Ocurrió hace seis años y desde entonces se ha conocido como el ‘Megxit’. Fue cuando el Príncipe Harry y Meghan Markle detonaban la bomba y anunciaban que se marchaban a California y renunciaban a sus deberes y derechos como miembros de la Familia Real Británica. Y ahora, otra detonación: regresan a Buckingham Palace. Es la aceptación final de un fracaso, el adiós al sueño de convertirse en poderosas celebridades. Simplemente, los planes no han salido bien.La tensión era evidente a finales de 2019, cuando los rumores hablaban del disgusto de Meghan Markle en el seno de la familia y su trato por parte de los medios. Harry la apoyaba. Y entonces, el 8 de enero de 2020, se produjo la noticia, el anuncio de su adiós a Inglaterra y su hola a California. Concretamente, a la exclusiva Montecito, donde se compraron una mansión junto a celebridades para vivir su sueño americano e intentar forjar un gran imperio.Lo cierto es que las cosas no han salido como esperaban. Obviamente, la decisión provocó un terremoto en Reino Unido, donde la popularidad de pareja -ya por entonces en horas bajas- se desplomó hasta los sótanos. El Rey Carlos se quedó muy triste y el Príncipe Guillermo estalló de ira. El primero intentó mantener cierto contacto a duras penas, mientras el segundo dejó de hablar a su hermano, y nada ha cambiado. No le perdona.Es tiempo de preguntarse el porqué del regreso. La razón «oficial» es que Harry quiere estar más cerca de su padre, de 77 años y que convive hace tiempo con un cáncer. Por supuesto, una razón de enorme peso… y que ya ha despertado enormes suspicacias sobre el estado real del Rey Carlos III. Su tumor se lleva con enorme secretismo desde Buckingham Palace. Se dice que los duques de Sussex tomaron la decisión de abandonar California a principios de este mes, semanas después de su reencuentro con el padre de Harry en julio.Familia y monarquía«El Príncipe Harry y Meghan Markle se mudan de nuevo al Reino Unido para estar más cerca del Rey Carlos y para asegurar que sus hijos desarrollen relaciones con la familia», indicaron a ‘Page Six’ fuentes próximas a los duques. «Sabemos que Carlos es una de las principales razones de su regreso», indicaron. Y añadieron: «El regreso del príncipe Harry y Meghan Markle al Reino Unido es una admisión de fracaso y demuestra que «necesitan la monarquía».Según ese mismo discurso «oficial», los duques de Sussex no solo desean tener una relación más cercana con el rey. También quieren que sus hijos, el príncipe Archie, de 7 años, y la princesa Lilibet, de 5 —quienes asistirán a la escuela en el Reino Unido—, establezcan relaciones con sus primos y otros familiares, según añadía ‘Page Six’. «Tienen muchísimos amigos y familiares en el Reino Unido con los que mantienen una relación muy estrecha», comentaba otra fuente cercana.Es muy poco probable que Archie y Lilibet empiecen a ver a sus primos, el príncipe George, la princesa Charlotte y el príncipe Louis, hijos de Guillermo y Kate MiddletonPero no todo será tan sencillo, pues es muy poco probable que Archie y Lilibet empiecen a ver a sus primos, el príncipe George, la princesa Charlotte y el príncipe Louis, hijos de Guillermo y Kate Middleton, dadas las pésimas relaciones entre el heredero a la Corona y su hermano. Un sapo muy grande para los dos. Un auténtico trago.Un cúmulo de razonesSin embargo, a nadie se le escapa que debe haber un cúmulo de razones -mucho más allá de las familiares- para que Meghan Markle y y el Príncipe Guillermo abandonen el sueño americano y regresen a un entorno tan hostil. Según la comentarista real Kinsey Schofield, su vuelta es «la asunción de un fracaso», y más después de años criticando públicamente desde la costa oeste de Estados Unidos la institución que ahora, al parecer, quieren llamar hogar.«Regresar a Gran Bretaña es una admisión de fracaso, independientemente de que Harry y Meghan sean lo suficientemente honestos intelectualmente como para admitirlo o no», explicaba la analista antes de recordar: «Abandonaron Gran Bretaña diciéndole al mundo que necesitaban libertad para prosperar».Según la comentarista real Kinsey Schofield, su vuelta es «la asunción de un fracaso», y más después de años criticando públicamente desde la costa oeste de Estados Unidos la instituciónUn detalle en particular resulta revelador para Schofield, pues el Rey Carlos se enteró de la decisión este mismo domingo. «Si esto fuera el resultado de una gran reconciliación real, cabría esperar que el rey hubiera participado en la conversación, no que simplemente se le informara una vez tomada la decisión», observa la experta en realeza.El duro coste de la vida en MontecitoCuando la pareja se trasladó a California, comenzaron a buscar oportunidades en el mundo del entretenimiento, lanzaron nuevos proyectos y construyeron una vida independiente lejos de la monarquía. Tenían Estados Unidos, Hollywood, contratos millonarios, reconocimiento mundial y todas las ventajas imaginables. Pero eso fue al comienzo, aprovechando el impacto de la decisión. Lo cierto es que muchas cosas no han salido bien.La prensa inglesa cuenta que mantener ese tren de vida en Montecito le costaba a los duques más de cinco millones de euros al añoMeghan lo intentó todo, desde la televisión en Netflix hasta los pódcasts. Grandes fracasos de audiencia. Tampoco triunfó su pódcast de emprendedora mientras su marca comercial As Ever se ha tenido que reinventar varias veces en busca de mejorar sus perspectivas comerciales. Dicen que también intentó volver al cine, de nuevo sin éxito. Mientras tanto, más difusa ha sido la actividad del Príncipe Harry, sujeto a actividades de su fundación y a aparecer junto a Meghan en algunos viajes. La prensa inglesa cuenta que mantener ese tren de vida en Montecito le costaba a los duques más de cinco millones de euros al año. Solo en seguridad se gastaban 2,5 millones de euros. Bien mirado, es un gasto que se ahorran ahora. Según se ha sabido, la pareja no venderá su casa de 12,4 millones de euros en Montecito. Probablemente Meghan quiera seguir teniendo una vía de escape.
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