Isabel Preysler decidió poner por escrito su propia versión de una vida que durante décadas ha estado expuesta a titulares, fotografías y todo tipo de interpretaciones. En Mi verdadera historia, sus memorias publicadas en 2025, la socialité repasa sus matrimonios, sus grandes amores y algunos de los episodios más personales de su trayectoria. Entre ellos ocupa un lugar especialmente destacado su relación con Julio Iglesias, con quien se casó en 1971 y tuvo a sus tres primeros hijos, Chábeli, Julio José y Enrique. Preysler recuerda ahora cómo fueron aquellos años junto al cantante, marcados por sus continuos viajes, los celos, las infidelidades y una relación en la que, según relata, llegó a dejarse a sí misma en segundo plano.
Isabel Preysler se olvidó de sí misma para adaptarse a Julio Iglesias
La relación entre Isabel Preysler y Julio Iglesias comenzó a principios de los años setenta y rápidamente se convirtió en uno de los matrimonios más conocidos de la época. Se casaron en 1971, cuando ella tenía 20 años, y tuvieron tres hijos: Chábeli, Julio José y Enrique. Sin embargo, detrás de aquella imagen pública de pareja de éxito, Preysler describe en sus memorias una dinámica mucho más complicada.
Uno de los fragmentos más reveladores de Mi verdadera historia es precisamente aquel en el que reconoce que, durante su matrimonio, fue adaptando su vida a las necesidades de su marido.
«Para complacerle, me olvidé de mí y me convertí en su ideal de mujer», escribe Preysler. Según su relato, su principal objetivo era proporcionarle tranquilidad para que su carrera no se viera afectada por los problemas familiares. Mientras el mundo profesional de Julio Iglesias crecía, ella sentía que el suyo se reducía progresivamente al ámbito doméstico.
La propia Preysler reconoce que Julio Iglesias comenzó a viajar constantemente a medida que su carrera internacional avanzaba. Ella se quedaba al frente de la casa y de sus hijos, tomando decisiones prácticamente sola y enfrentándose a una situación para la que, según admite, no se sentía preparada. En una entrevista concedida con motivo de la publicación de sus memorias, explicaba que se sentía «encerrada, sola y obligada a tomar decisiones» sin la ayuda de su marido.

Los celos de Julio Iglesias marcaron su matrimonio
Uno de los aspectos que Preysler aborda con mayor claridad es la personalidad celosa del cantante. En sus memorias asegura que Julio Iglesias sentía unos celos que ella califica de «enfermizos» hacia cualquier persona que se acercara a ella.
La situación, según cuenta, no terminó con la separación de la pareja. Años después, cuando Preysler comenzó su relación con Miguel Boyer, aquellos celos siguieron formando parte de la historia familiar. La propia socialité asegura que ella y el que sería su tercer marido tuvieron que enfrentarse a ese problema.
Preysler también admite que durante aquellos años mantuvo la esperanza de que Julio Iglesias cambiara. La relación terminó después de siete años de matrimonio, en un momento en el que la carrera del cantante ya había adquirido una dimensión internacional y las diferencias entre ambos eran cada vez mayores.

La verdadera historia detrás de ‘De niña a mujer’
Las memorias también aportan un detalle hasta ahora poco conocido sobre una de las canciones más populares de Julio Iglesias. De niña a mujer, publicada en 1981 y dedicada finalmente a su hija Chábeli, tuvo inicialmente otro destinatario.
Según recuerda Preysler, Julio Iglesias comenzó a escribir la canción cuando todavía estaban juntos y le dijo que se la dedicaría a ella. Sin embargo, terminó la composición después de que ambos se hubieran separado y decidió dedicársela a su hija.
La reacción de Preysler ante ese cambio resulta llamativa. Asegura que le pareció perfecto que finalmente fuera Chábeli quien recibiera la dedicatoria.

Una boda que llegó antes de lo previsto
Otro de los recuerdos que recupera Preysler tiene que ver con el comienzo de su matrimonio. La pareja ya había hablado de casarse, pero el embarazo de Isabel precipitó los acontecimientos.
La propia Preysler reconoce que no estaba preparada para el matrimonio cuando se celebró la boda. Años después, al recordar aquella etapa, explica que Julio Iglesias ya le había pedido que se casaran, pero que el embarazo hizo que todo tuviera que organizarse con mucha rapidez.
De aquella relación nacieron Chábeli, en 1971; Julio José, en 1973; y Enrique, en 1975. La separación llegaría pocos años después y abriría una nueva etapa en la vida de Preysler.

La conversación de Enrique Iglesias con su padre
En sus memorias también hay espacio para uno de los episodios familiares que más disgustos le provocaron: el momento en el que Enrique Iglesias decidió contarle a su padre que quería dedicarse a la música.
Preysler recuerda que la conversación entre ambos fue especialmente complicada y sostiene que Julio Iglesias no se comportó con Enrique como ella esperaba de un padre. «Resultó ser para mí una fuente de disgustos», explica en el libro.
Décadas después de aquel matrimonio, Preysler sitúa aquella relación dentro del conjunto de experiencias sentimentales que marcaron su vida, pero establece una diferencia clara cuando habla de Miguel Boyer. En la presentación de Mi verdadera historia, aseguró que había tenido muchos amores, pero que el amor de su vida había sido el exministro, con quien permaneció más de dos décadas y tuvo a su hija Ana.
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