A la entrada de Castromembibre ( Valladolid ), un rebaño de ovejas reposa a la sombra de unas grandes placas solares. Es el mediodía de un jueves, y las calles del pueblo –a una hora en coche de Zamora y a 45 minutos de Valladolid– están completamente vacías. Solo se ve algo de movimiento en su (único) bar, en el que un par de obreros andan con arreglos. A la vuelta de la esquina está el ayuntamiento, donde la bandera de Castilla y León ondea deshilachada. «Tengo que comprar otra por Amazon, a lo mejor si se la pido a Junta me manda una gratis», explica Nerea Manrique. Tiene 26 años y es la alcaldesa desde los 22. Compatibiliza el cargo, por el que no cobra, con un trabajo de limpiadora en el hotel de Tiedra, que está al lado: «Llegué al puesto de rebote, porque nadie se quería presentar». La regidora habla orgullosa sobre el tramo de carretera que pudo construir recientemente, las nuevas aceras y los bancos que ha podido poner a la entrada del pueblo. Pero, muy especialmente, de la casa grande que ha comprado gracias a las ayudas de la Junta. Su plan es rehabilitarla y convertirla en tres viviendas unifamiliares para atraer a gente que le dé vida a la localidad, en la que solo hay tres niños: «Pienso dejarlas muy baratas y darles todas las facilidades a los que quieran venir».Manrique apunta que actualmente son poco más de cuarenta censados –la mayoría agricultores de mediana edad–, y que subir la cifra no es sencillo porque por aquí «no hay mucho trabajo ni estamos cerca de una gran ciudad». Le preocupa el futuro, pero confía en que el crecimiento de localidades cercanas, como Toro, ayude a aumentar las oportunidades: «Yo creo que los pueblos van a ir subiendo, porque la gente ya está muy cansada de las ciudades». Aunque los datos apuntan que el futuro de muchos, entre ellos el suyo, pende de un hilo.Un nuevo informe de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas sostiene que el 97,4% del territorio español permanece sin población, mientras los habitantes se concentran en apenas un 2,6% del mapa; es decir, en las ciudades. Mientras tanto, según los datos de la Plataforma de pueblos , elaborada por AXA y Correos, las localidades como Castromembibre, con menos de 100 habitantes, están en riesgo de desaparecer en los próximos 50 años debido a la despoblación. Las que tienen entre 100 y 500 vecinos podrían correr la misma suerte en 250 años. Algunos jóvenes se han rebelado contra esta situación. En vez de buscar suerte fuera, se han quedado para intentar mejorar sus pueblos y ayudar a que sobrevivan. Y los hay que ya están marcando una diferencia, porque el futuro no está escrito en piedra .En la sierra madrileñaPara llegar a Horcajuelo de la Sierra (Madrid) hay que subir una estrecha carretera que serpentea por un mar de robles, fresnos y melojos. Es sábado por la mañana, pero solo hay un bar abierto con todas las mesas vacías. Detrás de la barra, la pequeña Carla intenta mostrar con los dedos cuántos años tiene. «Tienes dos, y se hace así», le explica con voz cariñosa Marie, su madre. «Este bar está abierto porque estoy aquí. Antes llevaba años cerrado», explica la mujer, de 32 años y origen dominicano. Llegó a Horcajuelo con su marido en torno a 2024. Recuerda «el mar de papeleo» que tuvo que hacer para poner en marcha el negocio, que ahora le da «para ir tirando, pero bien». Le encanta la tranquilidad: «Ya tuve mucho movimiento en mi país. No tengo intención de irme».Marie es una de las jóvenes que se han instalado recientemente en Horcajuelo. El municipio ha pasado de los 89 empadronados en 2020 a los 115 actuales, de acuerdo con los datos del INE y las cifras que comparte Arancha Álvarez. Tiene 34 años y es la alcaldesa más joven de la Comunidad de Madrid. «Las subvenciones de empleo nos han permitido cubrir varios puestos. Ahora tengo a dos chicos contratados en el Ayuntamiento que se han venido a vivir. Un joven que estudió Derecho que también está ahora aquí trabajando, jardineros y demás», comenta la regidora.Arancha Álvarez a la entrada del ayuntamiento de Horcajuelo Rodrigo AlonsoÁlvarez destaca la importancia de las ayudas para extender la fibra óptica y, muy especialmente, para reforzar la atención a las personas mayores: «Nos han permitido contratar a profesionales que cada día pasan a ver si están bien o necesitan algo. Además, hemos habilitado un espacio para que vayan a pasar el día y se entretengan. Antes, cuando llegaban a la tercera edad, solían ir a vivir con sus familias para que estuvieran cuidados. Ahora muchos se están quedando. Mi abuelo, por ejemplo, se fue y ahora ha vuelto».El vínculo de la alcaldesa con el pueblo viene de lejos. Vivió allí de forma permanente hasta que se marchó a la universidad a los 18 años. Aunque ahora reside en Madrid, asegura que nunca ha sentido que se fuera del todo. Y desde que llegó al cargo, menos. «El trabajo es de 24 horas al día y siete días a la semana. Los vecinos te llaman hasta porque ha saltado la alarma. Es un trabajo muy vocacional. Eres señora de la limpieza, ayudante, arquitecta y abogada sin tener ni idea de nada», cuenta a las puertas del Museo Etnográfico, donde empezó a trabajar a los 16 años: «Ahora estoy en excedencia, pero en el futuro pienso volver».«El trabajo es 24 horas al día. Eres a la vez señora de la limpieza, ayudante y arquitecta sin tener ni idea de nada» Arancha Álvarez Alcaldesa de Horcajuelo de la Sierra (Madrid)Queda claro: la exigencia del cargo es grande. Por eso no tiene seguro si se presentará a las siguientes elecciones. «Tengo un hijo de seis años y he dedicado los últimos cuatro a esto. No he podido disfrutar de unas fiestas del pueblo con él. Todo es servir a los demás. Además, ahora el pueblo está saneado económicamente y siento que he conseguido todo lo que quería».El ‘mejor político’ lo dejaA diferencia de la madrileña, Kike Collada ya ha llegado a la conclusión de que su tiempo como alcalde se acaba. No piensa presentarse a las elecciones del año que viene para repetir en El Recuenco, pueblo guadalajareño ubicado en el corazón del Alto Tajo que ronda el centenar de habitantes. Cuando llegó al cargo, hace tres años, eran solo 61. «Me cuesta mucho compatibilizar esto con mi trabajo y con mi vida», dice el joven de 29 años. Fue reconocido como ‘Político del año’ en 2025 por la cumbre internacional One Young World. Es el único español que lo ha conseguido, y todo gracias a su lucha contra la despoblación.Kike Collada, (todavía) alcalde de El Recuenco CedidaLa clave de su éxito: el uso de las redes sociales. «Las hemos utilizado mucho para hacer publicidad de las vacantes de puestos de trabajo. Por ejemplo, para buscar ganaderos, albañiles, jardineros, gestores forestales o para encontrar a alguien que lleve el único bar que tenemos». También ha aprovechado las ayudas públicas para rehabilitar viviendas de la zona, como la casa del maestro, y se ha mejorado la conexión a internet. De todos modos, deja claro que no todos pueden prosperar en un pueblo como el suyo: «Aquí hay que ser consciente de los trabajos que hay. No hay transporte público y el ayuntamiento no tiene medios para contratar empleados». Los candidatos ideales: «Las familias jóvenes que puedan teletrabajar y los profesionales que tengan medios para hacer negocio por los pueblos de la zona».«No todo el mundo vale para vivir en un pueblo. Hay que ser consciente de los trabajos que hay» Kike Collada Alcalde de El Recuenco (Guadalajara)Como Álvarez, Collada destaca la importancia de la vocación de servicio. Mientras otros jóvenes de su edad pueden dedicar su tiempo libre «a tomar una cerveza», todo el suyo pasa por el ayuntamiento: «Y hay muchísimas responsabilidades, incluso penales, que asumes sin los equipos técnicos suficientes. No puedes ser experto en todo». Entre risas, explica que hace poco un vecino le llamó y le dijo que hablar con él era «más difícil que hacerlo con el presidente del Gobierno». «Le respondí que claro que sí. Es que el alcalde de un pueblo está para todo y le llaman para todo. Hace poco me llamaron del 112 porque había un perro perdido y me pedían que fuésemos a recogerlo. Yo le dije: ¿Quién? ¿yo, la señora de la limpieza o el secretario? ¿No entendéis que aquí no tenemos personal?’», comenta. Sin casasJuan del Canto no tiene intención de dejar la alcaldía de Villalazán (Zamora); aunque reconoce que la idea se le ha pasado por la cabeza. «Teníamos un problema con el agua. Cuando no funciona se acuerda todo el mundo del alcalde. Tuve que ir a buscar piezas a Zamora. Por el camino iba hablando por teléfono con un alguacil, pero no me di cuenta y no colgué. A la que volví se estaba riendo de mí, porque todo el viaje me lo había pasado diciendo: ‘No me vuelvo a presentar, en cuanto arreglemos esto me marcho y que venga quien quiera’», comenta entre risas. Del Canto siempre ha tenido vocación política. En un principio iba a hacer carrera con Vox «rellenando alguna lista por ahí», pero el PP lo convenció para encabezar las suyas en Villalazán en 2019, cuando apenas tenía 19 años. Ganó y se convirtió en el alcalde más joven de la España del momento: «Aprendí sobre la marcha. Cuando tienes que hacer obras y tomar decisiones cuesta que te respeten. La gente no se creía ni que fuera el alcalde».Desde que accedió al cargo, Villalazán ha seguido perdiendo habitantes de forma continuada. En 2019 eran 267 vecinos. Ahora son 241. Y eso que el pueblo está a 20 minutos en coche del centro de Zamora. La razón: la escasez de vivienda: «Todo lo que sale al mercado se está vendiendo, porque mucha gente joven se está dando cuenta de lo positivo de vivir en los pueblos. Tenemos ahora una familia que acaba de llegar con cuatro chavales que es una alegría».«Aprendí sobre la marcha. Cuando eres joven es difícil que te respeten. Algunos ni se creían que fuera el alcalde» Juan del Canto Alcalde de Villalazán (Zamora)El regidor añade que cuando alguno de los mayores de Villalazán fallece, su vivienda muchas veces acaba abandonada. Esto ha hecho que en el pueblo haya «calles enteras con una ocupación total del 10 o el 20 % de los domicilios»: «Nosotros hablamos con las familias para convencerlas de que las alquilen o las vendan, pero es complejo por el valor sentimental».«Ahora mismo estamos trabajando con la Junta para hacer casas de protección oficial en un solar que tenemos. También hacemos cursos de formación y empleo y nos metemos en todas las ayudas que podemos para darle a la gente que está aquí o que quiere venir una oportunidad de trabajo», añade el alcalde. Su trabajo en el pueblo le ha permitido dar el salto a la diputación de Zamora, donde salió elegido en las elecciones del pasado marzo. Lleva el área de Deportes y Juventud. «Ahora compatibilizo dos ‘cargas’ públicas», finaliza, de nuevo, entre risas.
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