Mientras una parte de España celebra Halloween con calabazas, disfraces y el popular “truco o trato”, otra prefiere la Castañada, la fiesta de las castañas asadas y los dulces de otoño. Las dos fiestas coinciden alrededor del 1 de noviembre, la tradicional fiesta de Todos los Santos del calendario cristiano.
La psicología apunta a la nostalgia para entender esa elección. Este sentimiento, un anhelo por momentos felices del pasado, suele despertar con estímulos de los sentidos, como un olor o una canción.
Por qué muchos prefieren celebrar el Día de las Castañas en lugar de Halloween
Los psicólogos Tim Wildschut y Constantine Sedikides, de la Universidad de Southampton, han estudiado la nostalgia durante años. En un trabajo de 2024, junto a Esha Naidu y Shira Gabriel, observaron que recordar el pasado en compañía aumenta el bienestar psicológico. El olor de las castañas asadas, el dulce de los panellets y el ambiente de la casa pueden despertar esa misma sensación.
En Cataluña, donde la Castañada tiene una tradición arraigada, las familias celebran la fiesta la noche del 1 de noviembre con castañas asadas y dulces típicos, y repiten el ritual cada año.
Cada repetición afianza la emoción y convierte la celebración en un punto de referencia. Un adulto que de niño pasaba la tarde del 1 de noviembre asando castañas con sus abuelos recupera esa escena con sólo oler el humo. Ese recuerdo ayuda a entender por qué muchas familias mantienen la tradición aunque cambien las modas.
Eso sí, el trabajo de Southampton no habla de la Castañada ni compara esta fiesta con Halloween. Quien la elige no busca necesariamente rechazar nada, sino volver a un espacio conocido.
Cuál es el momento del año en que la castaña llega a los mercados
La castaña madura y cae de los árboles entre finales de octubre y principios de noviembre. Esa coincidencia hace que llegue a los mercados justo cuando empieza la fiesta de Todos los Santos. Antes de la llegada de la patata y el maíz desde América, la castaña era el alimento básico en gran parte del norte y del centro de España.
Gracias a sus hidratos de carbono, las familias la molían para hacer harina, pan y guisos. Un fruto que aguanta seco durante meses servía como reserva para el invierno.
Durante siglos, esa fiesta recordó a las familias que la castaña las sacaba del hambre en los meses fríos. Su energía y su fibra ayudaron a que siguiera en la despensa del norte durante generaciones.
Cómo asar castañas en casa sin que estallen
Antes de cocinarlas, lavar las castañas y descartar las que floten, porque suelen estar secas o tener bichos. Con un cuchillo afilado, hacer un corte profundo en la cara abombada de cada una, que atraviese la piel dura y la piel fina.
Ese corte deja salir el vapor y evita que la castaña estalle al calentarse. Para conseguir una piel más tierna, dejarlas 15 minutos en remojo en agua templada con sal.
En el horno, precalentar a 200 °C y colocar las castañas en una bandeja, en una sola capa, durante 20 o 25 minutos. En la sartén, taparlas y cocinarlas a fuego medio-alto unos 20 minutos, removiéndolas a menudo para que no se quemen por un solo lado. Al sacarlas, envolverlas en un paño limpio y dejarlas reposar 5 minutos mientras siguen templadas, para que el vapor despegue la piel de la carne.
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