La previsión de que las pensiones suban más del 3,5% en 2027, impulsadas por el IPC de octubre que creció un 4,9%, está provocando que el incentivo para retrasar la jubilación pierda fuerza (4% por año demorado) y favorezca que los que estén dudando, y les salgan las cuentas, den el paso y se jubilen antes de que acabe el año, animados por la espiral de precios. La inflación media entre diciembre de 2025 y octubre de 2026 quedó en 3,47%, cifra que, a juicio de todos los expertos, se mantendrá en esos niveles en la recta final del año, lo que supondría una revalorización millonaria con un coste de alrededor de 8.000 millones para las arcas públicas solo en subidas, sin contar las nuevas pensiones.Aunque no hay una receta común para todos los jubilados y depende de la situación personal, profesional y de cotización de cada uno, cuanto más alta sea la inflación, mayor será la cuantía que perciba un pensionista, teniendo en cuenta que una inflación más alta afecta positivamente al cálculo de la base reguladora que es el que determina esa cuantía. Elegir bien cuando dar el paso también es clave. Los valores de IPC más altos suelen darse en la segunda mitad del año, y más en concreto en el último trimestre, lo que permite que, en términos generales, salga más a cuenta solicitar la pensión entre julio y diciembre, según todos los expertos. De hecho, alguien que se jubile en el mes de diciembre podría cobrar más que alguien jubilado en enero, aunque su tiempo de cotización y edad sean idénticos. Es cuestión de elegir bien el momento.Retirarse en el último tramo del año, incluso en diciembre, no significa que el jubilado pierda la subida que se aplica en el primer mes del año a los más de diez millones de pensiones. Su renta se revalorizará también en enero conforme a la actualización anual vinculada al IPC, teniendo en cuenta la inflación media entre diciembre y noviembre del año siguiente. Por tanto, los años cotizados, la base reguladora y el IPC tienen una relación directa en la cuantía de la pensión de jubilación, eso sin tener en cuenta la inestabilidad política , que no es un factor que ayude para la tranquilidad de los que están a las puertas del retiro y actúa también como acelerador de decisiones.El 15 de diciembre los pensionistas conocerán de forma definitiva la cuantía en la que subirán sus pensiones en 2027, un año marcado en rojo en el calendario porque llegará a su fin la cuenta atrás de la reforma de pensiones que puso en marcha el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para subir la edad legal de jubilación a 67 años . La ley de 2021 garantiza el poder adquisitivo de los jubilados con una fórmula que establece que las pensiones contributivas se revalorizarán al comienzo de cada año conforme al valor medio de las tasas interanuales del IPC de los doce meses anteriores a diciembre del año previo. En este caso se utilizarán los datos comprendidos entre diciembre de 2025 y noviembre de 2026. Por tanto, noviembre será el último mes que se tomará en cuenta para fijar el aumento de la nómina del próximo ejercicio.La espiral de precios supondrá una factura para las arcas del Estado de alrededor de 8.000 millones En un escenario en el que, por ejemplo, la subida de pensiones se quedara en el 3,5%, un jubilado que perciba una pensión de 1.000 euros mensuales, recibiría aproximadamente 35 euros más al mes y 490 anuales por catorce pagas; el que cobra una nómina de 1.500 cobraría 52,5 mensuales y 735 anuales y un pensionista con una nómina de 2.000 euros sumaría 70 más al mes y 980 anuales.El peso de los impuestos y la deuda Las pensiones no podrían pagarse hoy sin la ayuda de los impuestos y de la deuda pública. El desfase entre ingresos y gastos de la Seguridad Social aumenta irremediablemente, como también lo hace el endeudamiento del sistema, de más de 136.000 millones . En los últimos años el crecimiento de los ingresos ha sido histórico por factores como la creación de empleo y la subida de los sueldos, pero sobre todo por la espiral de aumentos de cotizaciones e impuestos, una vía a la que abrió las puertas de par en par la reforma de pensiones y se ha instalado en la economía.La política de apretar el bolsillo de empresas y trabajadores ha ido a más en los últimos años. En este 2026 se han batido todos los récord para hacer frente al desembarco progresivo de los ‘boomers’ en el sistema, la generación de los 14 millones de personas que comenzó a jubilarse en 2023 tras largas carreras de cotización, que les está dando ya el derecho a pensiones elevadas. Pero ese tirón de los ingresos, a la vista de los datos, sigue demostrándose insuficiente para pagar diez millones de jubilaciones, una factura disparada desde 2019 por la indexación de las nóminas al IPC.
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