Con la gasolina y la calefacción por las nubes por la guerra con Irán, los estadounidenses han pasado factura a Donald Trump en las urnas. Y ese castigo puede cambiar el rumbo de las energías renovables y de la expansión de los centros de datos en Estados Unidos.
Los demócratas recuperaron el martes el control del Senado y de la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato, las midterms, y arrebataron a los republicanos al menos cinco gobiernos estatales, entre ellos los de Georgia, Ohio y Texas.
Según el recuento recogido por Vozpópuli, los demócratas suman al menos 53 escaños en el Senado, frente a 41 republicanos, y superan los 218 necesarios para la mayoría en la Cámara baja. Un vuelco que los mercados descontaron desde el primer minuto.
Una victoria con límites
El resultado, sin embargo, no abre la puerta a un giro inmediato. Como recuerda MIT Technology Review, ninguna de las dos cámaras se acerca a la mayoría de dos tercios necesaria para anular un veto presidencial, así que cualquier ley verde necesitará la firma de Trump.
Las grandes leyes energéticas recientes salieron adelante con un Gobierno unificado: la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) de 2022, con mayoría demócrata, y la One Big Beautiful Bill Act de 2025, con la que los republicanos desmontaron buena parte de sus incentivos.
Ahora llega una etapa de Gobierno dividido. Una de las primeras pruebas será la reforma de los permisos energéticos, que el Senado votará el 9 de noviembre y que los demócratas podrían preferir renegociar cuando asuman el control en enero.

El poder del presupuesto
Donde sí ganan músculo los demócratas es en la financiación y la fiscalización. Podrán citar a miembros del Gabinete y abrir investigaciones sobre los recortes de la ayuda exterior, el freno al gasto renovable de la IRA y los ataques a la ciencia climática.
La congresista Chellie Pingree, la demócrata que supervisa los fondos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) en el Comité de Asignaciones, ha preparado una larga lista de investigaciones y citaciones, incluida la del jefe de la EPA, Lee Zeldin.
Su plan es usar las leyes de gasto para obligar a la Administración a liberar el dinero climático congelado. «Podemos dar mucho más mordiente al próximo proyecto de asignaciones», advierte. El partido incluso podría intentar reimponer créditos fiscales a las renovables eliminados el año pasado.
La revuelta contra los centros de datos
El efecto más amplio, sin embargo, lo notará esta industria. Según Ballotpedia, se votaron 41 consultas locales sobre centros de datos y en la práctica totalidad los ciudadanos optaron por restringir su desarrollo.
En Sunbury (Ohio), donde Amazon proyectaba un complejo de 2.000 millones de dólares, los vecinos lo rechazaron por casi 60 puntos de diferencia. Según la Agencia Internacional de la Energía, un centro de datos de IA típico consume tanta electricidad como 100.000 hogares.
El malestar por la factura de la luz convirtió el auge de la IA en arma electoral. En Texas, Gina Hinojosa desbancó al gobernador Greg Abbott tras defender una moratoria a los centros de datos y acusarle de venderse a la industria tecnológica.
Ohio, Michigan y Georgia
En Ohio, Sherrod Brown derrotó a Jon Husted en la elección especial al Senado con vallas publicitarias que presentaban a su rival como el responsable de los centros de datos. En Michigan, William Lawrence, cofundador de Sunrise Movement, ganó pidiendo una moratoria nacional.
En Georgia, los demócratas se hicieron con el gobierno estatal y, por primera vez en 30 años, con la comisión que regula a Georgia Power, cuyos planes para abastecer a los centros de datos dependen en gran medida de combustibles fósiles.
Pensilvania, Wisconsin y Arizona quedan bajo control demócrata total. En Pensilvania, los demócratas quieren facilitar la solar comunitaria y el almacenamiento con baterías e impedir que los gobiernos locales prohíban las renovables.

Fiesta verde en Wall Street
Los inversores leyeron el mensaje al instante. First Solar se disparó un 13,8%, Sunrun un 12,5% y Enphase un 10,2%, mientras NextEra Energy subía un 3,7%. En el lado contrario, CoreWeave cedía un 5,3% y Applied Digital, un 4,1%.
También sufrieron las eléctricas más expuestas a los centros de datos de Texas: Vistra se dejó un 9% y Constellation Energy, un 5%. GE Vernova, proveedor de equipos, cayó un 5,8%.
Paul Jackson, estratega de Invesco, recordó que la escalada del petróleo y el gas aumenta el incentivo económico para desplegar energía limpia. Los analistas, con todo, prevén que la financiación con un Congreso demócrata se quede por debajo de lo esperado.
Iberdrola, en máximos históricos
La Bolsa española también lo celebró. El Ibex 35 subió un 3%, hasta los 19.371,5 puntos, su mejor sesión desde el 8 de abril. Los inversores redujeron exposición a defensa y tecnología estadounidense y reforzaron posiciones en banca y renovables europeas.
Iberdrola cerró el miércoles con una subida del 2,36%, hasta los 22,60 euros, y el jueves sumó otro 0,75%, hasta 22,77 euros. Según Bolsamanía, la eléctrica marcó nuevos máximos históricos tras superar los 22,29 euros.
La compañía prevé invertir unos 16.000 millones de euros en Estados Unidos hasta 2028, sobre todo a través de Avangrid: 12.000 millones en redes y 4.000 millones en generación y clientes. Un Congreso demócrata podría facilitar nuevos incentivos fiscales a las renovables.
Solaria, Endesa y Acciona
Solaria llegó a subir un 4,67% y Acciona, un 3,61%. Solaria cerró con un avance del 2,58%, hasta 15,925 euros, y Endesa ganó un 2,44%. Acciona Energía rondó el 2%. Para MacroYield, la banca y las renovables son las grandes beneficiadas.

En paralelo, el Brent se desplomó un 9,15%, hasta unos 94 dólares, ante la expectativa de un fin del conflicto con Irán, y Repsol cayó un 1,58% el jueves. Indra llegó a perder más de un 4% el miércoles.
Además, la depreciación del dólar frente al euro supone un viento en contra para los resultados de las cotizadas con ingresos en dólares, como Iberdrola, Santander o Ferrovial.
ACS y el riesgo de la IA
La gran incógnita es ACS, cuya filial Turner ha hecho de los centros de datos su motor. Un Congreso demócrata podría acelerar el control sobre su consumo eléctrico, su impacto medioambiental y sus costes energéticos, con efectos en plazos y ejecución.
Janus Henderson cree que la oposición vecinal influirá en dónde se levantan estos complejos, cuánto cuestan y cuándo arrancan, aunque no frenará la inversión en IA. Sebastian Paris Horvitz, de LBP AM, advierte de que el afán regulador demócrata podría restar impulso al sector.
China, la gran ganadora
Mientras Washington debate, China recoge los frutos. El auge de sus renovables y su nuclear desde 2020 le ha evitado importar combustibles fósiles por más de 9.000 millones de dólares entre marzo y agosto. En términos de Trump, daría para 18 salones de baile de la Casa Blanca.
El exgobernador de Washington Jay Inslee lo resumió así: «No fue sólo una paliza, fue una derrota aplastante para Trump». A su juicio, el país rechaza a quien ha encarecido los combustibles fósiles e intenta estrangular el acceso a energías más limpias y baratas.
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