Hay barcos diseñados para enfrentarse al hielo y otros concebidos para disfrutar del océano con todas las comodidades imaginables. El Aqua Lares reúne ambas historias. Este espectacular yate de expedición de 77 metros de eslora y 14 de manga llegará a Vigo para someterse a trabajos de mantenimiento durante aproximadamente diez días. Su presencia en el puerto gallego permitirá contemplar de cerca una embarcación que ha pasado de abrirse camino entre las aguas heladas del Ártico a convertirse en un exclusivo refugio flotante.
Construido en 1974 en los Países Bajos, el barco nació con el nombre de Dimant y tuvo una larga vida como rompehielos al servicio de la antigua Unión Soviética. Durante décadas trabajó en las aguas del Ártico, ayudando a otros buques a navegar por mares cubiertos de hielo.

Su aspecto actual poco tiene que ver con aquella función original. Tras varias remodelaciones, especialmente una importante intervención realizada en 2016 en los astilleros Icon Yachts de Harlingen, el antiguo buque adquirió una segunda vida como superyate de expedición. Posteriormente, fue transformado hasta convertirse en el actual Aqua Lares, combinando su estructura de exploración con interiores propios de un hotel de máxima categoría.
Un hotel exclusivo en mitad del océano
El barco dispone de seis cubiertas y puede alojar hasta 30 pasajeros, atendidos por una tripulación de unas 32 personas. Esta proporción permite ofrecer un servicio especialmente personalizado, uno de los principales atractivos de este tipo de viajes de lujo.
A bordo hay 15 cabinas y suites, entre ellas varias espectaculares suites del propietario. Los espacios interiores han sido concebidos para ofrecer una atmósfera elegante y confortable después de las jornadas de navegación y exploración. La madera, los tejidos de alta gama y el mobiliario de diseño crean ambientes cálidos que contrastan con la naturaleza extrema de algunos de los destinos que visita.
El bienestar también ocupa un lugar destacado. El Aqua Lares cuenta con gimnasio, sauna, zonas de tratamiento y jacuzzi, además de espacios exteriores desde los que contemplar el paisaje. A ello se suman salones, comedor, zonas de descanso y un cine, convirtiendo el barco en mucho más que un medio de transporte.
Pero si algo distingue a este yate es su vocación aventurera. En su parte posterior dispone de una auténtica marina equipada con embarcaciones neumáticas de alta velocidad para realizar excursiones por la costa y acceder a lugares donde el barco principal no puede llegar. Los pasajeros también disponen de kayaks, tablas de paddle surf y equipos para practicar snorkel y buceo.
Del Ártico al océano Índico
La experiencia cambia completamente dependiendo de la época del año. Entre mayo y septiembre, el Aqua Lares navega por el Ártico, con itinerarios por lugares como Svalbard y el mar de Barents. Es precisamente en estas aguas donde su pasado como rompehielos cobra especial significado.
Durante los meses restantes, el barco abandona las latitudes polares y se dirige hacia el océano Índico, con recorridos por África Oriental, Maldivas y Seychelles. Dos mundos completamente opuestos unidos por una misma filosofía: explorar destinos remotos sin renunciar al confort.
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