Dos patrones marroquíes de ‘pateras-taxi’ son el hilo del que están tirando los agentes de la Guardia Civil para descubrir y desmantelar a una mafia de la trata que está trasladado a inmigrantes desde Ceuta a la Península, según informan fuentes de la investigación a ABC. El caso ya se encuentra judicializado y es la primera vía abierta contra este tipo de organizaciones criminales cuyos movimientos fueron adelantados desde hace días por este medio. Con sus métodos ya han conseguido introducir por el estrecho de Gibraltar a decenas de personas que protagonizaron la avalancha en la frontera a finales de julio. Los agentes del Instituto Armado llevan desde hace semanas vigilando las zonas rocosas y de acantilados de Ceuta. Saben de primera mano que es el puerto de salida de las ‘patera-taxi’. Sus clientes se encuentran en la playa del Trampolín, donde pernoctan esperando la orden para moverse a este perímetro, lejos, aparentemente, del foco de las autoridades. Fruto de estas medidas de seguridad, dos funcionarios avistaron en la madrugada del pasado lunes una embarcación sospechosa.Estos efectivos de la 2ª Compañía Fiscal y de Fronteras de la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta, integrados en una patrulla de costas, observaron a un grupo de siete u ocho personas junto al mar, en cuyas proximidades permanecían dos garrafas de color naranja compatibles con combustible: el primer indicio de que se preparaba una salida.El grupo subió hasta el edificio de La Sirena, donde permaneció unos quince o veinte minutos manipulando teléfonos móviles, en lo que todo apunta a coordinación con la organización a cargo del traslado. Después descendió de nuevo hacia la orilla por el lado opuesto del acantilado, fuera de la vista de los agentes. Minutos más tarde, tres personas bordearon el acantilado, recogieron las garrafas y desaparecieron. Apenas tres minutos después, una embarcación de recreo de fibra, de color blanco, zarpó con rumbo directo a la península.Toda la secuencia fue transmitida en tiempo real al Centro Operativo de Servicios (COS), que activó de inmediato al Servicio Marítimo. Una patrullera llegó al lugar apenas cuatro minutos después de la salida. Al advertir su presencia, el patrón intentó regresar a tierra realizando maniobras evasivas, momento en el que dos ocupantes se arrojaron al agua. Poco después, la embarcación zozobró, cayendo el resto de los ocupantes al mar.Una de las pateras que ha llegado a la Península ABCLa intervención se saldó con la interceptación de dos presuntos patrones y ocho inmigrantes, sin que se tenga constancia de heridos de gravedad. Los agentes documentaron toda la actuación mediante vídeo y fotografías, aportadas a la instrucción del atestado correspondiente. Fuentes de la investigación explican a ABC que los dos arrestados son de nacionalidad marroquí. Uno de ellos tiene permiso de residencia en España y cuenta con decenas de antecedentes de todo tipo. Este es el sujeto principal sobre el que versan las investigaciones.La Guardia Civil analiza el papel de uno de los patrones marroquíes que cuenta con multitud de antecedentes en EspañaEste es el primer procedimiento ya judicializado que investiga los movimientos de las mafias sobre la crisis migratoria. La Guardia Civil trata de analizar con qué otros delincuentes solía trabajar el patrón de la embarcación interceptada. Esta es una de las claves que permitirá descubrir otros miembros de la trama y también su estructura para poder acabar con ella. «Guardias civiles atados de manos»La crisis migratoria de Ceuta ha generado la reactivación y diversificación de las rutas marítimas procedentes del norte de África hacia el litoral peninsular. La fuerte presión de vigilancia en los perímetros fronterizos terrestres empuja a las mafias a buscar vías alternativas por mar hacia puntos como el Estrecho o las costas de Almería y Murcia.Las redes de la trata y el narcotráfico emplean una logística idéntica (embarcaciones de alta potencia y rutas consolidadas), rentabilizando al máximo sus infraestructuras delictivas. «Si no se dispone de los medios materiales y operativos necesarios para interceptar y neutralizar estas embarcaciones en el mar, en un plazo de apenas cuatro horas esas mismas narcolanchas estarán de regreso en sus bases de origen, repostadas y en condiciones de reemprender de inmediato una nueva travesía hacia nuestras costas, perpetuando un ciclo continuo de impunidad y riesgo extremo», denuncian a ABC fuentes de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC)A esta impotencia se suma una realidad operativa dramática sobre el agua, en los casos en los que se logra llegar junto a ellos y se les puede interceptar, los agentes «se ven atados de manos». «No les podemos entrar porque, cuando los delincuentes se ven agobiados, tiran directamente a la gente al mar para forzarnos a parar la persecución y priorizar el rescate, provocando una situación que resulta extremadamente peligrosa», añaden.
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