Es un murmullo que no abandona a sus ciudadanos y que crece con el paso de las horas en ausencia de soluciones. Sobrevuela en la ciudad la intención de los vecinos de hacer, por su propia mano, que todo vuelva a la normalidad. Hace casi un mes que no abandona su pensamiento la entrada masiva que aconteció este julio , y el miedo se entremezcla con la rabia e indignación, haciéndose estas últimas más fuertes en los últimos días. La impotencia que hace días declaraban sentir los vecinos parece estar dando paso a una atmósfera oscurecida, cargada de enfado. Amenaza con ser la chispa que provoque la violencia.La noche de este jueves, que terminó con la UIP desplegada ante los ataques de ceutís a posesiones de inmigrantes en la playa de El Trampolín, ha sido una muestra de lo que podría suceder si continúa sin solucionarse la situación. Además, u n militar ha resultado herido y doce inmigrantes han sido detenidos tras un ataque con piedras a la patrulla del Ejército, que trataba de apaciguar los conatos de choques que se estaban produciendo. Estado del coche de los militares tras el asalto a pedradas. siLos ceutís han entendido que será cuestión de un tiempo que se antoja demasiado largo, tras el precedente de 2021 que, aun siendo una entrada de inmigrantes mucho menor, tardó varios meses en solucionarse. Y ellos quieren recuperar ya una normalidad perdida. Porque llegan los colegios, porque ya se acumulan varias semanas de dificultades en la ciudad.La del martes fue una manifestación de varios cientos de personas en la que se trató de asaltar el Hotel Ulises , donde pensaban que se encontraba el delegado y donde en realidad se encontraba el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. En esta odisea, el hotel se ha convertido en blanco de miradas inquisidoras e improperios al aire.La protesta del miércoles agrupó todavía a más gente , y en ella se veían tanto cabezas al descubierto como cubiertas con hiyab, en representación de las múltiples culturas que conviven en la ciudad. Había niños, adultos, ancianos. Sin embargo, esta vez, grupos de vecinos dirigieron sus pasos, ya entrada la noche, a la playa de El Trampolín, en la que primero se asentaron subsaharianos y ahora, tras su reubicación, se encuentran marroquíes.La noche del miércoles se produjeron momentos de tensión entre vecinos e inmigrantes, lo que obligó a intervenir a la Policía. Ignacio Gil SiDel hartazgo a la furia de los vecinosSegún muestran vídeos publicados en redes sociales y los testimonios de vecinos que este periódico ha podido recabar, algunos ceutíes lograron franquear el control policial, entrar en la playa y derribar las construcciones que algunos inmigrantes habían levantado para no pasar la noche al raso. Todo esto, pero también las marchas por la ciudad , ocurren bajo la atenta mirada de los miles de marroquíes que caminan por calles, playas y montes. Algunos se ríen, otros lo observan su paso y reciben los gritos de la población local con seriedad. Dos de ellos cuentan a este periódico que, aunque les duele la reacción, la entienden completamente porque admiten que mucha gente que ha cruzado la frontera delinque y protagoniza episodios de violencia hacia los vecinos. Que reconozcan esto no es una excepción, entre los inmigrantes, muchos aseguran que en la entrada masiva hubo «gente mala» que llegó a la ciudad.La Asociación Elín, dedicada a los derechos humanos de los inmigrantes en Ceuta, ha alertado en sus redes sociales de que «la tensión y el odio van en aumento y no se hace nada para detenerlo». «Personas con las caras tapadas corren por las calles con bates en la mano. La violencia se desata en las calles . Cientos de personas buscan agredir a las personas migrantes que siguen en la calle desde hace 27 días. Destrozan las tiendas donde duermen y sus pertenencias», añaden. Aseguran también que existen «grupos de WhatsApp y Facebook organizándose para llenar de violencia y odio».Los días 30 y 31 de julio, gran parte de los vecinos decidieron no pisar la calle. Ceuta era, la mañana del viernes, una ciudad cerrada a cal y canto por la que solo deambulaban hombres sin rumbo, desgastados por una noche al raso, con hambre y sin muchos conocer el idioma del lugar que pisaban. Aquel día, toparse con un vecino en la calle era cuestión de suerte. Algunos comercios de alimentación trataron de abrir para proveer a los inmigrantes de alimento pero, ante la desesperación y su elevado número, fueron muchos los que terminaron por desistir. Esas noches, se sintieron desprotegidos. Ocurrió sobre todo en las barriadas, zonas alejadas del centro y más cercanas a El Tarajal, junto a la playa por la que entraban, en las que se concentró el grueso de quienes entraron. Salieron entonces grupos de ciudadanos a las entradas de sus barrios armados con palos de escoba, bates, cadenas o aquello que encontrasen en casa para defenderse. Pusieron vallas en plazas y calles y solo dejaron cruzar a quien fuese español.Todo se relajó cuando el despliegue del Ejército, Policía y Guardia Civil comenzó a notarse en las calles , y después de que muchos de los que cruzaron ilegalmente volviesen a Marruecos tras pasar el día en Ceuta sin agua, comida ni expectativas de cambio. Pero ahora, algunos vecinos apuntan que vuelve a nacer la idea de formar «grupos de autodefensa» porque no sienten que las administraciones estén ofreciendo el suficiente apoyo para la situación que todavía se mantiene en la ciudad. Y además surge un debate, el de si proceder por cuenta propia o simplemente salir por las calles con banderas y un rugido. A los canales de difusión y grupos de mensajería en los que se organizan las protestas cada vez se une más gente. Los hay que rozan las mil de personas, en los que comparten noticias, vídeos, experiencias de estos días. En ellos, también movilizan a través las diversas protestas que discurren en la ciudad y, después de la entrada de los vecinos a El Trampolín para tirar abajo las construcciones de los inmigrantes, muchos llaman a la calma. Se debaten entre ser sus propios justicieros o hacer ruido, pero sin violencia. Unos a otros se llaman a la calma, a «no perder la razón», aunque la tensión es palpable en la ciudad y lo acontecido la noche del jueves amenaza con repetirse, pues ya se habla de salir de nuevo a las calles esta tarde. Sería el tercer día consecutivo que los ceutíes salen a las calles. Lo acontecido esta noche amenaza con repetirse, pues ya se habla de salir de nuevo a las calles esta tarde. Sería el tercer día consecutivo que los ceutíes se manifiestan por su pueblo.
Powered by WPeMatico