Ibiza no fue una isla aislada durante la Edad Media. El análisis genético de restos humanos enterrados en una necrópolis islámica de Madina Yabisah ha encontrado una diversidad de ascendencias que conecta la isla con Europa, el norte de África y el África subsahariana.
Los resultados ofrecen una nueva perspectiva sobre la movilidad y los contactos entre distintas poblaciones durante este periodo. Entre los hallazgos aparece además la huella genética de la lepra.
¿Qué revela el ADN de los enterramientos medievales?
El estudio analiza el ADN de 13 individuos enterrados en el yacimiento de Bartomeu Vicent Ramon, una de las necrópolis asociadas a la antigua Madina Yabisah. El cementerio se sitúa entre los siglos X y XII y forma parte de un conjunto funerario en el que se han documentado 125 tumbas.
Los investigadores identificaron perfiles genéticos diversos. Algunos individuos presentaban una ascendencia predominantemente europea, mientras que otros mostraban una mayor contribución norteafricana. El resultado encaja con movimientos y mezclas posteriores a la incorporación de Ibiza a Al-Andalus en el año 902.
El equipo internacional estuvo liderado desde el Centre for Palaeogenetics, un centro conjunto de la Universidad de Estocolmo y el Museo Sueco de Historia Natural.
El trabajo se publicó en Nature Communications y combina genética antigua, arqueología y antropología para reconstruir la movilidad de las poblaciones medievales.
Dos de los individuos estudiados presentaban ascendencia subsahariana. Uno de los perfiles guarda relación con la actual Senegambia y otro con el sur del Chad. Según los investigadores, estos datos proporcionan evidencia biológica de las conexiones transaharianas descritas en fuentes árabes medievales.
¿Cómo llegó la lepra a Ibiza desde África?
El hallazgo resulta relevante por la identificación de material genético asociado a Mycobacterium leprae, la bacteria responsable de la lepra. La presencia de esta infección en restos medievales permite estudiar la enfermedad y las rutas de movilidad que pudieron favorecer su expansión.
La evidencia apunta a que Ibiza estaba integrada en redes de circulación más amplias de lo que sugería una visión de la isla como territorio periférico. Las conexiones con el norte de África y el Sahel pudieron producirse mediante desplazamientos comerciales, militares, y también mediante redes esclavistas.
El análisis genético complementa las fuentes históricas. No demuestra por sí solo que la lepra llegara en un único viaje ni permite reconstruir una ruta concreta paso a paso, pero sitúa a Ibiza dentro de un sistema de contactos humanos capaz de conectar el Mediterráneo con regiones al sur del Sáhara.
¿Qué importancia tiene este descubrimiento sobre la Ibiza andalusí?
La investigación también ayuda a matizar la historia demográfica de la isla. Las fuentes históricas apuntan a dos grandes fases de llegada de población: una primera vinculada a la expansión omeya y otra relacionada con la conquista almorávide a comienzos del siglo XII.
El ADN muestra que esas conexiones no fueron únicamente políticas. La composición genética de los individuos enterrados refleja movimientos humanos y mezclas entre poblaciones de procedencias diferentes.
El estudio arqueogenético convierte así al cementerio medieval de Ibiza en una fuente de información para conocer cómo circulaban las personas y determinadas enfermedades hace alrededor de un milenio.
Powered by WPeMatico