En España casi nadie ha oído hablar de Aljubarrota. En Portugal, en cambio, es una batalla fundacional. Ese desequilibrio de memorias recorre la nueva exposición de la Biblioteca Nacional de España, que propone algo mirar a Luís de Camões como el gran poeta portugués y como un autor que también forma parte de nuestra historia literaria.La muestra, ‘Camões: vida, obra y pervivencia en la cultura hispánica’, puede verse en la Sala Recoletos del 3 de noviembre al 14 de febrero de 2027, con comisariado de Aurelio Vargas Díaz-Toledo, profesor de la Universidad Complutense. Forma parte de la Misión para las Conmemoraciones Camonianas 2024-2026 y, en palabras del comisario, «viene prácticamente a clausurar los actos celebrados en todo el mundo». Antes de Camões: un reino que se escribe a sí mismoEl recorrido arranca con los orígenes de Portugal, desde el condado medieval hasta convertirse en una de las grandes monarquías del siglo XVI. Aquí están las crónicas que construyeron esa memoria escrita, como la Crónica de D. João I de Fernão Lopes, que narra Aljubarrota y la independencia frente a Castilla entre 1383 y 1385, o la Crónica da Tomada de Ceuta, hacia 1419, que relata el inicio de la expansión ultramarina.Hay también una rareza, un relato de Francisco Alcoforado sobre la llegada de los portugueses a Madeira, concretamente a Machico, que se expone por primera vez, y una joya con fecha de caducidad: las Cantigas de Santa María, que solo estarán quince días por razones de conservación. Representan la lírica gallegoportuguesa , profana y religiosa, cuya evolución conduce hasta la poesía de cancionero y los primeros versos conservados de Camões.El segundo bloque reconstruye la biblioteca mental de Camões. Están los clásicos, Homero, Virgilio, Horacio y Ovidio ; los italianos, con Petrarca y Ariosto a la cabeza, y Ramusio, cuya colección de viajes difundió los primeros relatos portugueses sobre la India, incluido el de Vasco da Gama. También veremos un mapa de la ruta de 1497-1498 recuerda el viaje que cantan ‘Os Lusíadas’, donde los portugueses aparecen como nuevos argonautas y descendientes de Luso , un antepasado mítico que da prestigio al pueblo lusitano.La cultura española pesa mucho en este apartado. Un rincón reúne el ‘Lazarillo de Tormes’, ‘La Celestina’ y la poesía de Boscán y Garcilaso, porque las primeras composiciones de Camões beben claramente de ellos. Igual que ambos aclimataron los metros italianos en Castilla , Sá de Miranda y Camões lo hicieron en Portugal, dentro de una corriente neoplatónica que usa el amor para sublimar los sentimientos, a la manera de Petrarca.Varias piezas son excepcionales. Menina e Moça, de Bernardim Ribeiro, llega en uno de sus dos manuscritos conservados y probablemente sale por primera vez de la Real Academia de la Historia. La ‘Crónica do Imperador Clarimundo’, de João de Barros (1522), escrita en octava rima como ‘Os Lusíadas’, incluye al sabio Fanimor profetizando la historia de Portugal desde la sierra de Sintra: un antecedente claro de la épica portuguesa. Completan el grupo libros de caballerías como ‘Palmeirim’ de Inglaterra, las historias de Asia de João de Barros y Fernão Lopes de Castanheda y, de nuevo solo durante quince días, ‘De aetatibus mundi imagines’, de Francisco de Holanda, discípulo admirador de Miguel Ángel.Un pelícano que mira hacia otro ladoEl tercer bloque reúne los fondos camonianos de la BNE. El gran reclamo es la primera edición de ‘Os Lusíadas’ (1572), expuesta junto a una edición pirata con la misma fecha. La diferencia está en el pelícano de la portada: en la príncipe gira la cabeza a la izquierda; en la falsificada, a la derecha.Le acompañan las primeras ediciones de las ‘Rimas’, publicadas póstumamente en 1595, ya que la mayor parte de su lírica circuló en cancioneros manuscritos. De Camões se conservan además cuatro cartas y tres obras de teatro: destacan las tres traducciones castellanas de 1580 y 1591. La de Salamanca titula la obra ‘La Lusíada’, en singular, a imitación de la ‘Ilíada’ o la ‘Eneida’.En medio del bloque se abre el ‘Templo de la Poesía’, un espacio semiinmersivo donde se escuchan versos de Camões en portugués y en castellano. El comisario lo describe como un momento de calma en tiempos convulsos.Una vida de novelaLa Década VIII de Diogo do Couto cuenta cómo él y otros amigos lo encontraron en la isla de Mozambique y le pagaron el regreso a Lisboa hacia 1569. Según la leyenda, Camões sobrevivió antes a un naufragio en el que murió Dinamene , una joven de origen chino a la que dedicó algunos de sus versos más dolorosos.El último bloque, con una cronología de la camonística española hasta la traducción de ‘Os Lusíadas’ de 2025, sigue la huella del poeta en nuestra literatura. En las ‘Flores de poetas ilustres’ de Pedro Espinosa aparecen más de sesenta autores y Camões es el único portugués; hay también un ‘Quijote’ impreso en Lisboa en 1605, censurado en los pasajes con Maritornes, que recuerda los vínculos de Cervantes con la cultura portuguesa.La épica está representada por el manuscrito sobre la batalla de Lepanto de Jerónimo Corte-Real, único y profusamente ilustrado. El mito de Inés de Castro llega a través de Reinar después de morir, de Luis Vélez de Guevara. Desde Ponta Delgada viajan las Saudades da Terra de Gaspar Frutuoso, que estudió en Salamanca y escribió en las Azores esta historia de las islas atlánticas. La visita termina con un retrato del poeta pintado expresamente para la exposición, cargado de símbolos de su vida, frente a una imagen naturalista de 1907 que muestra a un Camões más desafiante.
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