Ceuta se ha convertido también en el escenario de una creciente controversia sanitaria de la ministra de Sanidad, Mónica García. Mientras el Gobierno defiende que la asistencia a los ceutíes se mantiene con normalidad, los profesionales sanitarios denuncian una presión asistencial extraordinaria, falta de personal y agotamiento de las plantillas. En paralelo, INGESA habría establecido circuitos diferenciados para atender a la población ilegal desde la invasión, un dispositivo que, cuando los recién llegados son acompañados por organizaciones humanitarias, han creado una especie de «circuito VIP» frente a una sanidad ordinaria cada vez más colapsada.
La expresión «circuito VIP» no corresponde a ninguna denominación oficial de INGESA. Los propios trabajadores hablan de circuitos diferenciados para la población inmigrante y no para los residentes de Ceuta, con accesos y triajes específicos en Urgencias. La explicación oficial es que esta organización permite absorber la llegada extraordinaria de pacientes sin alterar la asistencia habitual de los ceutíes. El problema es que los sindicatos y representantes de los médicos cuestionan que esa separación sea realmente efectiva cuando ambos circuitos terminan dependiendo, en buena medida, del mismo hospital y de los mismos profesionales.
Por otra parte, las ONGs están denunciando constantemente, en atención al paciente, el trato que reciben los inmigrantes ilegales que han invadido Ceuta. En ningún caso, se han preocupado de que esta invasión haga un claro detrimento de la atención sanitaria de los ciudadanos de Ceuta, a pesar de que la mayoría cuentan con subvenciones del Gobierno español.
La dimensión de la crisis explica la magnitud del dispositivo. Durante los primeros quince días de la emergencia migratoria, el sistema sanitario ceutí atendió a unas 5.800 personas migrantes: alrededor de 3.500 en Atención Primaria y 3.300 en el ámbito hospitalario. En los días posteriores, INGESA situó la asistencia en torno a las 300 atenciones diarias, con aproximadamente un 60% en Atención Primaria y un 40% en el hospital. El organismo asegura además que la ocupación media de camas se ha mantenido alrededor del 50%.
Abandono del sistema sanitario
INGESA sostiene que ha respondido reforzando las plantillas. Según sus propios datos, desde el comienzo de la crisis se han realizado más de un centenar de nuevos nombramientos de médicos especialistas, enfermeras, técnicos en cuidados auxiliares de Enfermería, celadores y otros profesionales. Sin embargo, la realidad es que, como han denunciado los médicos, este incremento no alcanzó ni los cuatro médicos.
Pero las cifras oficiales no han convencido a las organizaciones profesionales. Los médicos y enfermeras llevan semanas denunciando que el problema de Ceuta no comenzó con la llegada masiva de inmigrantes ilegales, sino que la crisis ha puesto al descubierto las carencias estructurales de una sanidad que ya sufría dificultades para cubrir determinados puestos y especialidades. Los representantes de los facultativos han advertido de la falta de profesionales y de la sobrecarga que soportan las Urgencias, mientras que los sindicatos de enfermería han denunciado turnos extraordinarios, sobrecarga asistencial y problemas relacionados con las condiciones de trabajo.
El conflicto ha llegado incluso a la Inspección de Trabajo. SATSE denunció las condiciones laborales de los profesionales y reclamó medidas ante la presión asistencial y los riesgos derivados de la situación. Posteriormente, la Inspección requirió actuaciones relacionadas con la evaluación de riesgos y constató, entre otras cuestiones, problemas de climatización en el Hospital Universitario, donde se registraron episodios de temperaturas superiores a las permitidas.
Sindicalismo de Mónica García
La situación resulta especialmente llamativa porque el mismo sistema sanitario que debe absorber esta emergencia lleva años reclamando más profesionales. Los médicos han llegado a plantear que la atención a los migrantes se realice fuera del Hospital Universitario mediante un hospital de campaña u otro dispositivo independiente. Su argumento es que Ceuta dispone de un único hospital y que, aunque se establezcan circuitos diferenciados, los casos que requieren una atención hospitalaria compleja terminan necesitando los mismos recursos.
La participación de las ONG añade otro elemento al debate. Organizaciones como Cruz Roja y Médicos del Mundo han participado activamente en la atención a las personas que llegan a Ceuta, con equipos médicos, enfermeros, mediadores y otros profesionales. En ningún caso se están preocupando de las demandas de los ceutíes que ven prolongadas sus listas de espera.
La tensión llegó a desembocar en una convocatoria de huelga de médicos y enfermeras para el 24 de septiembre. El paro terminó siendo desconvocado en medio de una disputa entre los sindicatos e INGESA sobre los servicios mínimos y los plazos de comunicación. El Ministerio de Sandiad, «boicoteó» como así lo afirmaron los profesionales, que se pudiera realizar una huelga. Un contraste teniendo en cuenta el pasado sindicalista de Mónica García.
Powered by WPeMatico