El lastre del apellido Anglés ha perseguido toda su vida a Mauricio. ‘El Mauri’, como le llamaban en su niñez, ahora Joaquín Martins en el intento desesperado de huir de su pasado, ha crecido atormentado por el crimen atroz que perpetró su hermano Antonio junto a su amigo Miguel Ricart: el crimen de las niñas de Alcàsser . Más joven que el mayor prófugo de la historia de nuestro país, se hizo adulto en mitad de una familia desestructurada, acorralada por la incontenible presión mediática, hasta entregarse en su adolescencia a la vileza de los atracos de bancos y otros delitos menores. Cumplió pena en la cárcel, se forjó como empresario e inversor de éxito, pero los fantasmas de un tiempo peor han regresado en forma de nueva condena por secuestro y torturas.La sección tercera de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado al pequeño de los Anglés a 17 años y nueve meses de cárcel por su participación en la extorsión a un hombre en noviembre de 2021, junto a otras cinco personas, para exigirle una cuantía de 200.000 euros. Según considera probado la sentencia, realizaron seguimientos a la víctima los días previos hasta que lo asaltaron, vestidos con ropas oscuras, pasamontañas y guantes, en una carretera rural. Después, lo desnudaron, le propinaron latigazos con unas cadenas y hasta le quemaron con unas brasas. Las torturas duraron horas hasta que, infructuosa la coacción, lo abandonaron en un campo de Paiporta. Pese a negar su implicación bajo la coartada de estar de fiesta en una bolera y después en una discoteca de Valencia aquel día, el fallo señala que las pruebas obtenidas de los dispositivos de telefonía móvil, grabaciones de cámaras de seguridad, de la DGT, conducen a la triangulación de los teléfonos que se adjudicaban a los condenados.La condena, que previsiblemente recurrirá en instancias judiciales superiores, supone un duro golpe en la carrera profesional de un empresario reconstruido entre rejas. Mientras todos trataban de dar con el paradero de su hermano, el Mauri pasaba por cinco internados sin éxito alguno hasta que acabó en la cárcel por uno de los delitos que cometió en la peor etapa de su vida. Sin embargo, se reinventó. En prisión estudió un curso de albañilería y formó parte del programa de Proyecto Hombre, donde ejerció de terapeuta con otros jóvenes. En 2001 abandonó el centro penitenciario tras cumplir su primera condena e intentó buscar trabajo pero siempre chocaba con el mismo hándicap: ser el hermano de Antonio Anglés.El repertorio de negocios emprendidos por Mauricio durante las últimas décadas es sumamente amplio. Desde la compra de deuda hipotecaria y la reforma de casas, hasta adquisiciones inmobiliarias e inversiones en bonos del Tesoro, divisas y criptomonedas cuando ni siquiera llegaban a 100 euros. Pero fueron las gasolineras ‘low cost’ quienes alzaron su patrimonio tras venderlas por cifras millonarias. En 2017, en plena diversificación de sus activos, fundó Top Clinics, una clínica de estética donde ofrecía depilación láser e implantes capilares, entre otros servicios. Recibió la visita del entonces ministro de Fomento José Luis Ábalos, acompañado por su asesor Koldo García, ambos condenados por el ‘caso mascarillas’Un año después, según relata en su canal de YouTube donde revive sus experiencias, recibió la visita del entonces ministro de Fomento José Luis Ábalos, acompañado por su asesor Koldo García, ambos condenados por el caso Mascarillas. Contó que los dos se sometieron a injertos de pelo, que pagaron en efectivo. De esa visita, explicó, surtió una compra de 10.000 euros de 20.000 cubrebocas, de los que solo recibió la mitad que entregó entre diferentes comercios de Massanassa.Absuelto hace seis añosEn 2020, la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia absolvió a Mauri y otro hermano de Antonio Anglés y condenó a un tercero por la extorsión denunciada por un empresario. El fallo recogía la ausencia de medios de prueba suficientes para penar al resto, ya que la víctima no compareció en el juicio y su declaración sumarial «no revistió valor probatorio de cargo en cuanto se practicó sin intervención de la defensa de los acusados».El perjudicado denunció en diciembre de 2017 en una comisaría de Policía que los tres hermanos y otro individuo le habían obligado, amenazándole con una pistola y una jeringuilla supuestamente infectada con el sida, a ceder ante notario a sus participaciones en una empresa que explotaba una estación de servicio, de la que ambos eran socios. Sin embargo, la Sala consideró «inverosímil» esa narración y recordó que no existía en las actuaciones la escritura de cesión de participaciones que supuestamente habría motivado la extorsión. A ello se sumó la renuncia expresa a ejercer cualquier acción civil o penal contra los denunciados que la propia víctima presentó en el juzgado instructor, en la que manifestaba haber llegado a un acuerdo con la parte contraria. Los magistrados sí condenaron a uno de los Anglés por tenencia ilícita de armas y tráfico de drogas, después de que la Policía se incautase en el registro de su domicilio de una pistola semiautomática y de distintas cantidades de hachís, heroína y cocaína que iba a destinar a la venta a terceros.El pasado mes de noviembre, en una entrevista publicada en el canal de YouTube ‘El rincón del disidente’, Miguel Ricart, el único condenado por el crimen, apuntó que en las violaciones de las niñas participaron hasta siete hombres, además de él y Anglés, otro hermano del prófugo más buscado desde los años 90. Mauricio, quien fue incriminado directamente y por lo que anunció una demanda contra el que fuera mano derecha de Antonio. Días después, compartió un nuevo vídeo para retractarse y pedir perdón a Mauri y reconocer que mintió en la citada entrevista, señalando que en ningún caso este participó en el macabro suceso. Sin embargo, no retiró la denuncia.
Powered by WPeMatico