El reciente castigo de la Premier League al Manchester City vuelve a evidenciar la inacción de las instituciones españolas frente al caso Negreira y el FC Barcelona. Aunque la investigación se ha extendido desde febrero de 2023, el club skyblue ya sabe que será sancionado al ser declarado culpable de 114 de los 115 cargos que enfrentaba. Tres años y medio después del estallido del caso Negreira, el fútbol español sigue sin noticias de un posible castigo sobre el equipo blaugrana.
Una sanción, además, que no abarcará, salvo sorpresa, el ámbito deportivo. Albert Soler, ex directivo del Barça, se encargó de ello cuando ejerció como número dos del Consejo Superior de Deportes (CSD). El ex diputado del PSOE dejó prescribir el caso, culminando el plazo desde el último pago a Enríquez Negreira en 2018. Sí enfrentará consecuencias en lo deportivo el Manchester City. El reglamento de la Premier recoge deducciones de puntos, retirada de títulos, descenso e, incluso, la expulsión de la propia competición.
La pérdida de categoría y de sus dos últimos Scudettos fue el principal castigo contra la Juventus por el caso Calciopoli. El club de Turín fue el mayor implicado en una trama que influía en las designaciones arbitrales y que también conllevó sanciones de hasta 30 puntos para Milan, Fiorentina y Lazio. La Serie A no tuvo piedad con la Juventus, que se vio despojada de los títulos de liga de 2005 y 2006 y comenzó la temporada 2006/07 en Serie B, en la que asumió una penalización de 30 puntos que, finalmente, se quedó en nueve.
Los hechos se produjeron en 2005, se investigaron un año después y las sanciones comenzaron a aplicarse en la campaña 2006/07. Una celeridad a la hora de castigar la influencia en las designaciones arbitrales que no ha aplicado el fútbol español con el FC Barcelona. El conjunto culé tuvo a sueldo al vicepresidente arbitral entre los años 2001 y 2018, mientras el propio Enríquez Negreira comunicaba los ascensos a los colegiados e influía en los nombramientos de los árbitros para los partidos de Liga y Copa del Rey.
Dos casos que demuestran la parálisis del fútbol español
Uno de los argumentos que se esgrimen a favor de que el Barça no haya recibido ninguna sanción en el plano deportivo por el caso Negreira es la prescripción de los hechos para la Ley del Deporte. La investigación llevada a cabo por la Premier League para condenar al Manchester City ha abarcado un periodo de nueve temporadas (entre 2009 y 2018), pese a iniciarse en febrero de 2023. Los cargos contra el equipo británico responden a incumplimientos del fair play financiero que, pese a no cuestionar un elemento tan importante como la integridad arbitral, se espera que acarreen un duro castigo.
Las posibles sanciones al Manchester City van desde la deducción de puntos, que se aplica de forma retroactiva y podría complicar las opciones del equipo en la presente temporada, hasta una hipotética expulsión de la competición. La sanción definitiva aún no se ha desvelado, pero los antecedentes juegan en contra de los skyblues. En 2024, Everton y Nottingham Forest recibieron ocho y cuatro puntos de penalización, respectivamente, por incumplimientos menores y menos prolongados que los realizados por el Manchester City.
Mientras el conjunto inglés espera su castigo, el FC Barcelona sigue campando a sus anchas por el fútbol español. Los blaugranas, además, se han llevado dos de las tres ligas disputadas desde el estallido del caso Negreira en febrero de 2023. Tampoco le ha afectado en el plano institucional, e incluso ha acabado reformado con instituciones como la Liga, UEFA y RFEF desde su adiós definitivo a la Superliga.
La demostración de independencia exhibida por la Premier League para castigar a uno de los mayores ‘gigantes’ futbolísticos, pese al poderío económico y político que arrastra, evidencia de nuevo la dejación de las diferentes instituciones deportivas y políticas de España a la hora de condenar al FC Barcelona.
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