La NASA ha lanzado esta tarde (13.26 hora peninsular española) con éxito desde el Centro Espacial Kennedy en Florida (EE.UU.) la nueva joya de su corona científica, el esperado telescopio espacial Nacy Grace Roman. De momento, todo va como estaba previsto. El observatorio, con un tamaño y peso comparables a los de un tiranosaurio rex o un autobús escolar, acaba de ser enviado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX para explorar el universo de una forma hasta ahora imposible. Con un campo de visión al menos cien veces mayor que el del telescopio Hubble -harían falta más de medio millón de televisores de alta definición para mostrar una sola imagen completa-, y una nítida visión infrarroja, Roman descubrirá planetas alrededor de estrellas lejanas, cartografiará miles de millones de galaxias desde nuestro propio sistema solar hasta los confines del universo observable, estudiará agujeros negros y desentrañará los misterios de una desconocida materia denominada oscura, supuesto motor de la expansión acelerada del cosmos.El artefacto está valorado en 4.300 millones de dólares y su nombre rinde homenaje a la primera astrónoma jefa de la NASA. Los 27 motores Merlin del Falcon Heavy han generado más de 2.300 toneladas de empuje, impulsando el cohete rápidamente a través de la atmósfera. La primera etapa consta de un núcleo central y dos propulsores laterales, mientras que la segunda etapa, montada sobre el núcleo central, transporta el observatorio.Minutos después del lanzamiento, los dos propulsores laterales gemelos del Falcon Heavy, las dos partes exteriores de la primera etapa del cohete, se han separado y han aterrizado según lo previsto en la costa de Florida. Mientras, la etapa central continúa para cumplir el objetivo de colocar al telescopio en órbita. Durante tres meses, el telescopio será sometido a una serie de despliegues, calibraciones y pruebas antes de alcanzar su destino, el segundo punto de Lagrange Sol-Tierra (L2), la misma ubicación donde se encuentra el telescopio espacial James Webb de la NASA. Allí, la gravedad del Sol y la Tierra actuarán en conjunto para mantenerlo prácticamente en su sitio sin consumir mucho combustible. Su misión principal durará cinco años, que podrían extenderse cinco más. Los datos científicos que obtenga se compartirán públicamente. Con su ojo panorámico, una cámara de luz infrarroja de 300 megapíxeles, Roman dispondrá de la misma nitidez (resolución angular) que el Hubble, pero con un campo de visión al menos 100 veces mayor. Gracias a este instrumento, cada imagen captada abarcará una porción del cielo más grande que el tamaño aparente de la luna llena (vista desde la Tierra).Harían falta medio millar de televisores de alta definición para ver una sola de las imágenes del observatorioAdemás, Roman cuenta con un instrumento coronógrafo diseñado para hacer demostraciones de las tecnologías más avanzadas jamás empleadas en el espacio para la obtención de imágenes directas de planetas que orbitan otras estrellas. Este instrumento tapará el resplandor de las estrellas y permitirá a los científicos observar la tenue luz reflejada por los mundos que las orbitan. Así podrá descubrir exoplanetas más antiguos, más fríos y con órbitas más cercanas a sus estrellas que los captados principalmente hasta ahora. «Será el mayor catálogo de objetos astronómicos jamás elaborado y nos ayudará a comprender cuán comunes son sistemas solares como el nuestro», ha dicho Dave Content, responsable técnico de Roman.Los astrónomos utilizarán los datos de Roman para esclarecer la naturaleza de la materia oscura y la energía oscura, que nadie ha visto jamás pero se cree constituyen aproximadamente el 95 por ciento del universo. Julie McEnery, científica principal del proyecto Roman, afirmó el sábado que la forma en que los científicos han explicado la expansión temprana del universo, basándose en las predicciones de los modelos existentes, podría ser errónea. «Observaciones recientes sugieren que nuestro modelo estándar del universo es incorrecto», señaló, algo que Roman ayudará a aclarar.«El sistema determinará de forma concluyente si el modelo funciona o no. Y si no funciona, nos proporcionará la precisión y la calidad de los datos que nos permitirán empezar a distinguir entre esas opciones», añadió. Los científicos y el público en general tendrán acceso a todos los datos de Roman, pero la cantidad de información será abrumadora. El telescopio generará alrededor de 1,3 terabytes de datos al día, «lo que significa que básicamente no se pueden descargar los datos al ordenador portátil de nadie», indicó. «Espero sinceramente, y de hecho confío, en que los descubrimientos científicos más apasionantes de Roman sean una sorpresa, algo que no podríamos haber predicho, y que prepare el terreno para un nuevo conjunto de preguntas más profundas que las futuras misiones deberán abordar», afirmó McEmery.
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