La muerte de Maricarmen, la anciana cuyo desahucio desató las protestas sociales por la vivienda, ha provocado la inmediata reacción de los acampados en la Puerta del Sol, que se han desplazado hacia los alrededores del Congreso de los Diputados al grito de «¡asesinos!». Se ha desplegado un fuerte dispositivo policial para evitar el paso de los manifestantes.
El desahucio de Maricarmen, de 87 años, derivó en la acampada de la Puerta del Sol. La anciana estaba ingresada en el hospital Gregorio Marañón desde el pasado 23 de septiembre. Ese día fue sacada en camilla de su casa, ubicada en la calle Alcalde Sainz de Baranda y en la que había vivido 71 años, tras ejecutarse la orden de lanzamiento y pese a la protesta de decenas de activistas y vecinos. Fue trasladada al centro hospitalario madrileño por su delicado estado de salud.
Pese a su ingreso, Maricarmen siguió publicando vídeos en los que, desde la cama del hospital, llamaba a seguir luchando para conseguir mejoras en materia de vivienda.
El Sindicato de Inquilinas visibilizó el caso con una acampada en la Puerta del Sol. Por su parte, Pedro Sánchez trató de utilizar políticamente la protesta por la vivienda llevando dos decretos al Congreso. El rechazo, con el voto de Junts, precipitó la convocatoria adelantada de elecciones para el próximo 29 de noviembre. El socialista llevará ahora los decretos a la Diputación Permanente, donde los socios de la coalición tienen mayoría, para instrumentalizarlos en la campaña electoral.
El PSOE confía en que las movilizaciones por la vivienda le den algún rédito político, pese a que los sondeos avanzan la mayoría holgada de PP y Vox.
Las reivindicaciones de la acampada se han ido extendiendo a otras ciudades de España con manifestaciones y acampadas en plazas que han situado la vivienda en el centro del debate público. «El coste para llegar hasta aquí ha sido demasiado alto», ha lamentado el Sindicato de Inquilinas.
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