Entre Claudia y Suizo aparece el inspector de policía Gerardo Liesa, que interpreta Omar Ayuso. «Hay algo en este personaje, que se encuentra tan estancado en su unidad, que aparece el malo y le admira porque es un personaje carismático y, además, es el único que está haciendo que todo avance», dijo el actor.Como ya ocurriera el pasado año con ‘Anatomía de un instante’, el Festival de San Sebastián escogió a la serie de Movistar Plus para formar parte de la Sección Oficial fuera de concurso y completar así el cartel de ficciones patrias que han pasado por el certamen, incluyendo las películas ‘Sants’, ‘5 minutos más’ o ‘El mal padre’. En la sección competitiva también se ha podido ver otra serie, ‘Mis muertos tristes’, esta de Pablo Larraín a partir de unos cuentos de Mariana Enríquez y que se proyectó aquí en una versión ‘largometraje’ de más de tres horas de duración.
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