La Puerta del Sol vuelve a convertirse en símbolo de la protesta. La misma plaza que en 2011 fue epicentro del movimiento 15-M acoge ahora una acampada contra la situación de la vivienda, pero sobre todo, contra la gestión que el Gobierno de Pedro Sánchez está haciendo de una de las principales preocupaciones de los españoles.
Entre los manifestantes hay quienes cuestionan abiertamente la política de vivienda del Ejecutivo y reclaman medidas inmediatas ante el encarecimiento de los alquileres y los desahucios.
«Ya está bien de hacerse el loco con el problema de la vivienda» , reprochaba uno de los participantes al presidente del Gobierno. A su juicio, la Ley de Vivienda aprobada por el Ejecutivo «era claramente insuficiente» y no está evitando situaciones de desahucio que, según denuncian los concentrados, siguen produciéndose.
La protesta también ha puesto el foco en el caso de Mari Carmen, una mujer cuya situación se ha convertido en uno de los símbolos de la acampada. Una de las manifestantes calificaba el episodio de «una vergüenza» y criticaba tanto la actuación de los partidos políticos como la intervención policial durante el desalojo. «Se supone que tienen que ayudar cuando lo único que están haciendo es impedir a una mujer que siga viviendo en el sitio donde lleva décadas», señalaba.
Pero los manifestantes insisten en que Mari Carmen es sólo un caso dentro de un problema mucho más amplio. «Hay muchos más desahucios que no se cuentan», señalaban en la protesta.
En su caso, ponía como ejemplo el barrio de San Fermín, donde asegura que el avance de los pisos turísticos está dificultando la permanencia de vecinos y el relevo generacional. “Quiero un barrio vivo, quiero un barrio con gente”, reclamaba.
Alquileres al alza y jóvenes indignados
Las dificultades para pagar un alquiler aparecen una y otra vez entre los testimonios recogidos en Sol, que no sólo afectan a la capital. Una de las jóvenes consultadas explicaba que comparte un piso en las afueras de Cáceres por 600 euros entre tres personas, mientras otra relataba cómo la propietaria de su vivienda pretendía elevar el alquiler en 100 euros de un año para otro. «Si tienes que trabajar mientras estudias no te va a dar para comprar una vivienda», lamentaba.
Los participantes procedentes de Extremadura describen también dificultades crecientes para acceder a una vivienda, mientras que quienes viven en la capital denuncian precios que consideran inasumibles para buena parte de los trabajadores y jóvenes.
Una de las personas entrevistadas, vinculada anteriormente a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, sostiene que el problema ha cambiado: mientras antes buena parte de los conflictos estaban relacionados con hipotecas bancarias, ahora los desahucios de personas que viven de alquiler tienen un peso creciente, según su experiencia.
La Delegación del Gobierno cifra en 500 las personas que han pasado la noche acampadas en la Puerta del Sol, donde se instalaron alrededor de un centenar de tiendas para mantener la protesta por la vivienda.
Una cifra que los propios organizadores cuestionan: el Sindicato de Inquilinas asegura que, a falta de datos definitivos, la acampada habría superado el millar de personas. «No les interesa», afirmaba una de las jóvenes entrevistadas, que sostenía que el Gobierno «quiere mostrar una imagen bonita de lo que está haciendo».
La protesta, según otro de los participantes, pretende además extenderse a otros puntos de España. En la conversación recogida se mencionan movilizaciones en Valladolid y el País Vasco y se apunta al próximo Consejo de Ministros como una fecha de especial relevancia para los acampados.
Con Mari Carmen como excusa, los manifestantes reclaman que el Gobierno pase de los anuncios a las medidas y sitúe el acceso a la vivienda en el centro de su agenda.
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