Primero fueron las cintas con los radiocassettes de doble pletina, luego los Compact Disc con las grabadoras de cedés, y con el formato digital no hacía falta mucho más que copiar y pegar en un programa de ordenador. Hasta ahora el vinilo estaba a salvo de la piratería , primero porque a nadie se le ocurría comprar una máquina de prensado para falsificar un formato que era relativamente barato, y después porque directamente entró en declive y nadie lo compraba. Pero el nuevo ‘boom’ de los elepés y su consiguiente encarecimiento ha hecho que en este momento sea muy, muy rentable.Es la noticia de la semana en el mercado discográfico: un londinense ha sido encarcelado tras ser condenado a tres años y medio de prisión por vender vinilos falsificados por valor de 2,7 millones de libras (unos 3,15 millones de euros) «a escala industrial», tal como describen los medios británicos.Rehan Ahmed, un padre de familia de 40 años que vive al oeste de Londres ya es conocido como «el mayor fabricante de vinilos pirata de Reino Unido» sen la prensa británica. Jugando con la ilusión y el ansia de coleccionistas de todo el mundo, Ahmed vendía copias falsificadas de discos de algunos de los artistas más importantes del mundo como Taylor Swift, Coldplay o Kendrick Lamar a través de plataformas presuntamente fiables como e-Bay y sobre todo la más importante especializada en música, Discogs.El pasado viernes 18 de septiembre, el líder de la trama (es imposible que no contara con ayuda) se declaró culpable de dos cargos de violación de derechos de autor de artistas y adquisición y uso de bienes de origen delictivo, de manera que fue sentenciado en el Tribunal de la Corona de Inner London por lo que la Policía de la Ciudad de Londres describió como «una operación de fabricación de larga duración, altamente organizada y completamente carente de licencias». Por el primer cargo, el juez Darren Reed lo sentenció a dos años y ocho meses de prisión, mientras que el segundo cargo, más grave, conllevó una pena de prisión de tres años y medio. Las sentencias se cumplirán simultáneamente, lo que significa que la segunda es la que determina el tiempo real que Ahmed pasará en prisión.Tras adquirir unas antiguas máquinas de prensado en desuso, Ahmed ha estado siete años fabricando discos de vinilo falsificados bajo los nombres de las empresas Phoenix of Vinyl y Paragon Music, que distribuía a compradores online e incluso a tiendas de discos. Pero en 2024, su fábrica clandestina fue objeto de una redada policial después de que la British Phonographic Industry (BPI) hiciera una compra de prueba en las instalaciones y descubriera evidencia de falsificación. La Policía de la Ciudad de Londres asegura que los agentes descubrieron el mayor alijo de vinilos falsificados jamás encontrado en el Reino Unido, con unas 15.000 copias de 2.791 discos de 108 artistas diferentes, «incluidos Adele, Ariana Grande, Bad Bunny, Drake, Beyoncé y Rihanna». Una fábrica clandestina que sólo operaba de nocheSegún el diario ‘The Guardian’, Ahmed empleaba a tres o cuatro personas en su fábrica, que operaba exclusivamente de noche. Cuando agentes de la Unidad de Delitos contra la Propiedad Intelectual de la Policía (Pipcu) entraron en las instalaciones encontraron «un desorden insalubre, con productos químicos almacenados en refrigeradores junto a latas de cerveza, y tanto la maquinaria, parte de la cual se creía que tenía al menos 70 años, como las existencias estaban dispuestas de forma caótica en tres pisos, lo que sugería un escaso control de calidad».Aunque la estimación inicial es que Ahmed pudo obtener la mencionada cifra de 3,15 millones de euros como beneficio, el director de protección de contenido de la BPI, Peter Ratcliffe, asegura que el cálculo real podría llegar a «decenas de millones de libras saqueadas a artistas, sellos discográficos y minoristas», añadiendo que el contexto le ha sido muy favorable al pirateador: «Con la música en formatos físicos disfrutando de un resurgimiento, el mercado de discos falsificados lamentablemente también ha estado creciendo a medida que los delincuentes se lucran a expensas de los creadores y los fans. Esto no solo impacta la economía musical legal y a todos los que trabajan e invierten en ella, sino que también nos afecta a todos como ciudadanos que somos víctimas de nuevas formas de delincuencia».El ‘boom’ del formato es un fenómeno imparable en casi todo el mundo. En el último año la facturación ha subido un 20 por ciento en Inglaterra, un 10 por ciento en Estados Unidos y un espectacular 45 por ciento en España, donde 7 de cada 10 discos físicos que se compran son en vinilo .MÁS INFORMACIÓN Opinión El negocio del vinilo, un capricho que mueve millonesAnte este espectacular crecimiento del mercado a pesar del alza de precios del formato, Ahmed decidió unirse a «una creciente industria clandestina dedicada a la falsificación de álbumes», afirma el BPI, que en los últimos dos años ha participado en la ejecución de 43 órdenes de registro centradas en vinilos y CD falsificados ilegalmente, incautando alrededor de 600.000 artículos con un valor estimado en el mercado negro de hasta 8 millones de libras esterlinas (9,3 millones de euros).
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